Hay son en la plaza

Hay son en la plaza, va más allá de la recuperación de las plazas como lugares de esparcimiento, bajo los valores de respeto y tolerancia.

La intención principal de esta iniciativa cultural se encuentra en la preservación de la identidad folclórica del departamento del Atlántico.Archivo particular

Después de algunos intentos fallidos de vecinos y líderes comunitarios por recuperar las plazas y parques departamentales del Atlántico, a causa de los agudos flagelos sociales (delincuencia, microtráfico y prostitución) existe una interesante iniciativa cultural direccionado por la fundación Convalores en cabeza de su director Waldy Cantillo; que apuesta al restablecimiento de espacios para el esparcimiento familiar, bajo el nombre: “Hay son en la plaza”  logrando en poco tiempo contribuir en la recuperación de algunas plazas municipales, trayendo en sus tarimas los sonidos autóctonos de la región caribe, siendo nuevamente las familias las protagonistas de estos espacios de sociabilidad.

Hay son en la plaza, va más allá de la recuperación de las plazas como lugares de esparcimiento, bajo los valores de respeto y tolerancia; es importante señalar que la intención principal de esta iniciativa cultural se encuentra en la preservación de la identidad folclórica del departamento del Atlántico, focalizándose en las nuevas generaciones con el objetivo de no perder el legado de las raíces.    

Plazas como la de Santo Tomas, Manatí, Piojó, y Luruaco, son alguno de los escenarios donde la herencia de los compases han sido protagonistas en las tardes de los fines de semana, complementada a su vez por una seria labor educativa direccionada a los infantes, y plasmada en historietas coloreables que de una manera amena familiarizan a los más pequeños con la historia y tradición musical, sin adentrar en el material educativo suministrado de manera gratuita con la intención de preservar en la memoria, a los máximos exponentes de la música del caribe Colombiano como son: Pacho Galán, Petrona Martínez, Lucho Bermúdez, y la Niña Emilia, solo por mencionar algunos. 

El Fandango, Bullerengue, Porro, Cumbia, Merecumbé e incluso el mismo Vallenato, han logrado ser protagonista en los veintidós municipios del departamento del Atlántico, mediante las tarimas, los talleres de música, y dibujo; propiciando de esta manera la integración del núcleo familiar a través de la música.

A pesar de no ser una tarea fácil; es satisfactorio ganarle el pulso a los flagelos sociales en estos espacios, contribuir a la cultura y generar cambios sociales atreves de la música autóctona, siempre será un aporte importante para una sociedad que tanto lo necesita.

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