En la caverna fotográfica de Platón

El fotógrafo británico Platon Antoniou ha sido considerado el fotógrafo del poder.

Mahmud Ahmadineyad, Barack Obama y Wladimir Putin, según Platon Antoniou. Cortesía

La fotografía re-presenta, es decir está en lugar de, hace presente algo ausente, lejano o que no se ve. Captura, congela un instante, una mirada sobre un hecho, un objeto, una persona.

Para el filósofo griego Platón, las imágenes eran consideradas contingentes mentiras respecto a la verdad inmutable. Sin embargo, el ser humano insiste en adorar espectrales imágenes en lugar de buscar la cegadora luz de la verdad.

A lo largo de la historia humana, la imagen ha sido primordial para formarnos la imagen del mundo. La imagen crea, en las distintas comunidades humanas, un alfabeto visual tan potente que hace que veamos, sintamos y pensemos el mundo de cierta manera y no de otra.

La fotografía grita “!Esto ocurrió así!”. Con ella, la forma en que transmitiros este alfabeto visual cambió radicalmente. Como la teórica de la fotografía Susan Sontag afirma, no es lo mismo crecer en una cultura de las imágenes antiguas que en la cultura de las imágenes fotográficas.

La fotografía parece decirnos cómo ”es” el mundo “realmente”. Ha hecho que distintas culturas, prácticas y crímenes dejen de ser un escenario ficcionado para volverse algo que ocurre al mismo tiempo que nuestro aquí y ahora. Nos hace ser conscientes de un presente compartido.

La retórica de la imagen es algo sin duda presente en la pintura, que no se ha ausentado de la  imagen fotográfica. Es más, en la fotografía, el poder de evocación e iconicidad se potencia dada su pretendida capacidad de imitar la realidad más “fielmente” y su reproductibilidad técnica y masiva.

Otro Platón, de apellido Antoniou, y fotógrafo británico de ascendencia griega, sabe bien de este poder evocativo de una imagen. Él ha sido uno de los fotógrafos contemporáneos que más ha sabido aprovechar la capacidades técnicas de la fotografía al servicio de un mensaje. Mark Zuckerberg, Trump, Nancy Pelosi, Bachelet, Putin, Obama, Chávez, Clinton, el linaje Bush e incluso Gadafi han posado para él en su estudio en Nueva York.

Antoniou fue el protagonista de uno de los capítulos de la serie documental de Netflix, Abstract. En él, Antoniou inicia afirmando que la cámara es solo una herramienta, y no se considera para nada un fotógrafo: “lo que importa es la historia, el mensaje, el sentimiento, la conexión” ¿Cómo conseguir eso en una fotografía, y más aún, en un retrato?

"Es la combinación entre la simplicidad gráfica y el poder del espíritu y el alma", responde este Platón contemporáneo. La posición natural de la cámara, el juego de la luz sobre la mirada y el rostro, una charla con su objetivo antes el disparo congelador del diafragma, la relación de la mirada de fotógrafo y su objetivo capturan el instante que representará un mensaje.

"Antes de tomar una fotografía no me pregunto cómo tomar una buena imagen, sino qué puedo aprender de esta persona en cada momento". Los relatos visuales de Platon emanan una relación de la que los espectadores alcanzamos a ser testigos. "La condición humana es muy complicada, preguntas como qué es un buen líder, cuán importante es la compasión, seguir tu propia brújula moral, cómo lidiar con el fracaso, preguntas que todos de hecho quisiéramos saber incluso yo mismo".

Platon muestra que el retrato fotográfico, a diferencia de la fotografía de hechos o paisajes, intenta simbolizar y aprehender una identidad, documentar una intimidad atravesada por distintas relaciones sociales. De esta manera, la técnica fotográfica (encuadre, luz, ángulo etc.) deja de aparecer como inocente a la hora de representar ciertas actitudes morales, políticas y sociales. Un halo de luz alrededor del rostro intimidante de Putin, al ángulo inclinado hacia la figura de Clinton mientras sonríe, el fondo oscuro del retrato de Chávez o el fondo blanco de Obama, la sonrisa algo cínica de Berlusconi, etc.

En Platón podemos ver que el retrato no representa, mitifica. Revela incluso aspectos que los mismos fotografiados no estarían dispuestos a asumir verbalmente. Platon se vale de la pose y las herramientas de retoque para lograr dicho objetivo.

Putin, como mito, representa no solo su propia humanidad, sino una identidad,  relaciones de poder, acontecimiento, el “neo-zarismo” ruso. Clinton, el rockstar de los 90, que con la habilidad de un político pop logró sortear un escándalo sexual y salir sonriente.

El retrato fotográfico retoma su fuerza en las imágenes hechas por Platon, incluso hoy en la era del Instagram donde la oleada de las imágenes gritan "!Estuve aquí! ¡Este soy yo! ¡Mírame!", los retratos de Antoniou dicen "Yo soy", la máxima de la identidad moderna.