Emprende Cultura

Se beneficiarán más de 2.000 personas en condiciones de extrema pobreza, víctimas del conflicto armado y desplazados por la violencia.

En el proceso de selección participaron 3.718 emprendedores de 50 municipios. / Fotos: Ministerio de Cultura

Ante el hecho de que cada día toma más fuerza a nivel mundial la economía naranja —generación de ingresos a partir de la industria creativa—, siendo Inglaterra uno de los países que con más fuerza han desarrollado una política pública a partir de esas industrias y comprobado su beneficio, la línea estratégica de emprendimiento del Ministerio de Cultura ideó un proyecto, Emprende Cultura, Cultura para la Prosperidad, que ahora está en marcha y con el cual se busca aprovechar el potencial cultural productivo de las personas en condición de vulnerabilidad para crear oportunidades de formación, acompañamiento y generación de ingresos. “Hoy en día, más o menos el 9% del PIB mundial proviene de las industrias del entretenimiento y de las industrias creativas. Veníamos planteando la idea de que uno de los grandes ejes estratégicos del ministerio fuesen las industrias creativas y el emprendimiento cultural. Ya había habido un primer experimento en el Valle del Cauca: allí se preguntaron por primera vez qué eran las industrias creativas y cómo podía trazarse una política pública partiendo de ellas. Pero una política pública sin recursos no puede llevarse a cabo. ¿Cómo generar confianza en un sector que no ha trabajado en el sector cultural para trazar unas líneas de crédito importantes? Esa era nuestra mayor preocupación”, dijo Mariana Garcés, ministra de Cultura.

El área de emprendimiento se dedicó entonces a establecer líneas de crédito con una serie de instituciones y se creó un fondo de $15.000 millones: “En este gobierno, con el interés en la superación de la pobreza, encontrar emprendedores en el sector más vulnerable de la sociedad era una política que podía implementarse fácilmente. Además, en Colombia tenemos una ventaja, y es que somos supremamente creativos, pero hacen falta recursos. ¿Cómo facilitar el acceso a la formación de los emprendedores y su capacitación para que puedan, a través del sector cultural, generar ingresos para sus familias y mejorar sus condiciones de vida?”, dijo Garcés.

El programa, liderado por el ministerio y Colciencias, ya culminó el proceso de evaluación y selección más de 2.000 emprendedores culturales en 50 municipios del país. Al cierre de las fases de identificación y selección se habían registrado más de 6.000 emprendedores, de los cuales 3.718 participaron en los talleres de selección, 3.333 cumplieron con los requisitos de elegibilidad y finalmente fueron seleccionados 2.025. Los seleccionados —el 40% de los cuales se desempeña en artesanías, seguidas por la cocina tradicional y el diseño de modas, y en cuarto lugar la música— ingresaron a la fase de formación, liderada por la Universidad del Norte, y posteriormente la Universidad de Antioquia los capacitará en emprendimiento cultural y asesoría técnica. Finalmente, los trescientos proyectos más viables serán respaldados económicamente en su totalidad. El programa comenzó este año, pero se proyecta a largo plazo, pues la idea es seguir acompañando a los emprendedores que reciban el crédito para que su línea de producción se fortalezca y permanezca en pie.

Emprende Cultura cuenta con el apoyo de entidades como la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema (Anspe), el Departamento para la Prosperidad Social (DPS), la Unidad para la Atención y Reparación Integral de Víctimas (Uariv) y el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena). Además, en sus cinco fases de ejecución, será operado y ejecutado por los aliados: Corporación Somos Más, Universidad del Norte, Universidad de Antioquia, Universidad Tecnológica de Bolívar y la Corporación Ventures.

El proyecto no sólo busca disminuir los índices de pobreza financiando y preparando a los nuevos emprendedores para que tengan su propia línea de producción, sino que es, además, una apuesta de innovación social para el país, que parte de la premisa de que la cultura no es una esfera aislada. En contravía de una concepción romántica del arte y la cultura, las manifestaciones culturales y el sector del entretenimiento (que cada día se fortalece más) están y siempre han estado insertos en las dinámicas de mercado. Por lo tanto deben considerarse un medio válido para generar ingresos, para la propia subsistencia: “El proyecto quiere privilegiar el hecho creativo, pero también manifestar que a quien se organiza, recibe capacitación y empieza a tener cierta formalidad le va a ir bien en este sector”, afirmó Garcés. No se trata de cambiar el hecho creativo por las lógicas de mercado, sino entender que el hecho creativo, cuando está formalizado, está inserto en esas lógicas. El objetivo es que estos nuevos emprendedores vivan de lo que producen y que eso que producen sea el producto de un trabajo creativo, e incluso artístico.

 

saramalagonllano@gmail.com

 

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