El sueño afroamericano de Broadway llega al Teatro Colón de Bogotá

La obra de teatro 'Uva pasa bajo el sol' llega a Colombia después de haber triunfado en los circuitos teatrales de Nueva York y Londres. Según su director, pretende ser "un ejercicio mismo de dignidad".

Presentación de la obra procedente de Broadway, 'Uva pasa bajo el sol', dirigida por el colombiano Juan Sebastián Aragón, en el Teatro Colón, en Bogotá. Agencia Anadolu

“¿Qué pasa con un sueño aplazado?, ¿se seca como una uva pasa bajo el sol? ¿O se encona como una llaga y luego supura?”, se preguntaba hace muchos años el poeta y novelista afroamericano Langston Hughes, quien concluía que “tal vez se hunda como una carga pesada”.

Inspirada en este poema, llamado ‘Harlem’, llega esta semana al reconocido Teatro Colón de la capital colombiana la adaptación de la obra teatral “Uva pasa bajo el sol” (A raisin in the sun).
La obra fue escrita por la estadounidense Lorraine Hansberry y estrenada por primera vez en 1959, protagonizada por Sidney Poitier. Posteriormente fue merecedora del premio ‘New York Drama Critic´s Circle’ a la mejor obra de ese año.

Procedente de Broadway, en Nueva York, y luego de haber hecho escala en el West End de Londres, donde tuvo gran aceptación, ahora aterriza en Bogotá.

A juicio del director, Juan Sebastián Aragón, el propósito de esta nueva versión colombiana más que entretener es “que sea un ejercicio del país en el que nosotros soñamos vivir. Un país donde todos tengamos acceso a las oportunidades y podamos desarrollar nuestro potencial”.

El deseo de Aragón, quien planteó la obra tal como la concibió la escritora afroamericana Hansberry, ubicada en la ciudad de Chicago de finales de los 50, es que la producción sea un “ejercicio mismo de dignidad”.

Para él y el elenco, compuesto en su mayoría por actores afrocolombianos, existe una conexión entre lo que sucedía en esa época en EEUU y la Colombia de ahora, en lo que respecta a las minorías y sus sueños.
Argumenta que aunque en el país existe un alto porcentaje de población de origen afro, un 30 o 35%, “no tenemos ese mismo porcentaje de personajes en nuestra narrativa” que representen a la comunidad.

Aragón le comentó a la Agencia Anadolu durante una presentación a la prensa que “hay un problema de visibilidad muy grande. Y fuera de eso los pocos personajes que tienen los afro en la mayoría de las ocasiones son personajes maniqueos, que reflejan estereotipos excluyentes (…) como si eso fuera poco, son personajes que son accesorios a las historias de otros”.

El sueño americano negro

La historia, muy en la tónica a lo hecho por grandes dramaturgos norteamericanos de antaño como Arthur Miller o Tenessee Williams, muestra lo que surge al interior de una familia afroamericana pobre en el South Side de Chigago, los Younger, quienes esperan el pago de una indemnización de USD 10.000 tras la muerte del patriarca de la familia.

Cada uno de los miembros de dicha familia tiene unas intensiones para usar ese dinero. Aprendemos sobre la trabajadora viuda del padre, su hijo mayor medio alcohólico, con una esposa e hijo abnegados y fieles; la hija menor de la madre, aspiracional, librepensadora y con muchas inseguridades sobre su futuro. Todos viviendo bajo un mismo techo, del cual quieren salir.

En cada uno de ellos logramos reconocer sueños, frustraciones, visiones de mundo; conocemos el pasado de discriminación y lo que vendría a suceder en el futuro, en vísperas de los cambios profundos que sucederían en la sociedad de ese país: desde el surgimiento del movimiento de los derechos civiles, el fin de la segregación, el inicio de la revolución sexual y femenina, hasta la reafirmación de la búsqueda del sueño americano, entre otros.

“Este marco de tener a Chicago en los 50, que respira jazz, blues y góspel, me parece que es un contexto estético bellísimo, me parece que este primer montaje es un homenaje”, afirma Aragón sobre la idea de mantenerse fiel al texto original.

El racismo, el machismo, la familia, el amor, el individualismo y la revolución femenina se ven en aquella familia afroamericana, poco retratada en las sociedades de esa época, tal como sucede ahora en la colombiana, donde el papel de las comunidades negras es relegado.

La puesta en escena en el Colón

El camino para lograr dirigir 'Uva pasa bajo el sol' no fue sencillo, confiesa su director. Sin embargo, los frutos que espera conseguir Aragón son modestos: “Si logramos capturar la atención y el corazón de las personas mientras narramos, habremos tenido éxito”.

“Hace un año tuvimos la maravillosa noticia de cuando el Teatro Colón y su director, Manuel José Álvarez, nos dieron ese voto de confianza y nos incluyeron en la producción de 2018”, confiesa el también actor, reconocido por papeles en el cine como la película ‘El rey’ o ‘Soñar no cuesta nada’; o en la televisión con series como ‘Pasión de gavilanes’ o ‘La viuda de blanco’.

Aragón cuenta con la colaboración de sobresalientes actores colombianos como Bárbara Perea, Ramsés Ramos, Indhira Serrano, Nina Caicedo y Álvaro Bayona. Sumado al Teatro Colón, destaca el apoyo de la embajada de Estados Unidos, la Fundación Ford y el Ministerio del Interior de Colombia, entre otros.

La obra aterriza tras varias presentaciones en Broadway, la cuna del espectáculo teatral mundial, y luego de ser llevada al cine y recientemente readaptada para el actor estadounidense Denzel Washington. Sin embargo, ¿cómo puede llegarle al público colombiano, a simple vista tan distante de esa época en Estados Unidos?

Para Aragón “está en la medida en que son historias muy humanas”, aunque acepta que en Colombia las comunidades negras han visto poco teatro formal o no formal, debido a la poca producción. “Como espectador siempre he sentido que independientemente del género, de los recursos, del espacio, lo más importante es el poder de la historia”, asegura. 

¿Una obra para todo público?

Aragón cree que los espectadores se conectarán con la obra. Su mayor aspiración es que después de estos primeros días de funciones (hasta el 26 de agosto) pueda llevarse a regiones apartadas del país, como al Pacífico colombiano, a la ciudad de Buenaventura, el departamento del Cauca, el departamento de Chocó, Nariño, donde la mayor cantidad de población es afrodescendiente.

Aragón cree que con su adaptación no debe haber barreras: “Para ver 'Uva pasa bajo el sol' hay que ser tan afro, tan norteamericano, como ser danés para ver Hamlet. Los grandes clásicos logran esa categoría precisamente porque sus historias son transversales. Al igual que me pasa en el cine, entre más específica es una historia, la hace más humana y lo que es universal es el drama, que es lo que nos une a todos”.
Su aspiración con la obra teatral es contribuir a diversificar el portafolio teatral colombiano. La obra, asegura, tiene méritos suficientes y nunca se había hecho en Colombia.

Esta, incluso, podría relacionarse con la más reconocida 'Muerte de un agente viajero', de Arthur Miller. “Hay una semejanza en estructura dramática, donde en el segundo acto parece que se va a resolver todo el drama y hay una euforia familiar, antes de llegar a lo más bajo, a la gran destrucción: posteriormente hay un final feliz muy suigéneris, aunque lleno de dificultades”.

De todas formas el arte puede entenderse a través de premisas más sencillas para el público no conocedor, como lo concluye Aragón. “Cuando las leí, fueron obras que me hicieron pensar, que me sacaron distinto a cuando las empecé”.

 

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