La cultura, pero la de la paz

¿Qué estamos haciendo en el ámbito cultural para fomentar la paz? Además de obras plásticas y creativas, la cultura en Colombia debe replantearse su papel en estos momentos de cambio en el país.

Archivo Cromos

La filosofía es el núcleo de la ciencia y la cultura es el núcleo de la sociedad. Las dos, en su amplitud de esencia, producen y reproducen diferentes maneras de comprensión y abstracción de una determinada época social.

Los diferentes tipos de arte muestran la sensibilidad y la nobleza de una cultura, las expresiones artísticas de cada época evidencian los desarrollos técnicos, científicos, económicos, políticos y estéticos determinados dentro de la historia humana.

América Latina tiene cinco Nobel de Literatura. La primera, en 1945, la chilena Gabriela Mistral; el segundo, en 1971, el chileno Pablo Neruda; el tercero, en 1982, el colombiano Gabriel García Márquez; el tercero, en 1990, el mexicano Octavio Paz y, el cuarto, en 2010, el peruano Mario Vargas Llosa. Grandes escritores, todos latinoamericanos y cada uno de un país diferente, comprometidos con su historia, con su identidad, con su realidad política, económica y cultural, que enriquecen de forma colectiva a nuestra raza y a nuestro pensamiento latino.

Colombia, en este momento, afronta un proceso de paz que marca de forma directa y profunda nuestra sociedad. La paz, el gran anhelo de cada colombiano, no importa su posición política; la paz, nuestra paz, sin ninguna duda, todos la queremos, pero, pienso que nuestra cultura como cultura, independiente de la política hace muy poco para lograrla y alcanzarla. Hay esfuerzos sobre todo de artistas plásticos pero que aún no son suficientes para lograr una cultura colectiva de paz.

¿Cómo vamos a lograr la paz en nuestra sociedad colombiana si no tenemos una cultura colombiana de paz? Eso es como querer ciencia sin tener científicos. ¡Una paradoja!

La cultura es la muestra de humanidad, es la demostración de los logros de humanización de la sociedad. Es difícil de asimilar que Colombia pudiera crear una cultura antagónica, es decir una cultura de violencia, debido a los procesos sociales que Colombia sufrió y debió afrontar en las últimas décadas, es importante la memoria de los hechos históricos, pero no se debe caer en alegorías antihumanas, es un gran error hacerlo.

Como todo es un proceso y como todo debe ser superado, nuestro momento actual es afrontar la realidad para que se pueda vivir la paz que todos anhelamos. Las rupturas hay que asumirlas para poder continuar una evolución social Dejar la cultura colombiana de la violencia es fundamental para poder crear una cultura colombiana de paz, consecuente al pasado. Ello favorecerá, de enorme manera, no solo a Colombia, sino que nuestro nuevo comienzo cultural también servirá, como ejemplo y guía, para las otras culturas latinas. La cultura no es introspectiva, de ella, para ella misma, sino, todo lo contrario, la cultura es expansiva de ella para las demás.

 

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