Encuentran restos arqueológicos en Avenida Colombia de Cali

La modernización de la emblemática vía vallecaucana está en aprietos por cuenta de estos hallazgos.

Es evidente para cualquier transeúnte que vaya por el improvisado laberinto de mallas verdes desde el puente Ortiz hasta la plazoleta del Teatro Jorge Isaacs. La memoria de Cali de los siglos XVII, XVIII y XIX se le cruzó al hundimiento de la Avenida Colombia, una de las 21 megaobras que están transformando la ciudad.

El espectáculo arqueológico lo protagonizan cimientos de piedra, muros integrados por 9.000 ladrillos pegados con argamasa, mezcla de cal y arena, los cuales tienen frenado el avance del hundimiento del último tramo de la avenida, unos 170 metros lineales, en el Centro Histórico de Cali.

Los hallazgos de ingeniería en el puente Ortiz y La Ermita fueron vaticinados por arquitectos y miembros del Consejo de Monumentos del Valle. Arqueólogos del Instituto para la Investigación y la Preservación del Patrimonio Cultural y Natural del Valle, Inciva, están ahora instalados allí, para salvaguardar los hallazgos de interés cultural.

Para que las obras del hundimiento no se frenen, la Alcaldía de Cali solicitó la presencia del Ministerio de Cultura y del Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Icanh, a fin de que decidan el procedimiento con los dos últimos frentes arqueológicos de la Avenida Colombia. El Mincultura le tiró entonces la pelota al Inciva, que tiene ocho días para presentar su idea sobre el destino del muro de contrafuerte y el de cimientos de la Ermita: demolerlos o conservarlos.

La megaobra, que incluye un túnel de 678 metros lineales (con cuatro carriles para vehículos livianos) y, por encima, un malecón de 12.000 metros cuadrados y el paso de buses padrones y alimentadores del MIO, debe estar lista en abril del 2012.

Sonia Blanco, arqueóloga de Inciva, se declaró a la espera de la decisión del Gobierno y aclaró que ya tienen licencia de proyectos urbanos del Icanh para el desmonte de los ladrillos que conforman los aproches del puente Ortiz. Es la primera que concede el Icanh a una ciudad en la línea de arqueología histórica. “Los ladrillos nos permitirán realizar estudios socioculturales de la Colonia y la República”, explicó Blanco, tras recordar que el puente Ortiz fue paso obligado de comunidades indígenas.

La remoción de los ladrillos del puente Ortiz, ubicado en la calle 12, incluye limpieza, codificación de cada uno de ellos y registro fotográfico. Los restos de ingeniería serán expuestos en un lugar público, al parecer en la Plazoleta de la Caleñidad (obra que aún no está terminada), como parte de la memoria histórica. El proceso durará mes y medio.

El problema mayor es con un muro de contrafuertes que colinda con el río Cali, en la calle 11 de la Avenida Colombia. Con cimentación en piedra y ladrillo, seguramente fue construido para resistir las crecientes del río. “Es la piedra en el zapato —dice Blanco— porque tiene la misma estructura de las murallas de Cartagena, de allí su valor histórico. ¿Qué hacer? ¿Dejarlo en el sitio, rediseñar el túnel? Pero eso implica costos y un riesgo para los edificios aledaños, algunos patrimonio de Cali”. Los otros vestigios se encuentran frente a La Ermita, en la calle 13, donde termina la megaobra. Al parecer, son cimientos de piedra de la antigua capilla que data del siglo XVII y que, debido a los embates del río Cali, tuvo que ser construida luego a unos 20 metros de las orillas del río. Sin embargo, en 1925, un terremoto la destruyó y fue levantada en el mismo lugar otra capilla de estilo gótico, hoy de gran valor simbólico para los caleños.

Sobre estos dos lugares es que la Alcaldía de Cali y Megaobras Cali S.A.S., representada por Conalvías, contratista de la obra, esperan que el Mincultura y el Icanh se pronuncien para que los trabajos sigan su curso. “Esperamos una respuesta del Gobierno, que no debe ser tan crítica, porque el túnel deprimido es más ancho que la vía que existía”, afirmó uno de los ingenieros que participa en la obra. Según la fuente, hasta agosto el avance de las obras era de un 18% respecto al cronograma, e incluso se está instalando tubería en la zona donde se encontró el muro de cimentación de la primera Ermita.

Para muchos, la demora en el hundimiento de 5,50 metros de profundidad afecta especialmente al tráfico vehicular en el centro, ya que por la Colombia circulaba el transporte público que conectaba el sur con el norte de Cali, desviado hoy a la carrera 10 y las calles del Oeste, que colapsan en las horas pico.

El arquitecto y experto en patrimonio Benjamín Barney propone no remover el muro de contrafuerte de la calle 11. “Lo mejor es cubrirlo con vidrio a la vista. Los restos arqueológicos no han tenido buen manejo ya que los contrafuertes los han destruido en parte”, afirmó.

La Alcaldía de Cali ya firmó un convenio con Inciva, por $300 millones, para el desmonte de los aproches del puente Ortiz.

En la fila de peatones por el sendero que rodea los hallazgos arqueológicos, también se escuchan comentarios: “Esos ladrillos deben botarlos”, dicen unos. Otros creen que sí tienen valor histórico y que el pasado que atravesó el corazón de la ciudad es, por ahora, el nuevo atractivo turístico de Cali.

El Ortiz es un puente a la historia

El puente Ortiz, patrimonio de Cali, fue construido en 1734 en guadua, para que sirviera de paso del norte al sur de la ciudad. Con los años se fue deteriorando y el alcalde Santiago Rey convocó al Concejo para su reconstrucción, que se inició en 1835 y finalizó en 1845. El encargado de hacerlo en ladrillo cocido fue fray José Ignacio Ortiz. También dicen que tiene materia orgánica, pero muy poca.

Ha sido intervenido varias veces: en 1941, 1950 y 1980, y ha sido peatonal y también vehicular, de acuerdo con las necesidades y caprichos de los gobernantes de turno. Por eso, historiadores de la Universidad del Valle dicen que no se puede modificar más. Actualmente tiene pérgolas y farolas. El río Cali y la brisa del Pacífico, que baja por los Farallones, le dan un ambiente agradable y tranquilo.

Sin problemas por las lluvias

Aunque otros sectores de la ciudad fueron afectados por la pasada ola invernal, los trabajos en la Avenida Colombia no presentaron retrasos por el colapso del alcantarillado a la altura de la calle 5ª, que inundó hace unas semanas el deprimido que allí se ubica.

Las lluvias obstruyeron la excavación entre las calles 6ª y 8ª, pero no hubo contratiempos para la obra.

En últimas, el problema fue por las antiguas redes de alcantarillado, que son las que están siendo reemplazadas en esa parte de la ciudad.

La Ermita, al estilo europeo

El curioso parecido de la Ermita de Cali con la catedral de Colonia (Alemania) ha dado lugar a numerosas leyendas acerca de las fuentes de inspiración para la construcción de uno de los centros religiosos más emblemáticos del Valle del Cauca.

Si la de Colonia queda junto al Rin, la valluna es vecina del río Cali. La Ermita queda en la esquina de la calle primera con carrera 13 y se sabe que en 1602 —cuando aún no había sido concluida la catedral de Colonia, que empezó a levantarse en el siglo XIII y sólo se terminó hacía 1880— había allí una capilla de bahareque y paja que sucumbió ante el sismo de 1787.

En 1942 fue levantada nuevamente con el estilo gótico que tanto gustaba en Europa y que simboliza con sus enormes puertas, techos y paredes la pequeñez de los hombres frente a Dios. Fue dedicada a Nuestra Señora de los Dolores, tiene un altar con la efigie del Señor de la Caña (la única pieza que se salvó del terremoto de 1787), consta de tres naves y está cubierta por una bóveda de crucería.