'Forever and ever'

El músico griego, considerado el patriarca heleno y quien tuvo una destacada participación en la banda sonora de la cinta ‘Blade Runner’, murió este fin de semana después de una larga hospitalización.

Demis Roussos, cuyo verdadero nombre era Artemios Venturis, alcanzó a vender más de 60 millones de discos en tres décadas de actividad musical como solista. / AFP

A Demis Roussos la voz le salvó varias veces la vida. Además de haber sido el motor que lo llevó a recorrer buena parte del planeta y su pasaporte para entrar en los hogares de millones de fanáticos que nunca se preocuparon por el idioma en el que interpretaba sus canciones, el reconocimiento que le otorgó su garganta fue definitivo para, por ejemplo, ser liberado del secuestro de una aeronave en la que debía movilizarse para cumplir con su agitada agenda artística.

Ocurrió en 1985, en el aeropuerto de Beirut (Líbano). Demis Roussos, su novia y más de cuarenta pasajeros fueron retenidos en un avión por un grupo extremista del islam. Los secuestradores chiitas, después de identificar al artista y de confirmar que tenían en su poder al llamado “Patriarca heleno”, lo dejaron libre para que pudiera cumplir con sus compromisos musicales.

Demis Roussos nació en Alejandría (Egipto), el 15 de junio de 1946. Su padre, ingeniero de origen griego, fue víctima de una cruenta persecución y por eso la familia Venturis se vio obligada a abandonar el norte de África para abrirse camino en Grecia. Ya establecidos en Atenas, el músico encontró eco a sus inquietudes artísticas y pronto consiguió trabajo como trompetista en un bar.

Durante la década de los sesenta, Demis Roussos, cuyo nombre real era Artemios Venturis, se dedicó a afianzar su carrera incluyendo su nombre en formaciones de relativo reconocimiento local. Figuró como bajista y vocalista principal de bandas como Aphrodite’s Child, con las que recorrió la totalidad del territorio griego y saltó a la escena europea con un estilo en el que se mezclaban sonoridades tradicionales con elementos del pop y el rock.

La experiencia adquirida como integrante de un colectivo le otorgó a Demis Roussos bases sólidas para emprender una carrera como responsable único de su propio nombre. En 1971 comenzó a forjar su estilo singular, que los críticos empezaron a definir como world music (música del mundo) para no complicarse con denominaciones estrambóticas y, a su vez, darle prioridad a la comentada “voz de terciopelo” que ya para entonces ostentaba el artista.

Así como aparecieron largas túnicas y zapatos con tacón y plataforma en su indumentaria oficial, hicieron su arribo éxitos memorables como Goodbye, My Love, Goodbye, Forever and Ever, From Souvenirs to Souvenirs y My Only Fascination, que impactaron no sólo en el mercado de habla inglesa sino que también lo motivaron a realizar versiones en español, francés, alemán y portugués.

Los años 80 y 90 fueron de reconocimiento para Demis Roussos. Además de fortalecerse como representante de la música étnica de Grecia, estableció alianzas con personalidades del rock, figuras del pop y artistas de la denominada nueva era, estilo sonoro de alta penetración durante aquellas décadas. Una de las uniones laborales más fructíferas fue la que adelantó con el teclista y compositor griego Vangelis Papathanassiou, quien recurrió en varias oportunidades a la voz de Demis Roussos para otorgarles a sus creaciones una atmósfera singular.

A comienzos de la década del 80 el director británico Ridley Scott le encomendó a Vangelis Papathanassiou la realización de una banda sonora para una cinta de tipo futurista que exhibía una versión particular de Los Ángeles (California) en el año 2019. El compositor griego aceptó de inmediato y dentro de su plataforma sonora concibió una pieza para Demis Roussos. Su interpretación se popularizó de tal manera que en las versiones posteriores de la cinta Blade Runner, la canción debió ser incluida por exigencia del público.

El artista conocido como el “Patriarca heleno” vendió más de 60 millones de discos en tres décadas de actividad musical. Demis Roussos murió este fin de semana en Atenas a los 68 años, y aunque su último disco fue publicado en 2009, su voz y su actitud sobre el escenario permanecerán intactas en la memoria de sus seguidores por siempre y para siempre.

 

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