La carta que encontró a su destinataria 77 años después de haberse escrito

Phyllis Ponting, ciudadana inglesa, supo a sus 99 años que Bill Walker, soldado de la Segunda Guerra Mundial, había llorado cuando él, en medio de enfrentamientos, se enteró que ella había aceptado su propuesta de matrimonio.

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El 17 de febrero de 1941 el barco mercante de origen británico SS Gairsoppa fue impactado por un torpedo proveniente de un submarino alemán cerca a las costas de Irlanda, en las aguas pertenecientes al Atlántico Norte. El barco a vapor, que fue encontrado por un grupo de exploradores estadounidenses llamado Odyssey Marine en 2011, no solamente había naufragado con 48 toneladas de monedas, la mayoría de ellas fabricadas a base de plata, sino que también habría una serie de cartas que los soldados de la marina británica pretendían entregar a sus familiares y así dar un parte de tranquilidad por las situaciones álgidas que se vivían en plena Segunda Guerra Mundial. 

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Bill Walker, uno de los integrantes de la tripulación que constaba de 85 personas, fue, también, uno de los 82 fallecidos a causa del naufragio de la embarcación. A bordo del barco, Walker habría dejado sus funciones para sentarse a escribir una nueva misiva a Phyllis Ponting, su prometida. En ella, el soldado británico expresaba que las lágrimas rodaban por sus mejillas al enterarse que Ponting había aceptado casarse con él cuando pudieran reencontrarse. 

Phyllis Ponting, quien estuvo en el programa de la BBC: The One Show, afirmó: "No puedo creer que la carta estuviera en el fondo del mar y ahora puedo leerla". Las sensaciones encontradas la llenaron de júbilo. La nostalgia por aquello que no pudo ser la invadió. Por un lado, reafirmó que Walker, aquel hombre que la hizo feliz en su juventud, no pudo sobrevivir al ataque perpetrado por los nazis, de lo contrario, afirma Ponting, se habrían casado y habrían conformado una vida juntos; por el otro, logró tranquilizarse al saber que su respuesta sobre el matrimonio sí había llegado a las manos que escribieron las últimas letras hace 77 años y que murieron en el fondo del mar sin la certeza de saber si algún aquella mujer que había sido acariciada y admirada por estas había recibido la misiva como testimonio fidedigno de un amor que parecía prometer un porvenir que la guerra les negó. 

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La carta original del soldado Walker permanece en el Museo Postal de Londres, específicamente en la muestra Voices from the Deep (Voces de las profundidades), en las que reposan las 700 cartas que fueron rescatadas de la bodeja de la embarcación SS Gairsoppa y que para muchos valen más que los 25 millones de euros que representan las 48 toneladas de monedas que hicieron parte del cargamento que se rescató del barco. 

 

 

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REDACCIÓN CULTURA

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