Hay Festival homenajea a Gabo con las músicas del Nobel en su natal Aracataca

La pasión de Gabriel García Márquez por músicas como el vallenato y la cumbia, así como la similitud de esos ritmos con su forma de narrar fueron recordadas hoy por varios de sus amigos en un coloquio celebrado como antesala del Hay Festival que comienza mañana en Cartagena de Indias.

Archivo particular

En la reunión "Regreso a Macondo: las músicas del Nobel", celebrada en la casa natal de García Márquez en Aracataca y organizada por el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia, participaron artistas que lo acompañaron el 10 de diciembre de 1982 en Estocolmo a recibir el Nobel de Literatura.

"Gabo dijo: 'solamente quiero cumbias y vallenatos'", recordó la antropóloga y documentalista Gloria Triana al referirse al almuerzo en el que hace 35 años se organizó la expedición cultural que lo acompañaría con músicas tropicales a la capital sueca en pleno invierno del hemisferio norte.

Por eso, el acto cultural de hoy comenzó con la interpretación de de los vallenatos "La diosa coronada", de Leandro Díaz, uno de cuyos versos fue incluido por el nobel en su novela "El amor en los tiempos del cólera", y "El Testamento", composición de su entrañable amigo Rafael Escalona, así como por la ejecución de la cumbia "Soledad Macondo".

El propio García Márquez dijo en alguna ocasión que "Cien años de soledad" era "un vallenato de 450 páginas", trazando un vínculo entre la literatura y la música popular que fue destacado hoy por los participantes en el coloquio.

Según explicó Triana a Efe, cuando Gabo hizo esa afirmación, "él no se estaba refiriendo a la música, él se estaba refiriendo a la forma de narrar" porque "los vallenatos clásicos, no los de ahora", aclara, "siempre contaban historias muy parecidas a las que aparecen en 'Cien años de soledad'".

En ese sentido, agrega que la canción "La Patillalera" es "la historia de Remedios La Bella" y, de la misma forma, "La diosa coronada" fue citada como epígrafe en "El amor en los tiempos del cólera", novela en la que el personaje de Florentino Ariza da una serenata con violín a su amada Fermina Daza donde le toca esa canción.

"Esa fue la manera de vincular, de dar un agradecimiento a lo que él aprendió en estos viajes por La Guajira; él acepta que aprendió la manera de narrar no solamente de sus abuelos sino también de los juglares tradicionales", agregó.

Según Pablo López, integrante del conjunto vallenato que acompañó a Gabo a Estocolmo, fue durante una parranda con García Márquez en Aracataca que surgió la idea de celebrar un festival vallenato, iniciativa que se celebra cada año en la ciudad de Valledupar y que ya cumplió medio siglo de existencia.

López recordó que a la fiesta del Nobel en el Palacio Real de Estocolmo acudieron gobernantes europeos de la época como el presidente del Gobierno español Felipe González, el francés Francois Miterrand y el italiano Sandro Pertini.

"Yo nunca olvidaré esa oportunidad que me dieron de cantar allá. Fue algo que nos llenaba de mucho coraje el ver a esa gente completamente impresionada al oír la calidad de esta música", manifestó por su parte Leonor González Mina, conocida "La Negra Grande de Colombia".

Pablo López agregó que uno de los momentos culminantes de la fiesta fue cuando interpretaron el vallenato "La creciente del Cesar", tras lo cual, al ver la emoción de la reina Silvia de Suecia, el nobel pidió al conjunto de los Hermanos Zuleta: "Muchachos, toquen la 'La Patillalera'".

Otro acompañante de aquel viaje, el intérprete de música llanera Carlos Rojas, destacó el mérito de esa delegación cultural, muy criticada en su momento por algunos sectores de la prensa colombiana por ser completamente ajena a la formalidad escandinava.

"La música vale por la circunstancia en que se toca y en ese momento lo que tenía valor eran los ritmos colombianos", afirmó.
La ministra de Cultura de Colombia, Mariana Garcés, manifestó que el grupo de artistas fue seleccionado porque se consideró "que Gabo, además de Caribe, era Colombia", y de esta forma rompieron el protocolo sueco.

El Hay Festival de Cartagena, que mañana comienza su decimotercera edición, celebra desde hace cinco años en Aracataca una jornada previa de homenaje a García Márquez en la que se destaca alguna de sus facetas, y en esta ocasión fue su relación con la música. 

 

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