¿Hacia un sistema integral de cuidado remunerado y no remunerado en Colombia?

En Bogotá, el pasado 11 de abril se llevó a cabo el foro sobre el trabajo del cuidado remunerado y no remunerado: avances y perspectivas. Y el pasado 7 de junio se realizó el foro sobre prospectiva de la economía feminista de cara a la coyuntura colombiana. En ambos espacios se promovió la participación de diferentes organizaciones y sindicatos en la construcción de la política nacional del cuidado. ¿En qué vamos?

En el foro "El trabajo de cuidado no remunerado y remunerado: avances y perspectivas", cuyas asistentes están en la foto, participaron diferentes organizaciones sindicales y no gubernamentales, activistas feministas y académicas de Argentina, Colombia y España.Cortesía

El oficio del periodismo la involucró con los obreros. Pensó que la literatura guardaba los grandes secretos de la especie humana y en la Biblioteca Municipal de Medellín reunió algunos sindicalistas para leer obras clásicas. “Compañeros en pie. Listos a defendernos, seamos un solo corazón, un solo brazo”,  decía María Cano, una de las primeras sindicalistas en el país. 

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En 1920, simultáneamente, la  antioqueña Betsabé Espinosa lideró la huelga de aproximadamente 400 obreras de la fábrica de Tejidos de Bello. Otras mujeres como Felicita Campos, Juana Julia Guzmán o Petrona Yance seguían escribiendo la historia.

En Bogotá nació el sindicato de trabajadoras del servicio doméstico de Colombia (Sintrasedom). En los últimos años se creó el Sindicato de trabajadoras del Hogar e Independientes (Sintrahin). Y hace unos meses germinó el sindicato Trabajo Unido por el Cuidado de la Vida en Colombia (Truncuvic). En Medellín 28 mujeres afrodescendientes decidieron formar la Unión de Trabajadoras del Servicio Doméstico (Utrasd). La Asociación de Trabajadoras del Hogar de Santander (Asotrabajadoras) se estableció en Bucaramanga. En esa misma ciudad hace presencia el sector del trabajo remunerado del hogar en el Sindicato Nacional de Trabajadores de Alimentos (Sintraimagra).

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A finales del año pasado, la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer del Congreso de la República manifestó que el 80% de las mujeres colombianas son trabajadoras no remuneradas del hogar. Y pese a la falta de reconocimiento de las actividades domésticas, las cifras del DANE en 2017 reportaron que las actividades del cuidado remunerado y no remunerado en Colombia (alimentación, limpieza, mantenimiento del hogar, planchado, cuidado de seres dependientes) representaron el 20% del Producto Interno Bruto. Estas labores equivalen a 185,7 billones de pesos al PIB de 2017. 

Según el Ministerio del Trabajo, existen alrededor de 700.000 trabajadores del cuidado domésticos remunerados, de las cuales el 96% son mujeres. 

Esto quiere decir que la economía y el funcionamiento de la sociedad dependen de las actividades del cuidado remunerado y no remunerado de las mujeres. Desde hace décadas, las luchas infinitas de las mujeres exigen reconocimiento, redistribución y reducción de las cargas en el hogar. 

La consultora y evaluadora de políticas en género-transformativas en España, Carmen Castro, hizo énfasis en un Sistema Integral de cuidados que incluya la equidad de género e interterritorial con  alcances universalistas, gratuidad y fomento del empleo público. 

Su potencial transformativo consiste en la importancia de la corresponsabilidad  para que los hombres dejen de ser “colaboradores eventuales” en las actividades del cuidado y sean cuidadores principales. Esto se traduce en prácticas equitativas entre hombres y mujeres en estas labores. 

“Mi mensaje es que tenemos derecho a todo aquello que deseemos aspirar y tenemos que sumar fuerzas, crear alianzas con otras mujeres y movimiento sociales para hacer de nuestros entornos de convivencia, público social, político y economías vidas vivibles para todas nosotras”, manifestó Carmen Castro.

La investigadora Angélica Escobar, de la Mesa Intersectorial de Economía del Cuidado, recalcó que el debate sobre el cuidado debe cuestionar que el tiempo (vida) de las mujeres le pertenece a la familia y sociedad, pero no a ellas. Manifestó que dentro del Sistema de Cuentas Nacionales solo se contempla el trabajo de cuidado directo, es decir tan solo el 20%. ¿Y el 80% del cuidado doméstico (trabajo indirecto)?. También hizo énfasis sobre un Sistema Nacional del Cuidado que no perpetúe un enfoque familista, pero contribuya a despatriarcalizar y desmercantilizar las actividades del cuidado.

Es importante señalar que la Mesa Intersectorial de Economía del Cuidado trabaja en el diseño de la política pública de la economía del cuidado. Simultáneamente PASO Internacional acompaña en Bogotá a sindicatos y cuidadoras remuneradas - no remuneradas con una visión integral del cuidado con perspectiva de género, ambiental y paz territorial. 

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Nota:

Se hacen esfuerzos para realizar encuentros nacionales de las organizaciones y sindicatos del sector del cuidado doméstico remunerado. El último se realizó el 28 de julio de 2018, en la ciudad de Medellín. Allí, se pactó una alianza entre organizaciones por los derechos de  las trabajadoras domésticas entre la Escuela Nacional Sindical, Paso Internacional, Fescol, Fundación Bien Humano, Care, Casa de la Mujer, CUT, Ruta Pacífica de las Mujeres - Antioquia y Carabantú.

Por otro lado, se impulsan iniciativas para la articulación de los sindicatos del sector doméstico remunerado a través del espacio intersindical, en donde confluyen cada 3 meses para realizar una agenda nacional alrededor de este sector.

 

 

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Paola Moreno Delgadillo @cronopiab

Cultura

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