Kilele, un grito a la memoria sobre la masacre de Bojayá

El 2 de Mayo de 2002 murieron 119 civiles. Se escuchó un 'Pum' y listo, dejaron de existir. Una obra escrita por Felipe Vergara y dirigida por Fernando Montes.

/Cortesía

Quedaron sus cuerpos cubiertos de sangre, de suciedad. Ya no había miedo, ya no había angustia, ya no había nada. Horas antes se escucharon tiros. La guerrilla por un lado, los paramilitares por el otro. Que corra, que se me salga de ahí. Que me lo van a matar. Que vamos para la iglesia que ahí es seguro. Ahí no pasa nada, el señor nos protege, pensaron en medio de su angustia. Y qué va. Si pasó. El señor no alcanzó a protegerlos. 119 personas muertas. 119 balas que se ahorraron, una bomba, una sola, fue suficiente. Una masacre cuyo nombre se inmortalizó: la masacre de Bojayá.

2004. Felipe Vergara viaja al chocó a recuperar la memoria que, después de dos años, se estaba comenzando a perder. Investigó, escuchó, analizó y pensó en la manera de hacer una obra de teatro con ello. El conflicto armado como sujeto de su dramaturgia. Se asoció con Fernando Montes y empezaron a trabajar. "Para mí, cuando escribo, el trabajo no está solamente en el papel, sino que está en las acciones sobre la escena. Yo no puedo simplemente sentarme en un computador para escribir sino que tengo que estar en el recorrido" afirma Vergara sobre su proceso de creación. "Nos complementamos muy bien", cuenta sobre su relación con Fernando Montes. "Él ve cosas que a mí se me escapan y estamos de acuerdo en lo fundamental". De esta manera montaron Kilele y así, también, funcionó la construcción de Arimbato, camino del árbol, una obra sobre la comunidad indígena Embera, un tema que quedó latente cuando Vergara hizo la investigación de la masacre de Bojayá.

Pero primero fue Kilele. Kilele, un grito de fiesta, de rebelión. Una forma de decir adiós y de recordar a sus muertos. Ese grito es el que Vergara toma y lo convierte en una celebración de la grandeza de la gente negra del Chocó. Es una obra que llora sus tragedias y que canta para que se reúnan y se rebelen contra ese que parece ser su destino. Bojayá canta para no convertirse en un pueblo con un destino fúnebre. Canta por sus muertos y canta para que no existan más. Vergara recupera esa memoria y enaltece esos cantos para que no queden olvidados. Para que, por lo menos, desde el teatro, no queden impunes.

Felipe Vergara empezó su carrera teatral en el grupo de la Universidad de los Andes, mientras estudiaba filosofía. Fue el fundador, junto con otros estudiantes, de un grupo de teatro alterno que se convirtió, más adelante, en el Teatro R- 101. Luego entró a trabajar con el teatro Varasanta. Hace parte de una generación que quiso hacer teatro y apostar, con él, a hablar del conflicto colombiano. Como director ha participado el Retrato involuntario de Luigi Pirandello. Como dramaturgo ha escrito Arimbato, camino del árbol y Kilele.

Kilele lleva más de 100 funciones y sigue vigente. Se ha presentado en Colombia, en Alemania y en Austria. Ahora comienza una pequeña temporada en el Teatro Varasanta del 2 al 5 de Octubre. Para seguir construyendo memoria.

 

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