Este es el testimonio de un sobreviviente de Auschwitz

"Yo era más delgado y precisaba menos para sobrevivir": Ignacy Golik de 98 años, uno de lo sobrevivientes del campo de concentración de Auschwitz.

El antiguo campo de concentración de Auschwitz se prepara para conmemorar el 75 aniversario de su liberación con una ceremonia en la que "los supervivientes y no los políticos serán los auténticos protagonistas".Museo Auschwitz

Uno de los testimonios más crudos de lo sucedido entre las alambradas de Auschwitz es el del polaco Golik. Quien el 20 de enero cumplió 98 años, mantiene intacta la memoria de los acontecimientos que vivió durante casi cuatro años de cautiverio, los mismos que relató a la fiscalía como testigo clave durante los juicios de Auschwitz contra los responsables del campo. "Durante un tiempo trabajé en el hospital para los miembros de las SS (‘Escuadras de Protección’) y conocí a todos los oficiales y suboficiales alemanes, también a los médicos responsables de gasear a los prisioneros. Yo di sus nombres y ayudé a que les condenasen en el proceso", afirma con orgullo.

Este polaco estuvo casi cuatro años cautivo en Auschwitz, desde febrero de 1941 hasta noviembre de 1944, para ser después deportado a otros campos de Alemania hasta que los aliados lo liberaron en 1945; con apenas 17 años cuando fue arrestado por los alemanes acusado de robar armas, algo que asegura no haberlo hecho nunca, y fue trasladado meses después a Auschwitz junto con su hermano.
"Bartek (su hermano) murió en junio de 1941 -recuerda-, él era más grande y más fuerte que yo, pero también necesitaba más comida y en Auschwitz eso era algo que escaseaba. Yo era más delgado y no necesitaba mucho para sobrevivir".

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Sorprende escuchar a Golik, quien trabajó como periodista en la Polonia comunista y relata los hechos con soltura pero también con cierta dosis de distancia, consciente de que tiene la obligación de contar al mundo lo que vivió y presenció, como él mismo reconoce.

"Hablar algo de alemán me salvó la vida, porque eso era algo que se apreciaba en el campo y le hacía a uno más útil para trabajar -explica-, lo que me llevó a ser asistente de oficiales de las SS y de la Gestapo para los que limpiaba botas, planchaba los uniformes, lavaba. Me adapté a la situación y encontré la forma de sobrevivir desempeñando todo tipo de tareas en Auschwitz".

"La vida en el campo era dura y pasábamos mucha hambre -relata Golik-, había que trabajar y yo hice casi de todo, menos transportar muertos gaseados y ser 'apilador' de cadáveres, como se solía llamar en el campo a quienes trabajaban encargándose de eso". Entre los recuerdos de Golik se cuelan sus amigos austriacos de las Brigadas Internacionales, comunistas que habían luchado en la Guerra Civil española y que acabaron en Auschwitz tras pasar por campos de detención en Francia.

"Hablaban mucho de la batalla del Ebro, contaban sus anécdotas de la guerra en España. Yo a veces les escuchaba, pero en Auschwitz cada uno tenía sus propios problemas y en muchas ocasiones no se tenía el cuerpo para oír anécdotas de una guerra lejana, uno tenía la cabeza en otras cosas más vitales", explica.

Auschwitz fue un campo de muerte pero también el escenario de un latrocinio generalizado, donde "los oficiales alemanes, de todos los rangos, incluso el mayor a cargo, robaban todo lo que podían de los presos, quienes llegaban a Auschwitz con algunas de sus pertenencias más preciadas", subraya Golik.
"Recuerdo la historia de un dentista de las SS que dirigía el gabinete dentista de Auschwitz, donde se le retiraban los dientes de oro a los muertos en la cámara de gas, y al que detuvieron en la frontera germano-suiza con 15 kilos de oro. Era un escándalo, robaban todo lo que podían".

Como en cada conmemoración del Holocausto, en esta ocasión no faltan las voces que acusan al pueblo polaco de haber mirado hacia otro lado mientras millones de judíos sufrían la ira de Hitler, e incluso Putin ha llegado a hablar de una alianza oculta entre Polonia y la Alemania nazi. "En Polonia vivían muchos judíos (se habla de hasta seis millones antes de 1939). Recuerdo que la Iglesia estaba en contra de los judíos, hay que reconocer eso. Se escuchaban sermones en contra de los judíos, donde se recordaba que fueron culpables de la muerte de Jesucristo", explica Golik, quien reconoce que sí se daban casos de antisemitismo.

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"Había un poeta de aquellos años, un poeta nacionalista, Rotworowski creo, quien decía: Difícil acomodo el de un país en el que conviven dos naciones. Una debe hacer el pan y otra comérsela, una debe ser huésped y la otra anfitriona", añade para ilustrar el clima que vivía parte de la sociedad polaca en los años 30.

"Sí, entonces (antes del comienzo de la II Guerra Mundial) se hablaba de que se podría trasladar a todos los judíos polacos a Magadascar, pero esa era una idea teórica, una idea peregrina. ¿Cómo habría podido trasladarse a tanta gente? Habría hecho falta una flotilla de barcos tan grandes como el Titanic. Esa historia es una simple anécdota".

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(EFE)

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Este es el testimonio de un sobreviviente de Auschwitz

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