Hacienda Yerbabuena: tesoro ambiental y cultural de La Sabana

El Instituto Caro y Cuervo ofrece visitas guiadas los martes de noviembre. Una oportunidad para conocer dinámicas sociales, políticas, lingüísticas y literarias que desde este lugar influenciaron al país en el siglo XIX.

Foto: Mauricio Alvarado

Sobre la Autopista Norte, en Chía, se encuentra una de las más antiguas sedes del Instituto Caro y Cuervo, la Hacienda Yerbabuena, que perteneció a la familia Marroquín - de la cual surgió un presidente y líderes culturales- y que guarda en sus edificaciones y jardines una gran carga histórica que evidencia procesos sociales, culturales, políticos e ideológicos.

Este espacio fue adquirido por el Instituto, que inicialmente funcionaba en la Biblioteca Nacional, en 1951, o sea 23 años antes de adquisición de la Casa Cuervo Urisarri, ubicada en La Candelaria, centro de Bogotá. Actualmente, después de una reestructuración iniciada en 2013 bajo la dirección de Carmen Millán, se han adecuado nuevos espacios para exposiciones y se ha recuperado el ecosistema ambiental del lugar.

mau_8182.jpg

Autor: 
Mauricio Alvarado

Durante este mes de noviembre el instituto ofrece, todos los martes, visitas guiadas por las instalaciones, totalmente gratis. Las próximas estarían programadas para el 21 y 28 de noviembre.

“Queremos mostrar la riqueza patrimonial. Buscamos la divulgación de otro tipo de piezas que no han sido lo suficientemente valoradas, como la casa y el jardín, que nos permite valorar otro tipo de conocimientos, como la divulgación de la historia ambiental, literaria y lingüística”, expresó Felipe Arias, historiador e investigador.

Sus distinguidos habitantes

La hacienda, hasta el siglo XIX,  ocupó lo que hoy es la jurisdicción de Chía y parte de la de Sopó, el lugar luego se dividió en lo que hoy es Hato Grande, el Castillo Marroquín y la zona anexa al Puente del Común.

Esta zona fue habitada por José Manuel Marroquín, quien fue presidente de Colombia entre 1900 y 1904, parte del periodo en el que se dio la guerra de los Mil Días (1899 –1902), durante esta época de conflicto, él desarrolló procesos de paz con fuerzas revolucionarias. Se le reconoce además, por su trayectoria como docente y escritor costumbrista y satítico.

Entre sus obras pedagógicas se encuentran Tratados de Ortología y Ortografía de la Lengua castellana; Lecciones elementales de retórica y poética; Diccionario ortográfico y Exposición de la Liturgia. Y entre sus obras literarias, se resaltan: El Moro, Entre primos, Blas Gil, y Amores y leyes.

icc.jpg

Descripción: 
Yerbabuena vista desde la Autopista Norte, Ca. 1960
Autor: 
Cortesía.

Allí, vivió con su esposa Matilde Osorio de Marroquín (1831-1884), nombre que lleva uno de los jardines restructurados del lugar. A ella se le reconoce por sus procesos educativos, como un colegio para niñas, el auxilio a víctimas de las guerras civiles, y como gestora de otros artísticos y religiosos en diferentes lugares de La Sabana.

Otro de los procesos educativos que se dieron en este territorio fue un colegio para niños, donde estudió Miguel Antonio Caro (1843-1909),  quien fue vicepresidente de la Nación, durante el periodo de Rafael Núñez, cuando el mandatario murió, Caro tomó el poder por seis años (1892- 1898), además se desempeñó como periodista y escritor.

Parte de las instalaciones del colegio, las pesebreras y casas de los arrendatarios fueron demolidas, tiempo después, dejando solo el vestigio de la comunidad que comprendía la hacienda.

Sus jardines son patrimonio

Tras un proceso en conjunto entre el Instituto Humboldt y el Instituto Caro y Cuervo, se dio paso a la reestructuración de diversos jardines, como el de  Matilde Osorio Marroquín, en el cual se recopilan especies representativas de Bogotá y otras que evidencian procesos de intercambio cultural.

Allí se pueden observar plantas como: la aromática cidrón, el diosme, el árbol oriundo de Perú, Bolivia, Chile y Argentina el falso pimiento, el helecho macho propio de lugares fríos, el magnolio originario de Estados Unidos, la palma de cera, la palma fénix nativa de las Islas Canarias y las rosas.

mau_8121.jpg

Autor: 
Mauricio Alvarado

Además, hay un humedal en el que se encuentran el árbol sauce, el aliso, el arbusto ciro, el chilco propio de las altas zonas de los Andes y el Raque, árbol pequeño de bosques de gran elevación.

También hay una pequeña huerta que resume la consolidación de la sociedad agraria más conocida como muisca, que nace gracias a la necesidad del cultivo casero debido al crecimiento urbano del distrito en el siglo XX.

Otro jardín es el de las aromáticas, donde se cultiva el romero, la ruda, el tomillo y por su puesto, la yerbabuena. Y por último, están los jardines perimetrales que se encuentran llenos de vestigios del antiguo bosque andino con plantas como: el arrayán, el arbusto borracho, el brevo, la freijoa, sietecueros rastrero y el tíbar.

“Ya dentro de la casa, la visita tropieza con un jardín que remata en los bardales del norte; hay allí arcos, caprichosos cubiertos de enredaderas; hay fresnos, pimientos, borracheros, alcaparros y retamos que ocultan, bajo sus ramas, oras muchas flores escondidas en surcos de líneas varias y confusas”, escribió José Marroquín, sobre su entonces casa.

Los tesoros bibliográficos

Según el objetivo con el que fue construido el Instituto Caro y Cuervo, que cumple 75 años de fundado, como un espacio para promover, desarrollar la investigación, la docencia, y la divulgación de las lenguas del territorio nacional, entre otras cosas, cuenta con una biblioteca que posee tesoros bibliográficos como los manuscritos de la primera novela del país:  El desierto prodigioso escrito en el siglo XVII por Pedro de Solís, y de El Carnero, crónica de la formación colonial de Juan Rodríguez Freyle.

Lea: El instituto Caro y Cuervo celebra 75 años de creación

Así como con una edición de la novela María con anotaciones manuscritas hechas por el mismo Jorge Isaacs, las cuales fueron tenidas en cuenta para su versión final de la novela. También cuenta con el Diccionario de Construcción y Régimen, la investigación fue iniciada por Rufino José Cuervo, antes de su muerte y fue concluida por el instituto tras 40 años de investigación, exactamente 120 años después de la idea original del autor.

mau_8195.jpg

Autor: 
Mauricio Alvarado

También, se encuentra el Atlas Lingüístico Etnográfico de Colombia, editado en 1982 luego de 25 años de entrevistas, recopilación de datos y objetos para investigar los usos del español en cada región colombiana.

Dentro de las instalaciones está la Imprenta Patriótica, fundada en 1960, la cual funciona actualmente y cuenta con el método de impresión linotípica, un proceso artesanal de impresión y encuadernación. Es de las pocas que quedan en el mundo.

Son estos algunos de los aspectos que se destacan del lugar, pero son muchas más la historias y hasta los 'fantasmas' de los que hablan sus trabajadores. La hacienda está abierta de lunes a viernes al público en general de 8:00 a.m. a 5:00 p.m. 

mau_8161.jpg

Autor: 
Mauricio Alvarado