El Cisne: libros y espacios

La Barcelona del boom

Un recorrido por los lugares emblemáticos de escritores como Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa, en una ciudad que históricamente ha recibido a artistas de América Latina.

Bercelona fue punto de encuentro de algunos de los escritores más representativos de América Latina. Sus recorridos y casas hacen parte de las guías de la ciudad. Sergio Alessandria

Pasear de vez en cuando por Las Ramblas de Barcelona sigue siendo un placer. Sobre todo, si es posible conocer lugares secretos que no aparecen en las guías y que complementan lo que habitantes y turistas visitan normalmente. La excusa para seguir recorriendo esta ciudad infinita es la literatura, específicamente los espacios que formaron parte de la vida de algunos escritores.

La ruta literaria “El boom latinoamericano en Barcelona” es organizada por Casa Amèrica Catalunya, y guiada por Mariano Pesin, historiador y fundador de Órbita Bcn. La cita es en Las Golondrinas, muy cerca de la escultura de Cristóbal Colón, en el barrio Ciutat Vella. Allí, a 6 °C si se mira un termómetro, pero con una sensación de por lo menos 2 °C por el viento y la cercanía al mar, se reunieron el pasado 2 de diciembre aproximadamente veinte personas, entre ellas estudiantes catalanes y chinos, parejas de novios y jubilados. 

La ruta comienza en el puerto como símbolo de entrada a Barcelona, aunque no todos los escritores llegaron por esta parte de la ciudad. García Márquez lo hizo en 1967 manejando un Seat alquilado, huyendo de la fama que ya lo perseguía. Vargas Llosa fue uno de los que vinieron en barco, llegó en 1958 con su primera esposa, Julia —quien inspiró su novela La tía Julia y el escribidor—, y se hospedaron en el Hostal Fernando, ubicado sobre la calle Ferran. Ellos dos son los mayores representantes del boom latinoamericano, aunque también se incluye a Sergio Pitol, quien vivió en la calle Escudellers; Julio Cortázar, quien paseaba con Cristina Peri Rossi por la zona y rumbo al Corte Inglés de Plaza Cataluña, el único lugar en donde Cortázar encontraba ropa que se ajustaba a sus 1,93 metros. José Donoso, Carlos Fuentes, Plinio Apuleyo Mendoza, Jorge Edwards y Bryce Echenique entre una larga lista, también formaron parte del grupo.

“Todo lo que ocurre en Barcelona ocurre sobre la Rambla”, comenta el guía. Y por un segundo se cruzan por la mente imágenes de felicidad y de horror: las celebraciones de los hinchas del Fútbol Club Barcelona en la Fuente de Canaletas, y las velas, mensajes, lágrimas y flores que la gente dejaba a las víctimas del atentado el pasado 17 de agosto. Mirando hacia arriba, de espaldas al mar y más allá de toda la literatura de la ciudad, se puede ver una parte de la cima del Tibidabo, en él seguramente también estuvieron los escritores del boom. Cristina Osorno Mesa, gestora cultural de Casa Amèrica de Catalunya, comenta que la referencia fundamental para conocer detalles de la vida de estos escritores es el libro de Xavi Ayén: Aquellos años del Boom (RBA, 2014), por el que este autor recibió la XIII edición del premio Gaziel de biografías y memorias.

Las intervenciones del guía son complementadas con fotografías que muestra Cristina al grupo. Por ejemplo, una en la que aparecen Vargas Llosa, Donoso y García Márquez junto a sus esposas, todos felices y amigos en ese momento. Después relata las tragedias e infortunios de los hijos de Carlos Fuentes y José Donoso. También son leídos en voz alta pequeños fragmentos de textos relacionados y que complementan la ruta como anécdotas del grupo en Los restaurantes Amaya, Los Caracoles o el Jazz Colón. 

“Dirán ustedes que no hay mujeres en este grupo, pero sí hay, es la más importante y sin la cual no estaríamos hoy aquí”, comenta Mariano. Se refiere a Carmen Balcells, quien fuera la agente literaria de todos ellos, la que resolvía desde el detalle más mínimo como, por ejemplo, en dónde estudiarían los hijos de sus escritores, hasta el salario que cada uno recibiría por su trabajo. Escritores de oficio, de horarios y vidas equilibradas, de poca bohemia, solo la justa. Nada de trabajos alimenticios extra para sobrevivir, eran profesionales y debían hacer lo que mejor sabían.

La idea de este recorrido nació en 2015: “En ese año Barcelona estaba postulándose para ser Ciudad de Literatura de la UNESCO y se propuso la creación de la futura Biblioteca Gabriel García Márquez, todo se daba para que esta ciudad de rutas históricas tuviera una que hablara de nuestros escritores”, comenta Cristina Osorno Mesa. A partir del 2018 se programarán dos recorridos más: uno llamado Barcelona americana y otro sobre novelas catalanas relacionadas con Latinoamérica. A hoy cerca de 300 personas han realizado la ruta que se retomará otra vez en la primavera del próximo año.

En la ciudad vivieron Roberto Bolaño, Laura Restrepo, Juan Gabriel Vásquez, Martín Caparrós, Juan Villoro, entre otros. Sigue siendo una ciudad de escritores, hoy no es extraño ver, por ejemplo, a Enrique Vila-Matas, a Rodrigo Fresán o Sergio Álvarez caminando en la calle. Cada día aparecen editoriales pequeñas y de gran calidad y se abren librerías cada mes. Y si alguien pudiera ir a cada lanzamiento de un libro o evento literario no le alcanzaría ni el tiempo ni el aliento. 

Cerca del final del recorrido, rumbo al monasterio de Sant Pau del Camp, que tanto fascinaba a García Márquez, uno de los estudiantes chinos le comenta al guía que está sorprendido, pues no sabía nada de lo que se había mencionado. Y Mariano le responde que muy pocos lo saben, que si se le pregunta a la gente qué es el boom latinoamericano muchos no tienen idea a qué se refieren. Por esto este tipo de rutas culturales son importantes, más bien necesarias. Barcelona es historia y literatura. En cada esquina que se mire hay un secreto, y descubrirlo es pertenecer un poco más a una de las ciudades más hermosas del mundo.