Fallece Pierre Boulez, figura de la vanguardia musical del siglo XX

Sus obras, interpretadas en todo el mundo, lo llevaron desde los años 1950 a ser considerado uno de las grandes compositores-directores de su época.

Pierre Boulez en 2010.AFP

El francés Pierre Boulez, fallecido el martes a los 90 años, era una de las principales figuras de la vanguardia musical de la segunda mitad del siglo XX y uno de los grandes compositores-directores de su época.

"Para todos los que lo trataron y pudieron apreciar su energía creativa, su exigencia artística, su disponibilidad y su generosidad, su presencia seguirá siendo viva e intensa", dijo la familia en un comunicado difundido por la Filarmonía de París, una sala de conciertos de la que fue impulsor.

Boulez falleció en Baden-Baden, en Alemania, donde vivía desde que abandonó Francia, exasperado por lo que consideraba como el conservadurismo musical de su propio país.

Sus obras, interpretadas en todo el mundo, lo llevaron desde los años 1950 a ser considerado uno de las grandes compositores-directores de su época.

Su trabajo sobre las relaciones entre la creación y la interpretación lo convirtieron en una figura clave del mundo musical, cultural e intelectual, y no sólo en Francia

Este teórico y pedagogo siempre quiso que la nueva música estuviera representada en los programas de las salas de conciertos e impulsó la creación musical de vanguardia.

Nacido el 26 de marzo de 1925 en Montbrison (en el centro de Francia), Boulez recibió en el Conservatorio de París las enseñanzas de Olivier Messiaen, que influenció sus primeras obras.

Tras descubrir la técnica dodecafónica con René Leibowitz, Boulez, muy aficionado a las matemáticas, se impuso rápidamente como una de las principales figuras de la vanguardia musical junto a sus contemporáneos como Karlheinz Stockhausen, Luciano Berio,  György Ligeti o Luigi Nono.

Director sin batuta

Boulez desarrolló una música a veces difícil, heredera del serialismo y de la segunda escuela de Viena, representada entre otros por Arnold Schönberg y Anton Webern. Entre sus obras destacan "El martillo sin dueño" (1955) o "Répons" (1981-1988),  que juega con las posibilidades electrónicas para transformar el sonido.

En su faceta de director pasó por la orquesta de Cleveland (1967-1972), por la sinfónica de la BBC (1971-1975) y la filarmónica de Nueva York (1971-1977).

Boulez dirigía sin batuta, con un estilo sobrio, sin grandes efectos, con gestos nítidos y siempre respetando al máximo la intención de los compositores.

En ópera participó en producciones memorables como "El anillo del nibelungo" en el festival alemán de Bayreuth (1976-1980), con motivo del centenario de Richard Wagner, o en la primera versión integra de "Lulu", de Alban Berg, en la ópera Garnier de París (1979).

Exasperado por lo que consideraba el conservadurismo del mundo musical francés, se fue a vivir a Baden-Baden a principios de los años 1960. No volvió hasta 1974, cuando el entonces presidente Georges Pompidou le pidió crear un instituto de investigación musical (Ircam) y el Ensemble Intercontemporain, una orquesta especializada en música del siglo XX.

Boulez también impulsó la creación de la Ciudad de la Música de París (inaugurada en 1995) y de la Filarmonía de París, una sala abierta en enero de 2015 sin su presencia porque ya estaba enfermo.