El turno de los médicos

Richelle Cooper, la especialista que recibió a Michael Jackson en el hospital UCLA, continuó el lunes con su relato, después de haber dejado el testimonio a la mitad el viernes pasado.

La segunda semana del juicio del cardiólogo Conrad Murray comenzó con un poco más de lo mismo. Mientras la fiscalía insistía en que el médico cometió una negligencia flagrante en el cuidado de su paciente y que esa fue la causa directa de su repentino final, la defensa se ratificaba en que fue el propio artista quien, debido a sus adicciones, terminó tomándose los fármacos cuando el profesional de la salud lo dejó solo en su habitación porque pensó que, por fin, había conciliado el sueño.

El acusado continuó con su idea de declararse no culpable de los cargos, pero se calcula que podría llegar a pasar hasta cuatro años en la cárcel si recibe una sentencia desfavorable en un juicio que se prolongará hasta los últimos días de octubre.

El lunes a las 8:45 a.m., y después de un receso de dos días, se reanudó en la Corte Mayor de Los Ángeles la diligencia con el testimonio de la médica Richelle Cooper, quien recibió a Jackson el 25 de junio de 2009 en el área de urgencias del hospital UCLA.

De acuerdo con las palabras de la doctora, quien debió interrumpir su declaración el viernes porque la jornada se estaba extendiendo demasiado, el artista llegó a sus manos “en estado clínicamente muerto”, pero aun así el equipo que estaba bajo su mando hizo todo lo posible por reanimarlo. Más adelante, Cooper dijo que durante el procedimiento médico Murray jamás le indicó que el cantante había recibido Propofol horas antes, como posteriormente admitió el cardiólogo en la investigación a cargo de las autoridades.

Cooper continuó con su relato, explicando que, en varios años de carrera profesional, esta fue la primera vez que intentó reanimar a un paciente con el que, según su propio concepto, ya no había nada que se pudiera hacer clínicamente.

“Apliqué ese procedimiento porque había un médico junto al paciente en el lugar donde se produjo la parada cardíaca, y él mismo fue el que pidió el traslado en ambulancia”, aseguró Richelle Cooper, quien además comentó que el fallecimiento de la estrella se certificó definitivamente hasta las 2:26 de la tarde de esa jornada del 25 de junio, tras casi hora y media más de reanimación sin éxito.

Luego, Ed Chernoff, abogado de Conrad Murray, tomó la palabra y le aseguró al jurado con su alegato que su defendido sí administró una pequeña dosis de Propofol al artista, porque éste se lo imploraba, y que tal era su adicción a los medicamentos que los llamaba ‘mi leche’. Sin embargo, la cantidad descrita por Chernoff es muy inferior a la detectada en el análisis toxicológico realizado durante la autopsia del cantante.

Contraria a la declaración de la médica Richelle Cooper, Conrad Murray aseguró que, tan pronto llegó a urgencias, les manifestó a los internistas que atendieron a Jackson el día de su muerte que estaba medicando al artista con el ansiolítico Lorazepam para ayudarlo con el ‘agotamiento’ y la ‘deshidratación’ causados por los ensayos.

La diligencia, dedicada casi en exclusiva a la explicación de los procedimientos médicos en urgencias, terminó en la tarde y se espera que se reanude hoy antes de las 9 a.m. en la Corte Mayor de Los Ángeles.

 

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