Opinión

Hidroituango: vergüenza de la pujanza empresarial antioqueña

Políticos y empresarios antioqueños hacen aguas por todas partes. Lo de Hitroituango (EPM y los gobernantes asociados a este megaproyecto) lo grita a grandes voces.

Nelson Sierra

Ya lo está gritando desde hace un tiempo con la deplorable situación ambiental de Medellín y su zona metropolitana. Lo está gritando con los vínculos manifiestos de honorables empresarios con el narcoparamilitarismo. Lo está gritando con la arrasadora burbuja inmobiliaria y la construcción de edificios con materiales obsoletos que se agrietan y caen ante el estupor de sus residentes. Pero lo de ahora es, literalmente, el desbordamiento completo de la irresponsabilidad, la improvisación y la arrogancia con que estas gentes siguen manejando el rumbo de nuestro desequilibrio social.

El hecho de que Empresas Publicas, la venerable institución antioqueña que vela por el bienestar de los ciudadanos a través  de negociaciones y contratos sospechosos, sea la principal responsable de la tragedia de Hidroituango manifiesta con claridad una situación insoslayable: estamos ante un modelo de progreso que no es viable. Y las consecuencias de semejante equívoco lo corroboran con contundencia los hechos. El modelo empresarial antioqueño, y lo que hacen los políticos de turno, definitivamente no funciona. O funciona pero solo para el beneficio de unos cuantos.

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La situación a la que ha desembocado Hidroituango es una calamidad inadmisible, teniendo en cuenta que es un proyecto de nuestros días. Los responsables han desconocido, en realidad, lo esencial. ¿Le pidieron permiso al río Cauca para hacer su gigantesca y aparatosa obra? ¿Le pidieron permiso a la tierra para horadarla? ¿Le pidieron permiso a las comunidades nativas para intervenir en sus territorios?  Todo esto lo pasaron por alto estos tecnócratas frívolos, estos empresarios pedantes, estos políticos insensatos. Porque para ellos lo principal son las finanzas aunque digan, repetidamente, que su preocupación es el bienestar y la felicidad de los ciudadanos.  ¡Vaya bienestar el que nos proponen! Carcomido por el desastre ambiental, la corrupción política y la represión y asesinato de líderes populares

La sociedad civil, ante situaciones como estas, debe pronunciarse con fuerza a través de redes sociales, de marchas de protesta, de campañas implacables que lleven a la justicia a estos gobernantes y empresarios que se trajean de decencia y ahora semejan figurines de un sainete vergonzoso tirándose la pelota de la responsabilidad en el desacierto de Hidroituango.  Es hora de decir no más a tales facinerosos que, desgraciadamente, rigen nuestros destinos y pretenden hacer lo mismo con el de la naturaleza. No queremos, en absoluto, la ventura impúdica y mendaz que nos quieren imponer.

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2018-05-21T12:41:42-05:00

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2018-05-21T15:48:59-05:00

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Pablo Montoya- El Retiro

Cultura

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