Hay Festival: La pandemia demuestra que sin cultura es difícil vivir

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La pandemia del coronavirus y el confinamiento son prueba de que sin cultura “es difícil vivir”, así afirmaron las responsables del Hay Festival, el certamen literario distinguido con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2020, junto a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Durante una rueda de prensa, Cristina Fuentes y María Sheila Cremaschi, directoras para Latinoamérica y España del certamen literario, afirmaron que sin cultura “es difícil vivir”. Esta declaración la hicieron en la víspera de recibir el galardón del Premio Princesa de Asturias de manos del rey de España Felipe VI. La pandemia, que ha condicionado la edición número 40 de los Premios Princesa de Asturias y el desarrollo del Hay Festival en sus sedes de Europa, Latinoamérica y Oriente Medio, sirvió a los organizadores del certamen para constatar que, pese a reducir aforos o recurrir a la vía telemática, “era importante poner en marcha un proceso de recuperación de una nueva normalidad”. “He estado encerrada y he comprobado que sin salir mucho y sin ir a cenar puedo vivir. Pero sin lectura, sin música, sin buenas series, sin cultura, es difícil hacerlo, y es algo de lo que nos hemos dado cuenta en esta pandemia”, subrayó Cremaschi.

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Para Fuentes, aunque costó recabar los apoyos necesarios para poner en marcha festivales como los de Querétaro (México) y Arequipa (Perú), o el certamen primigenio de Gales, al final resultó emocionante ver cómo funcionaba un modelo híbrido entre la asistencia presencial del público y el seguimiento de las actividades a través de internet. No obstante, ha advertido, a largo plazo es problemático mantenerse únicamente en ese modelo dado que, sin renunciar a las emisiones en directo a través de la red informática, la celebración presencial tiene “algo mágico” que remite a un aspecto intrínseco del ser humano: la necesidad de reunirse para contar historias, para escuchar a escritores y para conversar. Además, desde el punto de vista económico es difícil mantener iniciativas como el Hay Festival basadas exclusivamente en un modelo digital. “Hemos aprendido cosas que no sabíamos que íbamos a aprender”, aunque ambos sistemas deben coexistir “porque es interesante llegar a gente que no puede ir a Segovia o a Querétaro”.

Se trata, dijo Fuentes, de juntar formatos inclusivos para todos los públicos, dado que para acudir al Hay Festival “sólo hace falta tener curiosidad” para escuchar a autores que no hablan únicamente “de su libro”, sino del mundo que les rodea. Esto permite mezclar la gran literatura con otros aspectos más populares de la cultura, pues es “un modelo fresco, sin grandes presentaciones ni protocolos, en el que la conversación se convierte en espectáculo”.

Defensoras de las pequeñas librerías, “las que hay que cuidar como un objeto que necesita protección”, y en las que, por ejemplo, se apoyaron para la última edición en Segovia ante la necesidad de evitar aglomeraciones en las firmas de autores de éxito, las responsables del Hay Festival ven en el Premio Princesa de Asturias “un regalo del cielo”. “Con la concesión de este premio, tan importante como el Nobel, se movió una energía universal. Recibimos mensajes de la India, de China, de colegas directores de otros festivales que nos escribieron para felicitarnos porque sentían que se había premiado al sector”, afirmó Cremaschi.

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