"Hay impunidad en los asesinatos a periodistas": Germán Rey

El periodista habla de los resultados de su investigación sobre la violencia contra periodistas en los últimos cuarenta años y del papel de los comunicadores en el posconflicto.

El periodista Germán Rey. / Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano

El periodista Germán Rey, director y relator de la investigación "La palabra y el silencio. La violencia contra periodistas en Colombia (1977 – 2015)" presentará las principales hipótesis del informe, así como las preocupaciones hacia el futuro sobre los delitos contra periodistas.

La investigación publicada por el Centro Nacional de Memoria Histórica intenta explicar el fenómeno de la violencia contra los periodistas, sus dinámicas e implicaciones, además de los daños colectivos que ha producido.

¿Qué cifras revela este informe?

Voy a compartir cinco de las cifras más preocupantes de la investigación. De 1977 a agosto de 2015 se produjeron en Colombia 152 asesinatos por razones de oficio, una cifra que ha ido aumentando. El mayor porcentaje de delitos en Colombia se dio entre 1986 el 2006, un periodo de 20 años, exactamente 20 años en los que se incrementó el conflicto armado en Colombia y que se dieron esos delitos. Si bien los asesinatos de periodistas disminuyeron a partir del 2004, durante el gobierno de Álvaro Uribe se incrementaron otros delitos como torturas, bloqueos del oficio, presencia de los organismos de seguridad en la intimidad de los periodistas, presiones a periodistas, judicialización, y sobre todo el fenómeno de la autocensura. Están detectadas las regiones donde se dio el mayor número de delitos. Lo que muestra que estamos frente a un problema de carácter regional. Hay regiones como Valle del Cauca, Antioquia, Santander, Caquetá, o algunos departamentos de la Costa Caribe, que fueron muy preocupantes para el ejercicio del periodismo.

¿Cuáles son las principales preocupaciones luego de la investigación?

Hay claramente un fenómeno de impunidad. Es uno de los meollos de todo el proceso de asesinatos contra periodistas. También podemos mencionar que los comunicadores que más sufrieron fueron periodistas locales, de radio y también de prensa. Han estado en una situación de indefensión en medio de todos los actores de la guerra.

Desde el primer año que investigamos hasta el último, la corrupción es un desencadenante terrible de la violencia contra periodistas. En los únicos cuatro casos que se conoce toda la cadena criminal, que va desde el determinador intelectual hasta el asesino material, hay vinculaciones entre políticos, autoridades locales, actores armados ilegales, agentes del estado, llámese autoridades, policías o miembros del Ejército.

Otro dato que nos parece relevante en el informe es que hay un proyecto específico y diferenciado de los diferentes victimarios, en términos de ubicar la información en su estrategia de guerra y a los periodistas dentro de esa misma estrategia.

¿Cuáles son claves para el periodismo en Colombia en una etapa de posconflicto, teniendo en cuenta que se mantendrán realidades como la corrupción, las bandas criminales, entre otros?

La clave principal, siempre la ha tenido el periodismo, es hacer un buen periodismo. Es decir, un periodismo de calidad, de rigor, juicioso, independiente frente a todos los poderes, que dé garantías laborales y de todo tipo a los informadores. Segundo, consolidar los procesos organizativos de los periodistas en todo el país y particularmente en las regiones. Y tercero, fortalecer los procesos formativos siendo muy creativos y cercanos a las necesidades y expectativas de los periodista. Esos tres son fundamentales, aunque hay mucho más.

Éstas cifras, preocupaciones y reflexiones serán ampliadas en el marco del Encuentro de Periodismo de Investigación, que tendrá lugar los días 11 y 12 de marzo en el auditorio Luis Carlos Galán, de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.