Juliette Hurel: maestría desde la humildad

Juliette Hurel no se define como una virtuosa. Para explicar su carrera y ascenso en el mundo de la música habla de disciplina y trabajo, no de dones o talentos excepcionales. Aunque los tiene y resultan evidentes para los demás.

/ Marthe Lemelle

“Juliette Hurel devora la música con una energía y alegría que son contagiosas. Así se trate de Berio o Bach, nunca permite que asome la menor dificultad en la pieza, incluso cuando escoge trabajos que pueden parecer aterradores para otros músicos”, en opinión del diario francés Le Monde. “Al escuchar su interpretación se entiende fácilmente que el público la asuma como una genuina pieza magistral”, en palabras del crítico francés Jean-Luc Macia. (Lea también: Prográmese con el Cartagena XI Festival Internacional de Música)

Pero aún con los halagos encima y una carrera internacional que la lleva por todo el mundo, Hurel habla de su trabajo como una especie de servicio a la música: “Siempre pienso cómo puedo traer nuevas perspectivas a una pieza clásica, cómo puedo honrar la labor de los otros y llevar la mejor música al público”. (Vea también: Conciertos gratuitos del Cartagena XI Festival Internacional de Música)

Sus palabras irradian una sencillez elemental, que quizá es herencia de su madre, una profesora escolar de música, quien impartió las primeras lecciones que Hurel recibió en la vida. “La música fue siempre una presencia en mi infancia. Mi mamá nos enseñaba las cosas más básicas. Llegué a la flauta a los 11 años y realmente fue por accidente. No tenía un interés particular por el instrumento. El profesor de mi pueblo tenía una flauta, me la dio, soplé y el sonido salió. Aceptó enseñarme y me quedé con ella desde entonces”.

Estudió en el Conservatorio de París, en donde obtuvo reconocimientos como el primer puesto en flauta y en música de cámara. “La escuela es muy dura. Mi vida era tocar flauta todo el día, todos los días. Con dedicación y pasión. Mi gran sueño en ese entonces era tocar en una orquesta”.

Mientras terminaba sus estudios comenzó a presentar audiciones para diferentes instituciones en Europa y en 1998 fue aceptada en la Orquesta Filarmónica de Róterdam, en donde continúa como solista en su instrumento.

Primero fue dirigida por Valeri Guérguiev, uno de los directores rusos más prominentes de la actualidad. De él, Hurel dijo en una entrevista que “tiene un sentido impecable de la música. En la orquesta nos hala a todos, nos agrupa, como un imán”. Y, desde 2008, pasó a ser dirigida por Yannick Néret-Séguin, quien se mantendrá en esta posición hasta 2018, cuando las labores de dirección las asuma Lahav Shani.

Aparte de su trabajo en orquestas, Hurel es reconocida por sus apariciones en conjuntos de cámara, un formato al que le tiene gran cariño y que hoy representa una buena porción del total de su trabajo. “Creo que una de las cosas que más me gusta de la música es la versatilidad del oficio: te permite pasar de una orquesta a ofrecer presentaciones como solista para estar en un concierto de música de cámara en unos días. Esta diversidad es fantástica. Me encanta viajar de un formato a otro”.

El viaje de Hurel, entonces, incluye grabaciones premiadas y reconocidas en las que se ha aproximado a compositores clásicos como Bach y Haydn, así como a autores franceses como Maurice Ravel, a quien la presente edición del Cartagena Festival Internacional de Música invoca como una presencia tutelar. Otro de los nombres importantes para el evento durante este año es Claude Debussy.

Y ambos son compositores a los que Hurel ha visitado en su discografía, que incluye títulos como Música francesa del siglo XX para flauta e Impresiones francesas, que publicó en 2011 y fue recibido con aplausos por la crítica.

La más reciente entrada en la discografía de la flautista son los cuartetos completos para flauta de Mozart, que la artista publicó en 2015 y que fueron descritos por el mismo compositor como “tres pequeños y breves conciertos y un par de cuartetos para flauta”. “Juliette Hurel es una excelente flautista, con un tono claro y cálido”, escribió un crítico, mientras que otro aseguró que “este disco es el resultado de un fructífero encuentro entre la flautista y el Cuarteto Voce”.

En Cartagena, Hurel se asocia de nuevo con este colectivo de cámara para presentaciones en las que interpretarán varias piezas de Ravel y Debussy.

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