Hoy, último concierto del Cartagena X Festival de Música

El violinista Maxim Vengerov y la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Red de Escuelas de Música de Medellín se presentan en el auditorio Getsemaní, Centro de Convenciones.

Ilustración: Juliana Pedraza

 Aclamado violinista y director, Maxim Vengerov, compartirá el escenario con la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Red de Escuelas de Música de Medellín. Esta orquesta es la agrupación de más alto nivel del programa musical liderado por la Alcaldía de la capital antioqueña, que cuenta con 27 escuelas en 23 barrios de la ciudad, y que acaba de cumplir 20 años de exitosa actividad. Bajo la batuta del maestro Juan Pablo Noreña jóvenes músicos que se destacan por su disciplina y su compromiso, se sumergen con profesionalismo en el repertorio clásico universal. Para ellos, trabajar con Vengerov es un privilegio y una oportunidad de valor inestimable. Nacido el 20 de agosto de 1974 en Novosibirsk, Rusia, este violinista y director ganó a los 10 años el primero de muchos concursos para su instrumento que marcó el constante ascenso de su carrera como solista. Se formó en la más excelsa tradición clásica y gracias a su perfección técnica, musicalidad y virtuosismo ha recorrido los escenarios más importantes del mundo en los que ha trabajado con muchos de los principales directores de orquesta.

Vengerov ha incursionado además en repertorios como el barroco, el jazz, el rock y el tango. Su carisma le llevó, igualmente, a convertirse en el primer intérprete de música clásica en ser nombrado Embajador de Buena Voluntad de Unicef. Pero en el momento más exitoso de su carrera como violinista decidió parar y dejar los conciertos de lado para continuar su formación, esta vez como director de orquesta. El público de Cartagena podrá apreciar esta noche las dos facetas del artista. Primero como solista en el Concierto para violín y orquesta en Re Mayor, Op. 61 de Ludwig van Beethoven, obra maestra sin duda del repertorio para el instrumento. El genio de Bonn la compuso en 1806 para un concierto a beneficio a petición del virtuoso Franz Clement. El concierto se entrenó en diciembre de ese año y no fue bien recibido por el público que no supo entender los nuevos horizontes que Beethoven planteaba en la obra. Tuvieron que pasar casi 40 años antes de que se volviera a interpretar, gracias a que Felix Mendelssohn lo rescató para beneplácito del público desde entonces.

En la segunda parte, Maxim Vengerov deja el violín y toma la batuta para dirigir a los jóvenes de Medellín en otro hito del repertorio orquestal, la Sinfonía N.9 Del Nuevo Mundo del compositor checo Antonín Dvo?ák. Una obra monumental, profunda y luminosa es el resultado del interés del compositor por las músicas autóctonas de los Estados Unidos. Ese interés surgió mientras Dvo?ák se desempeñaba como director del Conservatorio Nacional de Nueva York, cargo que ocupó entre 1892 y 1895. No se trata de un arreglo para orquesta de tonadas populares de cantos de plantaciones o de espirituales, sino de una apropiación de ese universo sonoro recreado desde el estilo propio del compositor. La literatura aparece igualmente en esta obra pues el autor se inspiró también en el poema de Henry Wadsworth Longfellow, El Canto de Hiawatha, sobre el héroe de los indios norteamericanos. Es esta una muestra de cómo dos culturas pueden ser el origen de algo nuevo más allá de clasificaciones y fronteras. Además, en esta obra Vengerov tiene el espacio para desarrollar otra de sus grandes pasiones que es la enseñanza y su constante empeño por alentar a los jóvenes músicos. Un repertorio de primera con intérpretes de primera que supone un encuentro de aprendizaje y enriquecimiento mutuo que se traducirá en una interpretación llena de emoción y calidad artística.

* Periodista músical