Gabo, junto a otros grandes

El Palacio de Bellas Artes ha servido de escenario para homenajear a grandes personalidades. Ayer fue el turno de García Márquez.

El escritor Carlos Fuentes falleció en mayo de 2012. / EFE La cantante Chavela Vargas fue también homenajeada en el Bellas Artes en 2012. / EFE La figura de Cantinflas hace parte de la identidad nacional de México. / Fototeca Rosa Álvaro

El Palacio de Bellas Artes, en Ciudad de México, la casa máxima de la expresión de la cultura del país, es considerado el teatro lírico más importante de México y el principal centro dedicado a las bellas artes. En 1987 la Unesco lo declaró monumento artístico.

Su construcción fue encargada por el presidente mexicano Porfirio Díaz al final de su mandato, con motivo de la celebración del centenario del inicio de la independencia de México. Fue equipado con escenarios y salas para hacer exposiciones de arte y cuenta con una sala de espectáculos capaz de recibir 1.677 personas. Al escenario, que es de veinticuatro metros de longitud, lo protege un gran telón con la imagen de los volcanes mexicanos Popocatépetl e Iztaccíhuatl. En el techo de la sala hay una lámpara de cristales diseñada por el húngaro Geza Marotti, en la que se representa a Apolo rodeado por las musas de las artes. La Orquesta Sinfónica Nacional, la Compañía Nacional de Teatro, la Compañía Nacional de Ópera y la Compañía Nacional de Danza presentan sus temporadas en este espacio. Además, las grandes orquestas del mundo también se han presentado allí: las orquestas filarmónicas de Londres, Nueva York, Viena, Moscú, Los Ángeles, la Real Filarmónica de Londres, la célebre Orquesta de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, la Orquesta de París, la de Filadelfia, la Staatskapelle de Dresde, la Sinfónica de Montreal y las nacionales de España y China, entre otras.

Ayer México despidió allí a Gabriel García Márquez con un homenaje abierto a todos sus admiradores que incluyó compases del húngaro Béla Bartók, vallenatos y flores amarillas, las que García Márquez solía utilizar para adornar su solapa cuando aparecía públicamente en ocasiones especiales, como lo hizo en su último cumpleaños, el 6 de marzo.

Ese palacio, ubicado en el centro histórico de Ciudad de México, es uno de los principales lugares turísticos de la capital y ha servido de escenario para despedir a diferentes artistas nacidos en México, como Diego Rivera y Frida Kahlo, y a otros que lo escogieron como país de residencia.

Agustín Lara, compositor e intérprete mexicano de canciones y boleros, uno de los más populares de su tiempo y de su género, fue homenajeado en el Palacio tras su muerte, en 1970.

El escritor Carlos Fuentes, una de las principales glorias literarias de México, también fue homenajeado allí el 16 de mayo del 2012, en un acto al que asistió el presidente mexicano de entonces, Felipe Calderón.

También fue el lugar elegido para despedir al nobel de literatura Octavio Paz, cuando murió en 1998, y allí mismo se lo recordó de nuevo recientemente, al cumplirse el centenario de su nacimiento.

Finalmente, los mexicanos también lloraron en el Palacio de Bellas Artes al actor Mario Moreno, Cantinflas, cuando falleció en 1993, y a Chavela Vargas, costarricense de origen que sin embargo vivió ocho décadas en México, hasta su muerte en 2012.

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