Entre el Barroco Alemán y el Clasisismo

El Barroco. La sola palabra evoca imágenes de imponentes catedrales, de grandiosos palacios, de audaces exploradores, de lienzos rebosantes de ricos colores y de música gloriosa.

La complaciente tranquilidad del Renacimiento llegó a ser, en el período siguiente, el post renacentista, usurpada por la duda y por un apasionado (nó religioso) deseo de auto-expresión, diferente a la consideración de que el alma creadora no era solo parte de un gran coro de alabanza al cielo, sino una voz personal, subjetiva e identificable”. El espíritu del Barroco fue entonces de dinamismo y aventura, de pompa y munumentalidad, y de opulencia y extravagancia. “Pintores tales como Tintoretto y Veronese lograron espléndidas escenas de asombrosa energía; pensadores como Kepler, Galileo y Copérnico, miraron alto en los cielos, y replantearon los conceptos del hombre acerca del universo, mientras Leeuwenhoek encontraba un nuevo universo bajo el microscopio, y Descartes, Spinoza y Newton entraban en mares no conocidos del intelecto”. Y, para poder visualizar ésta edad en la música, “…es preciso, entonces, mirar hombres como Bach, Handel, Telemann, Vivaldi y Corelli, cuyas creaciones están ricamente impregnadas con líneas melódicas sensuales, con sonoridades brillantes y con exuberante manejo del contrapunto y de la energía rítmica”.

Georg Philipp Telemann, músico y maestro alemán, nació en Magdeburgo, Sajonia, Alemania, el 14 de Marzo de 1681. De familia con tradición protestante, hijo de un diácono luterano, él adquirió, en forma autodidacta, sus conocimientos básicos en música, enseñando la ejecución de varios instrumentos, entre ellos el violín, el oboe, la cítara, la viola de gamba y algunos instrumentos de teclado, con base en trabajos y obras de compositores como Lully, entre otros.
Muy joven, en el colegio de Hildesheim, dirigió la música religiosa del convento de San Godehard y también, durante aquellos años, tuvo la oportunidad de estar en dos ciudades, Hannover y Braunschweig, de gran importancia como centros de actividades musicales, años durante los cuales también pudo conocer y familiarizarse con la música instrumental francesa y la ópera italiana.

A los 19 años, Telemann inició sus estudios en ciencias y lenguajes en la Universidad de Leipzig, en donde recibió sólida y amplia formación humanística, incluyendo idiomas como el latín, el francés y el alemán. En aquella universidad inició estudios en derecho, (1701), estudios que abandonó poco tiempo después, para emprender la composición de cantatas para la Iglesia de Santo Tomás. En esos tiempos, conoció a Georg Friedrich Handel, iniciando con él gran amistad y cooperación y “…mucha cercanía en la música. Tal aproximación e intercambio les permitiría, en lo sucesivo, establecer juicios comparativos y críticos de sus respectivas composiciones”.

Generalmente, se considera que El Barroco se inició a principios del Siglo XVI, cubriendo ciento cincuenta años, es decir, hasta mediados del Siglo XVII, en la misma forma que, durante ese período, también se pueden considerar y distinguir tres etapas en su desarrollo: la temprana, la media o plena y la tardía. Durante las tres etapas, se efectuaron cambios profundos en la composición musical: “…la transición de los modos eclesiásticos Dórico, Mixolidio y Lidio, al uso de dos escalas Mayor y Menor, base de ambas dimensiones, -la armónica y la melódica-, de la música en Occidente”. Otro de los logros del Barroco fue la diferenciación de la música, en cuanto los estilos ‘vocal’ e ‘instrumental’, “….con lo cual fue posible diseñar melodías con prolongados espacios sin voz o con intervención ocasional de aquella. Sensible también el aporte del Barroco, en cuanto a su amor al contraste entre los tempos rápido y lento, en las composiciones. Con todo lo anterior, también se logró, acaso lo más importante, la especificidad en los instrumentos para las composiciones”.

“Valga, como ejemplo, mencionar dos casos: El Concierto para tres Trompetas de Telemann, al cual nadie puede imaginar siquiera interpretado por tres oboes, o, algo también inimaginable, las Cuatro Estaciones de Vivaldi con intervención exclusiva de la flauta, omitiendo las partes compuestas para solo de violín”.
En Leipzig, después de fundar el Collegium Musicum con cuarenta estudiantes, le fue encomendada la dirección del Teatro de la Ópera, hasta cuando el local de aquella se cerró. Posteriormente, (1704), por un tiempo, fue organista y ‘Kapellmeister’, ‘Maestro de Capilla’, de la Iglesia Nueva de Leipzig, después de lo cual Telemann realizó sus deseos de conseguir el mecenazgo de alguna de las cortes de aquellos días, al vincular sus actividades en Sorau, (1705), al servicio del conde Erdmann Promnitz, residente en aquella ciudad y entusiasta y versado en la música francesa. Allí, para la capilla de la corte de Sorau, compuso gran cantidad de música al estilo francés (oberturas). “Aquella actividad también fue singularmente benéfica para Telemann, puesto que en diferentes giras por Pless, por la alta Silesia y por Cracovia, enriqueció su capacidad para componer, inspirándose en la música folclórica polaca”.

En 1706, Telemann regresó a Eisenach, Alemania, por entonces centro de la actividad musical alemana, lugar de origen y residencia de la familia Bach y del más prominente de sus miembros, Johann Sebastian Bach, con quien inició sólida y duradera amistad y hasta cercano parentesco político, pues años después fue padrino de uno de sus hijos, Carl Philipp Emmanuel Bach. Otro de sus dilectos amigos en aquellos días, Georg Friedrich Handel, en alguna ocasión dijo de Telemann que “…él podría escribir un motete de ocho partes, tan fácil y rápido como alguien escribe una carta”. No obstante, la intensa actividad como director y compositor, tan cercanamente vinculada al mundo y ambiente cortesano de la época, llegó a eclipsar el nombre y el prestigio de Bach y de Handel en aquellos días.

En lo musical, la permanencia de seis años de Telemann en Eisenach fue muy fecunda, pues allí compuso numerosas cantatas profanas y religiosas, oratorios como ‘La muerte de Jesús’, ‘Israel liberado’, y ‘El día del juicio’ entre muchos, cuarenta pasiones, de las cuales las más famosas son, ‘La Pasión según San Lucas’ y otra que se conoce con el nombre de ‘Pasión Brockes’, nombre que le fuera asignado por el hecho de que su texto fue escrito cinco años antes por el poeta B.H. Brockes, con la particularidad de que dicho texto también fue usado por compositores como Johann Sebastian Bach y Georg Friederich Handel. Su producción, en música de cámara, fue igualmente copiosa y variada.

Con todo, “No resultó tan duradera la vinculación de Telemann, en 1705, a las actividades musicales cortesanas, pues en 1712 regresó, en Frankfurt, a labores más cercanas al público, al aceptar la dirección musical en dos iglesias, la de Barfüsser y la de Santa Catalina, en las cuales tuvo la oportunidad de combinar la escritura de obras instrumentales y, por su relación con la corte de Darmstadt, la composición de óperas de cámara”. Después de desempeñar el cargo de director de capilla en Eisenach y Bayreuth, Telemann fijó su residencia en Hamburgo en 1721, y desde 1722, por espacio de quince años, fue director de la Ópera de Hamburgo. “En concepto de muchos, Telemann fue el creador de la ópera alemana, de la cual compuso 40. De ellas, las más famosas son, ‘El paciente Sócrates’, basada en la figura del gran filósofo griego, y ‘El intermezzo Pimpinone’, ésta última verdadera ópera bufa que, por haber sido compuesta ocho años antes que ‘La serva padrona’ de Giovanni Battista Pergolesi , se disputa con ésta la condición de ser obra pionera en ese género”.

Notable también, en el abultado acervo de composiciones musicales de Telemann, fue la Suite ‘Hamburger Ebb und Furth’, popularmente conocida como ‘Wassermusik’ o ‘Música del Agua’, “…compuesta, por encargo, para la celebración del Centenario del Almirantazgo de Hamburgo que se cumplía el 6 de Abril de 1723”. Gran solemnidad tuvo el evento, “…por la importancia y tradición del Almirantazgo, como institución rectora del comercio marítimo en Hamburgo, de las regulaciones para la seguridad y control de las embarcaciones y, en general, de la navegación en el Elba y su desembocadura en el mar”. “La Suite de ‘La Música del Agua’de Telemann, tiene una estructura muy semejante a las suites francesas de Lully, pero adoptando marcada inclinación hacia lo descriptivo, casi pictórico. Se inicia con una obertura francesa, continuando con pasajes que simulan el suave oleaje, al que siguen escenas de danza, con participación de las deidades clásicas de la mitología griega, Zeus, Neptuno, Tritón, Aeolus, prosiguiendo con figuras rítmicas que sugieren movimientos y desplazamientos del mar, de los cuales dependía la navegabilidad de los canales del puerto de Hamburgo, para finalizar con la aparición de los marineros ejecutando su propia danza”.

De la obra, se puede afirmar que proyecta el respeto, también casi reverencial, a un organismo ya centenario en pleno Siglo XVII, de mucha tradición, y “…símbolo del rigor, de la autoridad y del orden, como lo fue el Almirantazgo en Hamburgo.” “Las que se celebraron con la obra, fueron actividades más institucionales, si se quiere, las cuales debieron igualmente estimular en aquella ocasión fuertes sentimientos patrióticos y de pertenencia, muy acordes, por cierto, con el sentido de liderazgo en los

mares que, muy probablemente, Telemann quiso imprimirles, con la presencia de las deidades mitológicas que le sirvieron de inspiración”.
En 1728, Telemann fundó el ‘Der getreue Musik Meister, un periódico de publicación quincenal en el cual él publicaba sus propias composiciones, algunas lecciones de música y composiciones de otros autores de la época. Debido a las limitaciones de aquellos días, muchas de las publicaciones debían hacerse en varias entregas, con presentación de continuidad entre las mismas y mediante una especie de suscripción. “Se considera que este fue uno de los periódicos pioneros, en la actividad de difundir la música”.

Y en 1733, la edición de su obra ‘Tafelmusik’, o ‘Música de sobremesa’, también ‘Música para banquetes’, una muy exitosa serie de tres colecciones de música instrumental que comprendía suites, sonatas, conciertos, y cuartetos, “…se realizó por medio de suscripción, con más de un centenar de nombres de personajes de la nobleza de Alemania, Francia, Inglaterra, Dinamarca, Suiza y España, así como personajes importantes en la actividad mercantil de Hamburgo, Delft, Riga y Hagen en Westphalia y, por supuesto, otros músicos de cada país en Europa: Handel en Londres, Pisendel y Quantz en Dresde, entre muchos otros”. “Muchos consideran que con los eventos que convocó la ‘Tafelmusik’ de Telemann, llegó a su fin la era de los exclusivos grandes banquetes musicales de las monarquías absolutistas, para dar paso a reuniones, en escenarios diferentes y más al alcance de otros estratos sociales”.

A partir de 1740, la producción musical de Teleman, mermó gradualmente, disminución que se acentuó en los últimos años, debido al deterioro de su vista. No obstante que el prestigio que alcanzó en vida fue muy grande, algunas veces su música fue tildada de superficial. Sin embargo, al ser re-evaluada su obra en el Siglo XX, se le considera el más prolífico compositor en la historia, y se reconoce incuestionable su maestría en todas las formas de composición conocidas.

Georg Philipp Telemann falleció en Hamburgo, el 25 de Junio de 1767, a los 87 años de edad, componiendo música hasta en los últimos años de su existencia.

Bibliografía:

ROSE, Stephen., ‘Program Notes’. Academy of Ancient Music, London, 2007

STEVENSON, Victor, Editor. ‘The Music Makers’, Paddinton Press Ltd., London, 1979

ISAACS, Alan, MARTIN Elisabeth. ‘Dictionary of Music’, The Hamlyn Publishin Group

KLESSMAN, Eckart. ‘Wassermusik’, Polydor International GmbH, Hamburg 413 788.2

WITTALL, Mary. ‘Tafelmusik. Deutsche Grammophon 429 774-2

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