La evolución del arte contemplativo

La red se convirtió en un espacio para la producción y distribución del arte, dándole apertura a la apreciación de diferentes públicos, asegura Boris Groys para la Revista Ñ, de Argentina.

AFP

 El tradicional museo de arte, en donde un público selecto asiste a contemplar las obras presentadas por diferentes artistas, está siendo desplazado por la internet y ese desplazamiento implica un cambio en nuestra relación con el arte, un arte que desde sus inicios se creó para la contemplación estética y desinteresada, sin preocuparse por el contexto real del objeto en el mundo.

La condición previa de las obras, tanto en su sentido histórico, técnico o de procesos de creación, hasta antes de la invención de la Internet, era oculto para el espectador, pues el objetivo de visitar una galería y contemplar una obra era sumergirse en ella como tal, sin importar la documentación o la justificación de creación de la misma.

Y las instituciones tradicionales del arte practican este auto-ocultamiento.

Eso es justamente lo que la internet alteró de manera radical, expone Boris Groys, pues funciona bajo la premisa de que los contenidos encontrados son referentes de una realidad existente en el mundo fuera de la red.

Entonces el arte trasciende a la par del mundo virtual y deja de exhibir una realidad solamente estética y contemplativa, para adquirir un bagaje contextual, mostrando los contenidos y documentación histórica, procesos de creación, bases de inspiración y técnica de las obras.

Entender una obra de arte vista en la galería hace que el exponente quiera transmitir un mensaje entendido por el espectador de manera íntima, sin empaparse de ninguna información referente a lo contemplado, haciendo un juicio intuitivo.

En la internet Google rompe todas las barreras, mostrando no solo la obra como lo hacen las galerías, sino también ofreciendo un sin número de información referente, biografía del autor, influencias, técnica, teoría del color, criticas de expertos, etc, convirtiendo al arte en un ente informativo y no solo contemplativo.

El arte ya no solo puede ser admirado, también puede ser explorado, experimentado emocionalmente, investigado, pero la documentación artística no es arte, es una mera referencia al acontecimiento estético.

Boris Groys – Cultura – Revista Ñ – Argentina (Lea aquí el artículo completo)