El tango, más allá de las modas

Su presentación en Medellín, el próximo martes, ha causado revuelo.

/Archivo Particular
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Ocurrió en una reunión familiar. Recién cumplía los 16 y bastó escucharlo para decir que quería ser como él. “Lo escuché como estudiante de canto y me dije que así quería ser yo”, dice Ariel Ardit, considerado por muchos el mejor cantante de tangos del mundo y quien desde hace más de 20 años trata de seguirle los pasos a Gardel.

Nacido en Córdoba, Argentina (1974), y criado en Buenos Aires desde los ocho años, Ardit proviene de una familia donde abuelos, tíos y padres han disfrutado y cultivado el canto.

A los ocho años se radicaron en Buenos Aires y a los 16, por insinuación de su madre, se matriculó para estudiar canto lírico. No hubo de pasar mucho tiempo para que el tango comenzara a formar parte de su vida. “El tango es consecuencia de haber escuchado a Gardel, si él hubiese cantado otra cosa, seguramente yo no sería un cantante de tango”, ha dicho Ardit, el mismo que recuerda con cariño que el primer tango que escuchó en su vida fue Soledad, cantado por su madre mientras ella lo ensayaba para una presentación.

No hay que buscarle muchas razones al asunto de su gusto por el tango. De hecho, está cansado de contestar a esta pregunta, pero lo hace con la amabilidad que lo caracteriza. El tango está en él, porque en tanto argentino es la música que él siente, que forma parte de su cultura. “El tango no es una música de moda. Como dice mi amigo Rodolfo Mederos, toda música de moda en algún momento entra en liquidación”.

Y porque no es una moda pasajera, la asume con dedicación y disciplina. Tanto así que fijó su apuesta por los tangos de los años 40, considerada la edad de oro del tango. En 1999 debutó como cantante de la afamada orquesta El Arranque y prontamente logró que los ojos —vale decir los oídos principalmente— se fijaran en él. Hoy es el preferido y “apadrinado” del gran bandoneonista Mederos, del académico del Lunfardo Leopoldo Federico, del cantante Alberto Podestá y hasta de Víctor Hugo Morales, el narrador de fútbol constructor de mitos porteños.

“Desde mis comienzos me acerqué siempre a todos los referentes vivos que puedan aportarme conocimiento, ese respeto, tal vez sea lo que impulse a estas grandes personalidades a respaldar mi trabajo y me impulsa a seguir trabajando”.

Eso dice Ardit, el mismo que se siente cómodo ante 600 mil como lo hizo en el gran Buenos Aires o en un cafetín o recinto cerrado, pues insiste en que el tango le alegra la vida y hace hincapié en que no es moda, y, por tanto, ha tratado de emular las voces que han hecho grande la canción ciudadana.

“Mi lista de preferidos indudablemente comienza con Gardel, luego de él, que es quien inventó TODO, siento profunda admiración por las grandes voces de los 40; por Raúl Berón, Alberto Podestá, Fiorentino, Enrique Campos, Floreal Ruiz, Alberto Marino, Jorge Durán y quien fue, a mi entender, la última gran aparición del tango cantado, Rubén Juárez”.

Quienes lo conocen y lo han escuchado no dudan en que es el mejor exponente del canto del tango en la actualidad.

“Lo mejor de él es la mugre en la interpretación: ese matiz de arrabal, esa fuerza que logra con sus tonadas”.

Lo dice Nancy Arango, exdirectora del Festival Internacional de Tango de Medellín, quien además destaca la presencia en el escenario de una orquesta con 12 músicos que logran un ensamble perfecto. “En términos coloquiales, es lo que dan ganas de acompañarlo con un trago de licor”.

Eso comentan quienes lo han visto en el escenario o lo han escuchado. Tampoco él ahorra elogios para reconocer la labor de su orquesta Típica (que debutara en abril de 2012) liderada por Andres Linetzky, a quien él considera “el mejor director y arreglador”, como también su “muy buen grupo de trabajo del que forman parte músicos apasionados”.

Serán los mismos que podrán vivir los medellinenses el próximo 18 de junio en el Teatro de la Universidad de Medellín. Allí, seguramente, Ardit y su Típica deleitarán a los asistentes con Mariposita, de Goyeneche, y de Marino, que ya es su marca. Con esa y con otra veintena que tendrá su repertorio.

De eso está seguro Luis Guillermo Roldán, propietario del Patio del Tango y empresario responsable de la venida de este artista, quien seguro de que Ardit es la figura más relevante del canto tanguero, no lo pensó dos veces a la hora de traerlo: “Ardit agotará localidades cuando se presente y generará envidias en quienes no asistan, porque este cantante revitalizará este género en la ciudad”.

Sin embargo, para Ardit cantar en Medellín tendrá un plus, un ingrediente adicional: “Cantar en Medellín será muy movilizador, cuando viajé hace 10 años a Colombia no tuve la oportunidad de hacerlo en Medellín y sentí que quedó como una asignatura pendiente, el destino me lo permite ahora”.

Será pues una cita con el sino. Encontrarse en la ciudad donde murió el hombre y nació el mito que ha alumbrado la vida artística de este argentino.

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