El regreso de Víctor Gaviria

"La mujer del animal", la más reciente película del director antioqueño, tendrá su premier mundial en la Selección Oficial de la edición 41 del Festival Internacional de Cine de Toronto.

"La mujer del animal" es la historia de una mujer paisa maltratada por su esposo.  / Cortesía
"La mujer del animal" es la historia de una mujer paisa maltratada por su esposo. / Cortesía

“Yo amo la vida cotidiana. Lo mejor de ella es la rutina, la espera que contiene. Adoro sus virtudes y defectos y la sensación de libertad que te produce. Lo más hermoso de la vida cotidiana se llena de un dinamismo, eso es lo que pasa con los adolescentes que forman barras, que se mueven de un lado a otro, que buscan una pequeña aventura. Todo esto lo empecé a ver gracias a Helí Ramírez y fue poderoso en Rodrigo D. La vida cotidiana de esos muchachos estaba al límite con la muerte. Me enamoré de la vida de ellos; yo tenía una vida cotidiana donde no pasaba mucho y los encuentro a ellos con sus vidas donde pasaba todo en un día”, escribió esa bestia del cine colombiano que es Víctor Gaviria en un ensayo, tratando de responder esa pregunta que, como una lanza con la punta llena de veneno, lo ha atravesado toda su vida: ¿por qué hacer cine?

“Nunca pensé que fuera a ser cineasta. Recuerdo cuando Helí nos leyó En la parte alta abajo, unos poemas narrativos sobre Castilla, un barrio hecho de invasión. Ese relato de barrio, esos destinos tejidos, esa otra parte de la ciudad que Helí me mostró me abrieron otro sentido de Medellín”. Era la Medellín que todos veían, pero que, como es costumbre, pasaba desapercibida bajo los relámpagos de balas más altas, de guerras más grandes. La pobreza y los conflictos diarios de una ciudad volátil han sido la materia prima del cine de Gaviria.

Sus dos primeros largometrajes, Rodrigo D: No futuro (1990) y La vendedora de rosas (1998), han sido las únicas producciones colombianas que han hecho parte de la Competencia Oficial de Largometrajes del Festival de Cannes. Esas dos historias que en las salas de cine dejaron sin habla a los espectadores. Llenas de sangre, de entrañas, de droga, de violencia. De todo lo que no querían ver los colombianos en las pantallas, aunque a la salida de sus casas estuviera esa realidad ahí, patente. Una herida abierta.

Gaviria volvió. Luego de Sumas y restas (2004), el director antioqueño dirige La mujer del animal, una investigación que resultó del encuentro de Gaviria con el drama de las mujeres maltratadas en Medellín.

“Mis actores naturales rompieron con la actuación de televisión; las calles de Medellín rompieron con la puesta en escena; muchas situaciones que los actores y la calle me regalaron se convirtieron en mis secuencias. En mis películas la gente toma el bus, habla a la hora del almuerzo, limpia los pisos... no lo actúan. Eso lo vi en Vittorio de Sica”.

La película se estrenará a nivel mundial en la Selección Oficial de la edición 41 del Festival Internacional de Cine de Toronto, la plataforma ideal para volver a sonar en los festivales mundiales. Su programación también incluye eventos especiales con los directores Oliver Stone, Denis Villeneuve y Mira Nair, entre otros.

“No somos un país fácil, no pueden pedirnos a los cineastas que hagamos películas más fáciles de digerir. Yo, por mi parte, hago cine porque no quiero fragmentar lo cotidiano y no quiero no ver esta dolorosamente poética realidad”.

 

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