Esa música en desuso

Hace cinco años Yayo González y Guillermo Perata crearon una banda que se dedica a profundizar en aires que ya no están de moda.

Paté de Fuá hace una música de fácil acceso, pero que al mismo tiempo es exótica. Esta banda, liderada por los argentinos Yayo González y Guillermo Perata, trata de no tocar nada que alguien esté usando en el momento. Por eso dicen que su sonido se basa en los aires en desuso. Ellos andan buscando lo que los demás desechan, son una suerte de ecologistas de la música que evitan caer en lugares comunes. Emplean fusiones auténticas y son, realmente, muy celosos con su propuesta artística, porque les gusta eso de ser los bichos raros.


Cuando empezaron a tener éxito, los primeros sorprendidos fueron González y Perata porque, con esos productos tan extraños con los que experimentaban, tenían la plena convicción de que su destino sería el fracaso y nada más. Sin embargo, los aplausos comenzaron a rodearlos y encontraron que lo que hacían les gustaba a otras personas.


“Llevamos cinco años de trabajo y con experimentos como Paté de Fuá se ha podido demostrar que la gente no quiere escuchar siempre lo mismo. El público quiere algo de oxígeno”, asegura Yayo González, quien antes de fundar la agrupación integraba el Cuarteto de Copas y El Dúo.


Música moderna y El tren de la alegría son los discos más famosos de este colectivo, cuya base de operaciones es México. Su música, basada en vals, foxtrot y pasodoble, tiene mucha congruencia, y dentro de poco Paté de Fuá estrenará su cuarto disco, Boquita pintada. Con cuatro registros sus integrantes sienten que hay una profundización del sonido y creen que van, como de costumbre, a contracorriente, porque la tendencia actual es sacar sencillos para sintonizarse con la industria musical. Ellos, como banda independiente, han podido transformar ese mercado para su beneficio.


“La desventaja de nuestro formato es que es acústico y es mucho más complejo sonorizar una banda acústica. También hay pocos músicos que ejecuten bien esa clase de instrumentos que han sido víctimas del nacimiento de los sintetizadores y de la consolidación del rock como el imperio más poderoso del sonido”, dice González, quien confesó que Paté de Fuá es su banda soñada porque pocas veces ha encontrado tanta complicidad en un equipo de trabajo.


La agrupación funciona como una pequeña orquesta. Sus composiciones están pensadas de manera muy específica y detallada. Hay partes de improvisación y de solos, pero los arreglos ya están establecidos. Paté de Fuá tiene la particularidad de sonar en vivo de la misma manera como suena en sus discos.


“Desde hace muy poco nos concentramos en hacer un show visual, pero no nos desvela la iluminación. No somos una banda en la que explotan fuegos artificiales, como en Kiss. Nuestro espectáculo es más orgánico. No hay mucho para ver. Tal vez en algún momento nos de por desarrollar una puesta en escena más impactante, pero por ahora no”, comenta Yayo González, quien relaciona el sonido de su agrupación con el ruido de los puertos de antaño, en donde se consumía una música de fácil acceso que era al mismo tiempo exótica, tal como las canciones de Paté de Fuá.


 

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