El mundo mágico de 'Tejadita'

El museo La Tertulia de Cali alberga 120 trabajos de Hernando Tejada, un artista cuya ingeniosa obra se dice que le dio color y forma al realismo mágico.

La obra Recuerdos del Pacífico de Hernando Tejada.

El espíritu irreverente y burlón de Hernando Tejada (1924-2008), mejor conocido como Tejadita por su escasa estatura (1,50 metros), se materializa en la sala principal del museo de arte moderno La Tertulia de Cali, para recordar que la vida se compone de “pequeñas y grandes cosas”, como él solía clasificar los objetos creados con sus manos.

La idea de exhibir lo mejor de la obra del maestro Tejada fue la manera que encontró Ana Lucía Llano, directora del museo, para volver a conectar a los caleños durante el fin de año con ese espacio dedicado a la cultura y las artes. “Escogimos a Tejadita porque es uno de los artistas más queridos por todos los caleños, además porque su obra irradia alegría a través de esa explosión de color y esas formas caprichosas que pintó y talló el maestro”, cuenta Llano.

Es por eso que la exposición bautizada “Tejadita: viajero y sibarita”, que está abierta al público desde el 11 de diciembre y cerrará el 22 de febrero, muestra “ese estilo fuera de lo común” plagado de “alusiones a la recargada decoración popular y el humor pícaro”, según explica su curador, William Contreras Alfonso.

A través de un recorrido por los primeros dibujos del maestro, sus libretas de viaje, así como por sus pinturas y esculturas, donde alcanzó mayor reconocimiento, se interna al espectador en un “sitio extraño en el que una frondosa vegetación rebosante de animales puebla la tierra, donde enormes mujeres talladas en madera y profusamente decoradas prestan sonrientes sus servicios como teléfono, armario, jaula o atril; mientras juguetones gatos de ojos intensos nos miran con complicidad y misterio”, agrega Ana María Gómez, quien asesoró la curaduría.

Y es que hablar de Tejadita, quien es presentado en su página web como el “más auténtico y prolífico artista pop en Colombia”, no es nada fácil. Una de las personas que mejor lo ha definido es el poeta, narrador y ensayista Ramón Cote Baraibar, quien a propósito de un libro publicado cinco años antes de la muerte del “pequeño genio”, que recopila su vida y obra, dijo: “Hernando Tejada es uno de los artistas más singulares del arte moderno colombiano. Y es singular por varios aspectos: por el material en el que trabaja (el balso), por su cercanía con la artesanía, por lo naif (deliberada ingenuidad) de su arte, por su independencia temática y por su originalidad conceptual”, escribió en 2003.

Al recorrer la exposición, que toma un par de horas, los espectadores pueden reconocer a través de múltiples objetos los tres asuntos que apasionaron y marcaron la obra de Tejada: mujeres, naturaleza y gatos.

Por ejemplo la belleza de la mujer. “Cualidad que comenzó a registrar con románticos y delicados retratos de amigas y conocidas, pero que tuvo su momento cumbre en las representaciones de esculturales mujeres, cómodas en su desnudez y de miradas y posturas acentuadas, las que se convirtieron en su sello distintivo”, explica el documento que da sustento a la exposición.

Esas altivas mujeres luego fueron talladas en madera y ‘cosificadas’ como increíbles aparatos en su famosa serie “Mujeres Muebles”, creada durante la década de 1970. Así es como Tejadita da vida a personajes tan llamativos como Abigail la mujer atril, Estefanía la mujer telefonía, Teresa la mujer mesa, Sacramento la mujer asiento y Mónica filarmónica.

En sus cuadernos de viaje el visitante se encuentra con los ejercicios cotidianos del maestro en busca de perfeccionar su arte. Son sus primeros trazos con los que, según cuentan amigos cercanos, llegó a pagar alguna cuenta atrasada. Por eso recopilar sus primeras obras fue una labor titánica, pues muchas personas recibieron en vida, por encargo o como muestra de afecto, sus obras. Su archivo personal está compuesto por unas 65 libretas y más de 3.000 hojas sueltas.

Merecen especial énfasis las libretas y los dibujos que guardan los apuntes de sus visitas al mar. Su minuciosa entrega al dibujo de la flora costera, frondosa y abundante, se complementa con múltiples estudios de los animales de la región como tiburones, conchas de caracoles, sapos y pájaros.

De esos ejercicios saldría la musa que lo inspiró para su última gran serie sobre manglares. Un grupo de esculturas en madera que interpretan la forma del mangle, ese arbusto que se da en las orillas de algunos mares, lleno de complejos amasijos de raíces y la fauna que los puebla. Este conjunto de piezas, realizado entre 1995 y 1998, son tallas en madera muy particulares por su “naturaleza como objeto tridimensional construido a partir de líneas y los juegos de espacio negativo que se exploran en el amasijo de sus raíces”.

Más de 5.000 personas han visitado el museo de arte moderno de Cali para disfrutar de ese mundo mágico que dejó pintado y tallado en madera el maestro Tejadita. Al terminar el recorrido en el museo la mayor parte de los visitantes caminan dos cuadras por el borde del río que lleva el mismo nombre de la ciudad y se toman la popular foto con la mayor de las obras de Tejada, el “Gato del río”, que ya es un ícono de la capital del Valle.

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