El rollo de la historia

No existe ningún premio que no haya cometido, en algún momento, una injusticia.

Es bien sabido que el Nobel de Literatura ha sido esquivo a escritores influyentes y que los Grammy han olvidado algunos cantautores esenciales en la historia de la música. Los Premios Óscar también han sido olvidadizos: a Peter O’Toole, uno de los actores más importantes que ha tenido el cine, nunca le fue otorgado uno, y en ocasiones las mejores películas fueron aquellas que expresaron el espíritu de un país (que no es, necesariamente, la mejor película). Más allá de las injusticias, la historia de los Óscar ha tenido puntos curiosos. Por ejemplo, sólo en tres ocasiones han sido nominadas películas animadas en la categoría de mejor película; el discurso más corto fue de una sola palabra y lo dio en 1963 la actriz Patty Duke: “Gracias”, y el discurso más largo se extendió por seis minutos. Fue de Greer Garson en 1943.

Mirar atrás también es útil para recordar los hitos y los caminos que ha tomado el cine en Estados Unidos, uno de los mayores productores de este arte, y el mundo. Se entrevé, entonces, la importancia de actores clásicos como Marlon Brando, Katharine Hepburn, Ingrid Bergman, Audrey Hepburn, Sophia Loren, Jane Fonda y Jack Nicholson. Esta mirada también permite reconocer un canon de filmes: El padrino, Rocky, Lawrence de Arabia, Lo que el viento se llevó, Ben-Hur, Amadeus, Vidas cruzadas, El discurso del rey, El artista. Esta visión global permitirá comprender también que el patrimonio visual de un país puede ser, en últimas, el patrimonio de todo un universo. Estos son algunos datos históricos de la gala y los ganadores de mejor película, actor y actriz desde 1928.