Esculturas-máquinas

En la exposición de Camilo Leyva, esculturas y dispositivos que evocan la idea de teatro y presuponen la participación activa del público se tomaron el Teatro Odeón.

Odeón pasó a ser un espacio para dar a conocer proyectos innovadores en las artes contemporáneas. / Julián Téllez M.

En los años cuarenta, siguiendo el auge en la construcción de las salas de cine, se levantó el Teatro Odeón. En los cincuenta dejó de funcionar como cine y pasó a ser usado temporalmente por el teatro El Búho y luego por la Universidad de las Américas. En los sesenta el espacio fue alquilado por el Teatro Popular de Bogotá para luego ser comprado en los setenta por el director del TPB, Jorge Alí Triana. Fueron 20 años de teatro, estrategias académicas e incluso algunas iniciativas orientadas a la televisión, hasta que en 1997 el TPB quebró y el edificio quedó en abandono para luego, en 2010, ser recuperado como el Espacio Odeón. Esa es la historia oficial.

Sin embargo, en Máquina, la nueva exposición del artista Camilo Leyva, curada por Erika Martínez Cuervo, la historia del espacio se revisa no con nostalgia sino de manera dinámica, viendo lo ocurrido como materia y potencia. Leyva parte de un recorrido por el espacio en el que recoge maderas, muebles y retazos que dan testimonio de la historia que se encuentra en los libros, pero que a la vez tienen el potencial de contar un relato propio; es así como ensambla todos los materiales recogidos en una serie de esculturas-máquinas —una gran rueda accionada a distancia o unos teatrinos personales, por mencionar algunas—, dispositivos interactivos que evocan la idea de “teatro” y que también, al estar abiertos al uso y la participación, ponen al espectador en una especie de escenario privado, lo vuelven parte de ese teatro.

Es en esa naturaleza participativa donde el proyecto de Leyva se hace fuerte: al jalar poleas y activar mecanismos con el peso corporal, al hacer al espectador parte de la máquina, éste deja de ser un observador recopilador y se convierte en un agente que determina el hecho artístico, que completa la obra. Así el público se convierte en pieza clave para revisar, revivir y resignificar la historia del espacio y para atar cabos entre una profunda investigación del Odeón y un concepto participativo de “máquina”.

Hasta el 21 de junio. Espacio Odeón, carrera 5ª Nº 12C-73. Abierto de martes a viernes de 10:00 a.m. a 5:00 p.m., y los sábados de 1:00 a 4:00 p.m.

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