Kazuo Ishiguro: El músico antes del Nobel

Más allá de haber incursionado en el mundo literario por sus estudios de fililogía inglesa, filosofía y escritura creativa, Ishiguro empezó a crear camino en la escritura novelística después de haber pasado de joven por el mundo de la música.

Cortesía EFE

Hace un año parecía ilógico que un músico pudiese ganar el Nobel de Literatura, después de revelar que Bob Dylan era el galardonador. Las críticas no esperaron y algunos pudieron llegar a la conclusión de que sí era “merecedor” de ganar el premio.

Tras pasar un año, el ganador del Nobel fue Kazuo Ishiguro por sus “novelas de gran fuerza emocional” según el veredicto, en las que, como en toda historia, siempre hay un trasfondo misterioso. Según la Academia sueca, el autor transita en temas como la memoria, el tiempo y el autoengaño.

Pero, más allá de haber incursionado en el mundo literario por sus estudios de fililogía inglesa y filosofía y escritura creativa, Ishiguro empezó a crear camino en la escritura novelística después de haber pasado de joven por el mundo de la música.

En una entrevista que tuvo algunos años en  The Guardian aclaró que, después de haber pensado en su vida como músico o escritor, prefirió la escritura porque de músico aparecía en primera plana “llegó un punto en que pensé: en realidad, este no soy yo, yo soy menos elegante, soy uno de esos tipos que llevan chaquetas de pana con coderas. Fue un bajonazo”.

Sin embargo, el escritor nunca abandonó la música. Ya había pasado por los Grammy, aunque el premio no le correspondiera directamente a él. En el 2007 la cantante de jazz Stacey Kent, con su disco Breakfast on a Morning Tram, estuvo participando en el premio y el escritor hizo parte del álbum con la creación de las letras.

La música, aunque no sea con sonetos se tiene que hacer presente en la vida de un melómano. Así parece que fue para el escritor, quien en la misma entrevista asegura que el ejercicio de la escritura de las canciones ha sido de gran influencia en la novela de ficción. “Una de las claves que aprendí escribiendo letras de canciones es que, en una canción íntima, confesional y en primera persona, el significado no puede ser obvio en papel. Debe ser oblicuo, a veces tienes que leer entre líneas”.

No sólo la música en él ha sido importante para la escritura de algo. Él ha desempeñado un papel importante para el protagonismo artístico de otras personas.  En la película canadiense  La música más triste del mundo,  dirigida por Guy Maddin, el escritor Kazuo Ishiguro estuvo a cargo del guion de la producción.

Se podría decir que dos años consecutivos el premio no sólo ha quedado en ideas de escritura, sino en sangre de músicos.  El Nobel de Literatura 2017 deja ver ahora un hombre como Kazuo Ishiguro, que, aunque no haya escogido formalmente la creación de letras musicales, pudo ser merecedor de un premio que demuestra no solo la fidelidad suya en las letras para narrar la vida, sino también la sensibilidad que tienen sus sonetos en la creación de otros. 

 

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