Las entrañas de la televisión colombiana

Pepe Sánchez y Mauricio Navas Talero estuvieron en El Espectador, como preámbulo del Festival Smart Films de Bogotá.

En una distendida conversación, Pepe Sánchez y Mauricio Navas Talero charlaron para El Espectador sobre sus trabajos y sus vidas. Navas Talero confesó que se inició en el mundo de la televisión, gracias a Sánchez, a quien catalogó como el hombre que partió en dos la historia de este medio en el país. Pepe Sánchez, por su parte, recordó sus comienzos, en los años 50, su vida de niño acompañando a su padre a tomar fotografías por la Bogotá de los 40 y sus alrededores, y sus apuestas con producciones como Don Chinche, la primera serie en Colombia en la que las cámaras salieron a la calle.  Los dos fueron muy críticos con los inversionistas de los medios de comunicación, y concluyeron que al arte es, ante todo, experimentación, y no ciencia.

Sánchez ha sido director y actor, esencialmente. Estudió en la escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional, y posteriormente se especializó en Praga, antigua Checoslovaquia, en cine. En los años 60 viajó a Chile, donde conoció a Miguel Littin, de quien fue asistente de dirección en El chacal de Nahueltoro, y realizó un documental sobre el Palacio de la Moneda y otro, en Isla Negra, con y sobre Pablo Neruda. Regresó a Colombia para actuar, desde el 68, en la serie Yo y tú, y participó, como director o actor, en Vendaval; La tregua, Vivir la vida, Mujeres, El chinche, Notas de pasión, Espérame al final, Café, Guajira, y La madre. La historia de Tita es, según los críticos, su trabajo más logrado en cuanto a dramatizados en la televisión colombiana.

Navas Talero, por su lado, empezó su carrera en la televisión con las series Romeo y Buseta y La historia de Tita, al lado de Sánchez.   En 1990 es llamado por R.C.N. Televisión para escribir Azúcar, obra que le representó su primer Premio Simón Bolívar como escritor de libretos. Por esa misma época comenzó su asociación con Mauricio Miranda, quien escribió 15 argumentos de la serie. Desde entonces, Los Mauricios, como se les empezó a conocer en el medio, empezaron a soñar con la realización de una serie sobre periodistas que se llamó La Alternativa del Escorpión y que fue la consolidación de Miranda como escritor y de Navas como director. Por esta serie fueron premiados en varias categorías incluyendo Dirección, Libreto y Mejor Seriado del año 1992. Continúan con María María, La otra mitad del sol, La mujer del presidente, Dos mujeres y La sombra del arco.

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