La inserción de la poesía en el lenguaje cinematográfico 

La poesía no siempre debe ser escrita,  a veces simplemente se abre camino en la vida cotidiana, aparece sin ánimo de ser catalogada ni sustentada en las palabras, y así como existen poemas que son imágenes, emociones, instintos y sueños, también hay películas que tienen su propia voluntad poética.

Collage con algunas películas que tienen su propia voluntad poética y se aferran con fuerza a una narrativa cinematográfica con un objetivo creador, reflexivo y libertario.  Ilustración: Valentina Buriticá Vásquez

La sutileza de la poesía ha brindado al cine múltiples formas de expresión de la belleza y del insaciable mundo de las emociones. En 1953 Luis Buñuel llamó al cine “instrumento de poesía”, mientras exponía su visión de este, en la Universidad Nacional Autónoma de México. Allí resaltó que: “A veces la esencia cinematográfica brota insólitamente de un film anodino, de una comedia bufa o de un burdo folletín. (…) Tanto en los buenos como en los malos films, y por encima y a pesar de las buenas intenciones de sus realizadores, la  poesía cinematográfica pugna por salir a la superficie y manifestarse”.   

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Tanto la poesía como el cine se componen de imagen, ritmo y movimiento. Cuando un poema es llevado al cine, este asume la complejidad de narrar los sentimientos y las emociones del poeta, de descifrar un  lenguaje íntimo para superar el olvido y abrirse camino a lo desconocido, lo que permite interpretar el cine como el conciliador hogar de las artes en que emerge una poesía capaz de narrarse, de transformarse, de colarse en el objetivo de la cámara, de aparecer sin ser llamada, de inventar nuevos mundos posibles para elevar la sensibilidad y sumergirse entre las imágenes.

Aunque el medio de expresión fundamental de la literatura es la palabra, la poesía ha explorado de diversas maneras la belleza y el universo onírico a través de las imágenes cinematográficas, logrando una relación de imagen y palabra por medio de  composiciones estéticas que sensibilizan al espectador. El cine y la poesía permiten un sentido imaginativo y se complementan como medios de expresión creativos para la transmisión de las emociones por medio del lenguaje. En su ensayo sobre la palabra y la imagen, Víctor Amar, expresa que: “Escribir una poesía como un guión para cine, es más que escribir. Tal vez, sea escribir con silencios y miradas, con movimientos y pausas que ponen en acción un complejo universo de imágenes y sonidos”.

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Existen películas como el clásico de Jean Cocteau “La sangre de un poeta”,  en el que las dolencias del alma de un poeta, marcan la relación entre obra y artista, allí “cada poema es un escudo de armas”, un despertar poético que revela la interdisciplinariedad de las artes y la presencia de la poesía en un film que integra música, teatro, pintura y literatura. En este film de 1932, las obsesiones y miedos del protagonista, están constantemente cruzados por la acechanza de la muerte.  

Con la película de Alejandro Jodorowsky, “Poesía sin fin”, aparece una simbiosis de dos experiencias estéticas: Cine y poesía, en esta “autobiografía fílmica”, imaginativa y surrealista, Jodorowsky da paso a preguntas como: ¿Para qué un poeta en el siglo XXI? ¿Para qué escribir las dolencias de una generación? ¿Para qué decir que el poema es en esencia vida cuando por dentro se muere?

“Poesía sin fin”, no solo es una transmisora de la poesía a través de la palabra, su libertad sin métrica y sin censura, permite al espectador contemplar el mundo que lo rodea, reflexionar sobre él, transformarlo y a veces aliviarlo. Aquí, Alejandro revela las grietas de su memoria para tomar el riesgo de ser poeta y sentir las palabras caminar por todo su cuerpo. Podría decirse que las imágenes en este film, son un largo poema en movimiento, para sacudirse, sobresaltarse y darle valor a la palabra que se transforma en poesía. 

Luis Alberto Álvarez escribió que: “En el cine casi todos hemos visto reflejados muchos sueños, casi todos abrigamos tesoros de recuerdos y asociaciones, hemos visto de cerca mundos antes inalcanzables, sombras con eternidad casi real que hemos llegado a amar y con las cuales hemos llegado a identificarnos” . Lo que remite a pensar en la importancia del cine como arte, como lenguaje contador de historias.

Existen imágenes que invitan a lecturas poéticas y películas que son poemas de cinto treinta y nueve minutos, 'Poesía' de Lee Chang-dong es una de estas.

En 2010 “Poesía” comenzó a proyectarse en los cines, esta película surcoreana se convirtió en una ruptura,  en un espejismo poético que invita al espectador  a reconocerse en “Mija”, una mujer de sesenta años que quiere escribir poesía cuando ya comienza a olvidar las palabras. Mija padece mal de Alzheimer y se inscribe a un taller de poesía en el centro cultural de su barrio. Ella quiere escribir un poema y no recuerda cómo nombrar su dolor, ese es el gran quiebre poético que da paso a la conexión entre la demencia y la poesía que escapa a las palabras, pero se vale de ellas para emprender una búsqueda interior. 

Para su película “Paterson”,  Jim Jarmusch, pidió a su amigo el poeta Ron Padgett que escribiera cuatro poemas para ser incluidos en esta. Con una escritura simple y observacional, Padget logra poner en armonía el mundo rutinario de Paterson, un hombre que escribe poesía y conduce el bus de una ciudad en New Jersey con su mismo nombre.

En este film, la sencillez de la narrativa poética capta la belleza que se oculta tras los ritmos lentos de una vida sencilla, pausada y repetitiva. Esta película es un homenaje a la poesía y a la figura de William Carlos Williams, el escritor de Paterson, un largo poema dedicado a su ciudad natal en el que muestra cómo el hombre puede parecerse a la ciudad que habita. 

Por medio de estas películas, se puede evidenciar la delgada línea de asociación entre el cine y la poesía, porque aunque existen diferencias entre ambos medios de narración artística (el literario y el audiovisual), ambos se complementan para conmover, para condensar el tiempo, para dialogar y para otorgar un sentido sublime a la experiencia poética, porque aunque existen films inspirados en poemas, en vidas de poetas, poetas que han escrito guiones de cine, poetas de imágenes, directores que son necesarios para transformar la realidad y para hacerla más habitable, todavía “no vivimos en el mejor de los mundos posibles”.

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Ana Sofía Buriticá V.

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La inserción de la poesía en el lenguaje cinematográfico 

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