LOS MACGUFFINS

Elementos, hallazgos y palabras-tema

La imagen de una madre manipulando una caja repleta de pequeñas fichas de cartón y papel con cientos de recetas, trucos y soluciones para todo tipo de problemas, es la inspiración de este texto.

"Recetario" (2017). Obra de 16 X 20 cm.Grafito sobre papel. Felipe Barragán

Coincidirán conmigo, algunos, en un recuerdo. La imagen de la madre (la suya y la mía) manipulando una caja repleta de pequeñas fichas de cartón y papel.

En mi caso recuerdo tres cajas. Una de acrílico rojo, otra de zapatos forrada de encaje y tela de flores y una más, quizás de madera, o de metal. En estas cajas se guardaba cuidadosamente una lista de recetas, trucos y soluciones para todo tipo de problemas, debidamente clasificados e indexados.

Nunca pensé que diría esto, pero, en los días que corren la inmediatez, las plataformas de búsqueda de contenidos en la red y la necesidad de ahorrar el espacio que ocupa nuestra existencia a la mínima expresión, han hecho desaparecer, junto con esas cajas, toda una suerte de ayudas que son indispensables en los procesos creativos.

Personalmente conservo tres cajas, virtuales eso sí, en las que he puesto tres etiquetas importantes: Elementos, hallazgos y palabras-tema. Como creativos no podemos confiar en los 10 primeros resultados que arroja una búsqueda urgente ni en que dichos contenidos permanezcan en el mismo enlace la próxima vez que se necesiten, tampoco invocar a musas desconocidas siempre que un proyecto exija de nosotros imaginación o investigación. Es importante tener un banco en el que la experiencia práctica deposite los logros y descubrimientos personales. Los elementos o materiales que dominamos, sus medios y sus características, líquidas, sólidas, espirituales, en bits o en pixeles. Los hallazgos, que nos permiten acortar caminos a través de exploraciones, pruebas y errores. En especial los errores, que tanto aportan en la experiencia. Y las palabras y temas, percepciones de lo exterior y lo interior que motivan en nosotros una urgencia de contar, de desarrollar un discurso o simplemente la idea misma que es el germen de ese trabajo nuestro.

Existen muchas plataformas, archivadores físicos o virtuales, que facilitan este ejercicio, sin embargo, vienen vacías y sin etiquetas. Es importante comenzar temprano la tarea y atesorar ese archivo que alimenta parte del complejo proceso de creación. Elija el contenedor que más le convenga, adminístrelo bien, cree tantas etiquetas como necesite y periódica y asiduamente alimente su banco de elementos, hallazgos y palabras-tema.

Temas relacionados

 

últimas noticias

La poesía de Neruda vive 45 años después

Escribir desde las ruinas

La mujer del bolso blanco (crónica)

Improvisando (Hablemos de improvisación)