El regreso de Libia Gómez a la pantalla grande

La directora y guionista habló con El Espectador para dar a conocer los detalles de su más reciente producción.

Libia Stella Gómez, durante el rodaje de la película, que cuenta con Deisy Marulanda como una de las protagonistas, y quien llegó gracias a la colaboración del festival Ojo al Sancocho. / Cortesía

Diez años le tomó a Libia Estella Gómez volver a las salas de cine. Su última producción que llegó a la pantalla grande fue La historia del baúl rosado, una de las películas más taquilleras de 2005 y que fue galardonada con el Premio de Guión de Largometraje del Ministerio de Cultura. Este año Gómez presenta Ella, una película que cuenta la historia de un anciano que vive junto con su esposa en un inquilinato en Ciudad Bolívar.

Después de un accidente, el viejo queda viudo y sin un peso para enterrar dignamente a su esposa. Comienza el desafío para encontrar el dinero entre las calles destapadas de esta parte de la ciudad, arrastrando una carreta con el cadáver de su mujer.

¿Cómo empieza a trabajar en “Ella”?

Empieza por dos cosas: una, por una mirada muy personal a la indolencia de este país, a la falta de humanidad y a la pérdida de valor de la vida. Y por otra parte, desde una pieza teatral que conocí cuando hacía teatro y que se llama La historia de un anciano que quedó viudo, de Peter Weiss. Es una pieza en la que un anciano no tiene con qué enterrar a su esposa y va buscando plata para el entierro. Se me ocurrió que era una historia muy diciente por lo que pasa en este país con esa indolencia que está en todos nosotros respecto al dolor de los demás.

En su otra producción, “La historia del baúl rosado”, la vimos también como directora y guionista. ¿Por qué le interesa hacer esa doble labor?

Porque sacar adelante un proyecto audiovisual no es fruto del cine solamente, sino que es mi deseo de contar historias. ¿De dónde salen? De cosas que observo, que he leído y visto. Es cuestión de observar la vida misma y de golpe sale a luz la idea para sacar un proyecto. Pero digamos que en principio no me propongo hacer una película sino hacer una historia que surge de las inquietudes de mi vida.

Retomando su experiencia en “El baúl rosado”, un “thriller” policíaco muy marcado en toda la historia, ¿hay algo de esto en “Ella”?

Esta experiencia fue muy diferente a la de El baúl rosado. Ella es un gran reto porque tuvimos que pensar cómo íbamos a generar un nuevo tipo de narrativa y estética que no conocía. Reflexionando cómo debía ser esa propuesta llegamos al blanco y negro, una decisión excelente porque me permitió hacer algo que ya había intentado en El baúl rosado, que es desarrollar una cierta inquietud sobre los colores. La introducción de colores en ciertos momentos de la película se constituye en una lectura metafórica que resulta muy importante en el interior de la historia misma. Muchos de esos elementos representan la vida o la muerte. La esperanza, por ejemplo, está en los azules que aparecen por momentos y que se convierten además en un color íntimamente relacionado con la historia de pérdidas y ganancias de los personajes de la película.

La producción de cine en Latinoamérica es cada vez más fuerte. Colombia, por ejemplo, tuvo una excelente actuación en el pasado Festival de Cannes. ¿Hasta dónde va a llegar “Ella”?

Tengo la creencia de que hay que hacer un trabajo honesto, y si se hace así, con una buena factura técnica, con mucho cuidado en los detalles, las cosas pueden ser muy buenas. Aquí hemos cuidado todos los detalles, desde el arte, la fotografía y la historia hasta la dirección de actores. Esta es una película que no va hacia lo clichés ni a los lugares comunes; es una historia única, y creo que eso siempre tiene el favor del público. Esta historia parte de algo espontáneo, de observar la vida y las historias humanas. Si tú no estás permanentemente enfocada en eso, las historias son muy variadas y, viendo el país desde mi propio punto de vida, es muy difícil caer en relatos repetitivos o aburridos.

Pero nuestra historia está llena de muertos, desaparecidos, masacres, bombas. ¿Qué ve usted que sea diferente?

Las historias no son las mismas porque tienes que tener la capacidad de ver en el fondo del ser humano, y allá es a donde yo quiero llegar: al núcleo de lo que está pasando, de la realidad que vive la gente de este país que sufre por él. Pero sí, es verdad que existe un común denominador que resulta ser la indolencia frente a los demás. Cuando comencé con este proyecto se estaba ignoraba a todos los muertos de los muchos que aparecían en los noticieros y eso hace que la muerte se vuelva algo corriente. Pero no puede ser, y sobre todo si hay una vida detrás, que parece olvidada.

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