El rio Magdalena y la nueva Barranquilla

A diferencias de otras ciudades bordeadas y desarrolladas frente al rio, Barranquilla hoy replantea su mirada y progreso en torno a este.

Imagen del malecón "Puerta de Oro", de Barranquilla, una de las muestras de que luego de muchos años, la ciudad comenzó a desarrollarse de cara al Magdalena. Cortesía

Esto se debe a lo que  algunos urbanistas señalan como una “reivindicación”, pues esta ciudad que crecía en su primeros años de cara al rio, comenzaría a darle la espalda a causa de una nueva propuesta urbanística impulsada por el ingeniero estadunidense  Karl G. Parrish, quien plantearía un barrio de calles amplias y casas de arquitectura republicana, sinónimo de prosperidad, modernidad y comodidad, distante y en dirección norte, estableciéndose este “nuevo lugar” atractivo para los ciudadanos con más posibilidades, generando una nueva organización  arquitectónica que miraría a este barrio y sus alrededores como la tierra deseable para establecerse. Siendo este particular fenómeno una de las principales variables del olvido del “centro” (epicentro comercial y social colindante al rio).   

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Las administraciones de la última década en La Arenosa han puesto su mirada en el río, estableciendo importantes proyectos  arquitectónicos en este y cerca de él, mudando a su vez espacios culturales y educativos como museos y entidades de formación técnica, con la finalidad de darle vida a estos “nuevos sectores”. Barranquilla hoy recupera al Magdalena mediante kilómetros de un malecón que va en crecimiento, sumado a la inversión de empresas privadas con sentido de pertenecía que han restablecidos espacios inhóspitos y los han trasformado con sus monumentos en lugares representativos de la ciudad, abanderándose como nuevos referentes arquitectónicos de la misma. Es por esta razón que los barranquilleros hoy comienzan a familiarizarse con una “nueva” cara de la ciudad, que trae consigo dinámicas y valores a una ciudadanía acostumbrada a los hacinamientos de los centros comerciales.

Barranquilla ha entendido que la nueva ciudad mira, vive y convive con el río. Por eso, hoy los proyectos de interés cultural se desarrollan en este escenario, pues este fenómeno abarca todas las esferas e intereses de la ciudadanía; podremos encontrar desde eventos internacionales desarrollados en el centro de convenciones hasta iniciativas autóctonas de danza y música en las tarimas que se encuentran a lo largo de este malecón, sin  adentrarnos en los cineclubes que proyectan películas en cines movibles al pie del Magdalena. Por esto y muchos más motivos, hoy  el malecón de Barranquilla se establece como símbolo de reivindicación de una ciudad que creció al revés, desarrollando así un nuevo lugar de esparcimiento cultural en medio de una sociedad que se acostumbra a darle valor a lo que hasta hace algunos años era el retrete de la ciudad. 

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Con el pasar del tiempo entenderemos a plenitud el proceso que hoy experimenta esta ciudad que se reinventa desde la reconstrucción de los inicios que diluyó, educando y reeducando a diferentes generaciones que hoy  se acercan a un río que está en su historia y esencia pero que de alguna manera se “desconoce”.

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Andrés Altamar Lambraño

Cultura

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