Carlos Haime Baruch, el gran emprendedor

A lo largo de 60 años construyó representativas empresas del país.

Carlos Haime Baruch representó la materialización del emprendedor industrial, pionero y visionario constructor de empresas y fundador de organizaciones rectas y exitosas de gente digna y trabajadora. Su inteligencia, visión y carisma lo proyectaron más allá del simple éxito económico.

Luego de contraer matrimonio con Sonia Gutt, junto con su suegro, el industrial Moris Gutt, Carlos Haime fundó en 1950 la empresa Grasas y Productos Químicos S. A. (Grasco S. A.), que ha generado un desarrollo agroindustrial transcendental para el país: fue la primera empresa en Colombia en producir margarinas vegetales, sustituto de la tradicional mantequilla.

La producción de grasas y aceites evolucionó tecnológicamente gracias a Grasco. El doctor Carlos, como le decía todo el mundo, inspiró el diseño de procesos físico-químicos que hoy se utilizan mundialmente y que siguen siendo la última tecnología. Su margarina La Fina es hoy líder indiscutible del sector.

Las materias primas para la industria de grasas en Colombia provenían de semillas importadas. De ahí surgió su idea de sembrar palma africana en Colombia. La Empresa Industrial Agraria La Palma (Indupalma) fue fundada a principios de la década de los años sesenta, marcando un hito en la agroindustria colombiana y del continente.

También invirtió en la producción de jabones de lavar y luego en detergentes. Detergentes S. A. está a la vanguardia con productos como jabón Rey y detergente AS. Las tortas residuales de la molienda de semillas oleaginosas inspiraron la producción de alimentos concentrados para animales en la fábrica Raza S. A.

Padre y amigo

Su hijo Daniel heredó la inagotable energía de Carlos Haime. Materializó los deseos de su padre al proyectar una pequeña empresa de tubos metálicos en los años ochenta para convertirla en la semilla de una organización internacional de producción, venta y recubrimiento de tubos petroleros y de conducción eléctrica.

Sus empresas Consorcio Metalúrgico Nacional (Colmena S. A.), Tubotec S. A. y Tubos del Caribe S. A. (Tubocaribe) conquistaron importantes mercados del continente, en especial de EE.UU. y Canadá. Tanto que crecieron más allá de las capacidades financieras familiares y fueron adquiridas por los más grandes competidores internacionales.

Con su yerno Salomón Finvarb, Carlos Haime emprendió en Empacor S. A. la producción de papeles, cartones, corrugados, cajas y empaques en general. El siguiente desafío fue la creación de empresas productoras de camarones de cultivo para la exportación. Hoy, Cartagenera de Acuacultura exporta una variedad de productos a base de camarón, con larvas de sus propios laboratorios, a los más exigentes mercados de Europa y Estados Unidos.

La crianza de caballos de pura sangre inglesa, corredores natos, apasionaron desde muy joven a Carlos Haime. Con su socio, Elkin Echavarría Olózaga, fundó el Hipódromo de Los Andes.

Visión social

Carlos Haime dejó un gran legado en materia inmobiliaria a través de Moris Gutt S. A. e Inmobiliaria Progreso S. A. En 2007 creó Inversiones Inmobiliarias Vendôme Ltda. Junto con Pedro Gómez y Cía. y las mejores empresas constructoras del país le entregarán a Bogotá 2.800 viviendas de interés social y 14.200 de estratos 4 y 5; un centro comercial de uso mixto de 200.000 metros cuadrados de construcción, que incluirá una clínica de media complejidad y un Club empresarial, social y deportivo para la comunidad. Este complejo empleará a más de 150.000 trabajadores en su construcción.

Otros planes de vivienda para las comunidades menos favorecidas incluyen los proyectos Tierra Buena, con 7.500 unidades, y El Ensueño, con 4.000 viviendas en el suroccidente de Bogotá. A finales del año pasado donó dos millones y medio de dólares para la unidad de urgencias de la Fundación Santa Fe de Bogotá.

En enero de 2011 Carlos Haime fundó la empresa Serena del Mar con el propósito de desarrollar y expandir la ciudad de Cartagena hacia el norte, con un plan de 16.000 unidades de vivienda de varios estratos; una zona franca hospitalaria; un complejo turístico y villas comerciales e institucionales con los más altos estándares urbanísticos y arquitectónicos.

Por todo esto, muchas entidades contaron con Carlos Haime en sus juntas directivas y en todas dejó un ejemplo de transparencia y un legado de versatilidad, eficiencia y optimismo.

Semblanza de un  colombiano paradigmático


Hay vidas señaladas para la creatividad, en las artes, en las letras, en el trabajo, en la industria. Como si, dejado el mundo a medio hacer por el Creador, alguien sintiera sobre sí el compromiso de continuar aquella sinfonía inconclusa. A Carlos Haime lo vimos siempre sus compatriotas en esa tarea de construir, de sembrar, de promover, de impulsar. Aquí era plantar; allá era realizar; más allá era promover: siempre el visionario que abría frentes nuevos de trabajo, de solidaridad, y de creación de riqueza, de la cual quería hacer partícipe a la comunidad más necesitada, sin él esperar cosa distinta que una sonrisa. La suya, su sonrisa, era rúbrica de su incansable entrega a las más nobles causas. Ser su amigo y haber tenido el privilegio de estar cerca de la visión, realización y generosidad de Carlos Haime, de su esposa y de su familia, es un galardón de mi vida. Era un filántropo, un colombiano paradigmático. ¡Loor a Carlos Haime, honor del género humano!

Belisario Betancur Cuartas, expresidente de la República.

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