El revelador retrato de James Rodríguez

Reseña crítica sobre la biografía ‘James, su vida’, de Nelson Fredy Padilla, sello Editorial Aguilar.

Escribir perfiles de figuras públicas resulta un ejercicio periodístico con muchos retos; la mayoría de las personas conocen apartes de la vida del protagonista, versiones que en su mayoría se basan en hechos y declaraciones, pero el arte de un buen redactor es profundizar sobre el personaje, dar una imagen clara del ser humano. En el libro ‘James, su vida’ de Nelson Fredy Padilla, editorial Aguilar, el autor logra construir y profundizar la parte humana del futbolista revelación de 2014, James David Rodríguez Rubio.

No lo hace con descripciones suyas o entrevistas con el futbolista, lo logra a partir de los recursos narrativos planteados por Aristóteles en la poética para la construcción de un personaje: lo que los demás dicen de él, lo que comentan sus amigos y personas allegadas al futbolista. De esta manera Padilla hace uso de su experiencia, e incluso de las enseñanzas de García Márquez cuando trabajaba en la revista ‘Cambio’ con el premio nobel, y entrevista a más de 60 personas cercanas a James que cuentan cómo es él.

Un diálogo revelador del libro es cuando en el capítulo “No es tan fácil vivir del fútbol” el profesor de matemáticas David Salazar le dice a James: “Acuérdese de que tiene que educarse porque usted es el hombre de la casa. ¿O es que piensa vivir del fútbol?”, y el joven James le responde: “Sí, señor. Amo el fútbol y voy a vivir del fútbol”. La respuesta refuerza su determinación y convicción de llegar lejos, de ser uno de los mejores jugadores del mundo gracias a la suma del talento que lo distingue desde pequeño.

“Mostró una riqueza, un trato del balón y una elegancia únicas. Lo más impresionante fue ver que ya era un jugador que mantenía la cabeza arriba. Un niño a esa edad juega con la cabeza agachada y se amontona, él no; la paraba y tenía visión periférica para buscar el espacio libre. Yo dije: “¡Por Dios! ¿Cómo puede jugar y pensar así a los siete añitos?”, comenta en el libro Armando Yulbrainner Calderón, apodado “el profe Yul”, quien lo recibe en la academia en Ibagué. Así, la suma de talento y disciplina que el mismo James se impone, muestran su firmeza de carácter, la determinación de conseguir sus metas y la seguridad en sus decisiones, algo que no solo se ve en su vida sino también en sus pases en la cancha.

El libro en 17 capítulos cortos también evidencia el apoyo de su madre Pilar y de su padrastro Juan Carlos Restrepo, quien incluso en un momento dado le dice que con su talento también necesita un plan de vida, y entre los planes de vida de James estaba llegar al Real Madrid, una confirmación más de sus madurez y capacidad de hacer cumplir sus sueños.

Nelson Fredy Padilla logra con este libro mostrar la generosidad de un joven que creció viendo campos de fútbol de arena, pobreza, desigualdad e incluso violencia y estafa, como la del propietario de un bus que nunca llega para una de las giras futbolísticas después de que los padres de los niños jugadores habían hecho una colecta y pagado el viaje. James crece con aprecio y agradecimiento hacia quienes lo han ayudado, es generoso y buen amigo, pero también es obsesivo en su aprendizaje y de cierta manera mal perdedor. “Todos los que jugaban y todavía juegan Play Station con James lo describen como mal perdedor. Tira los controles y exige revancha inmediata, y si no, hace pataleta”, se comenta en la capítulo “Aprender a perder”. Y es lógico, no hay seres humanos perfectos, pero si unos mejores personas que otros. Y en este caso el corazón de James Rodríguez queda retratado con sensibilidad y objetividad por el autor.

El libro también conecta el perfil del futbolista con la percepción de grandes escritores que tienen del fútbol o de la vida. Cita a Neruda sobre los jugadores que “Juegan, juegan. Los miro entre la vaga bruma del gas y el humo. Y mirando estos hombres sé que la vida es triste”. En el caso de James, la vida le ha sonreído a pesar de dificultades que ha superado. Ha demostrado madurez, consistencia y una fortaleza emocional a pesar de su juventud. El presente sigue y el futuro traerá nuevos retos para el jugador. Por lo pronto, como lo indica el autor, James es una figura pública que hace parte de uno de los equipos más mediáticos del mundo.

“Aunque tiene asesor de imagen y el club le regula las citas, en este momento su mayor dificultad es aprender a manejar lo que J.M. Coetzee llama ‘el ojo omnipresente de la televisión’, sobreponerse al delirio de persecución mediática del siglo XXI”. Y todo indica que lo logrará como logró vivir de fútbol. Por eso hoy su profe de matemáticas se ríe. Confiesa que James “me calló la boca y hace poco me mandó saludos con los amigos”.

* Periodista y escritor colombiano. Autor de los libros de cuentos “Una daga en Alexanderplatz” y “Cuentos y pasiones del cielo” (Panamericana Editorial). Ganador del Concurso Nacional de Cuento Ciudad de Bogotá 2006.