Estereotipos que se cuestionan

La película “Elles” coproducida por Alemania, Francia y Polonia se está presentando por estos días en Cali, Medellín y Bucaramanga como parte de la programación del 12 festival de cine francés.

Juliette Binoche, una de la protagonistas de la cinta ‘Elles’. / Cortesía.

Sobre la prostitución se ha hablado mucho. El tema parece trillado. Sin embargo, la directora polaca Malgorzata Szumowska le apuesta a una forma diferente de exponer el tema en su película “Elles”. No se trata de juzgar ni de apoyar, simplemente de mostrar una realidad que está presente en todas las sociedades y no se puede desconocer. Es tarea del espectador sacar sus propias conclusiones para entender mejor este fenómeno. Aquí no se busca imponer una verdad; cada quien, a partir de lo que ve y sabe, construye su propio concepto.

Alicja y Charlotte son dos jóvenes universitarias que en su tiempo libre se dedican a la prostitución. Anna trabaja como periodista para la revista Elle y quiere conocer de cerca la situación de estas chicas que, como muchas otras, han optado por este oficio para ganar dinero y sacar adelante sus proyectos de vida. Estas tres mujeres compartirán experiencias y visiones sobre los distintos mundos que las rodean. Poco a poco, se volverán confidentes y Anna empezará a cuestionar la vida que lleva y las ideas que tenía sobre la prostitución.

Alicja es una polaca que ha venido a París a continuar sus estudios y encuentra en la prostitución una oportunidad para mejorar su calidad de vida. Aunque podría pensarse que para ella resulta humillante este trabajo, no es así. Ella se divierte y disfruta lo que hace. Charlotte también se siente bien con este trabajo. Ella viene de la provincia y busca tener una vida mucho más cosmopolita y cree que este oficio le ofrecerá eso como recompensa. Las dos saben que el estilo de vida que se permiten ahora no podrían tenerlo si hicieran otra cosa. Vender sus cuerpos les da dinero en poco tiempo y se pueden dar lujos como tener un buen apartamento o comprar ropa de marca.

En cuanto a los estudios, este oficio no les toma mucho tiempo así que pueden asistir a la universidad y programar citas con sus clientes para el mismo día. No tienen que sacrificar nada. A Charlotte y Alicja las une el deseo por cambiar sus vidas, por disfrutar cada instante de sus existencias sin pensar en las consecuencias. Mienten todo el tiempo aunque nadie las obliga a hacer lo que hacen. Para ellas no es grave trabajar como prostitutas; están acostumbradas, es más, este oficio las hace sentir libres. Ellas han aprendido a ser independientes, pues son quienes deciden cómo organizar su tiempo para cumplir con todas sus responsabilidades. Ellas tienen el poder y sus clientes tienen que adaptarse a sus reglas.

Anna se sorprende con los testimonios de estas chicas. Nunca se imaginó que ellas llevaran una vida tan tranquila; sus visiones sobre este oficio la han hecho reflexionar. Se cuestiona, analiza su propia vida y por momentos se siente responsable de lo que viven estas estudiantes. Hay preguntas que ellas se niegan a responder, quizás por miedo o porque se sienten invadidas en su intimidad. Quedan interrogantes sin resolver. Después de estas conversaciones Anna no puede ser la misma; empezará a descubrir aspectos desconocidos de su sexualidad y le será muy difícil condenar la forma de actuar de estas jóvenes inmersas en un mundo que no las repulsa sino que las acepta.

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