La libertad que brinda el teatro

Una mirada al trabajo conjunto entre el grupo Abrakadabra y algunos profesores de la Universidad de los Andes.

El grupo de teatro Abrakadabra durante una de sus presentaciones en la Universidad de Los Andes.Archivo - La 40

La vida de muchos presos transcurre entre la ilusión de la libertad y tratar de evadir el tedio de la monotonía. Las horas parecen nunca avanzar entre las paredes que contienen tantas fatídicas, tristes y en algunos casos injustas historias. Con la reducción del gasto gubernamental, las cárceles se han convertido en verdaderos infiernos, donde la violencia es el pan de cada día. ¿Cómo evitar que quienes han cometido un error, continúen inmersos en situaciones en las cuales, en lugar de resocializarse, terminen especializándose en el crimen?

Para responder a esa pregunta, en la cárcel La Modelo de Bogotá, a pesar de los recortes presupuestales, y las paredes rellenas de alambres con púas, se ha dado cabida a las apuestas culturales. Una de las más sobresalientes es la del grupo de teatro Abrakadabra que, desde hace seis años, viene participando activamente en diversos eventos por fuera de la prisión, con el aval y el respaldo institucional de su director César Augusto Ceballos y de los dragoneantes John Sánchez, Hernán Ciprián, Karen Arias, Samuel Santa María, Wilmer Contreras y Alexander Sepúlveda.

Este grupo conformado por 10 personas es dirigido por Adrián Cardona, que antes de caer en el centro carcelario era un reconocido actor de las tablas. “Con el grupo de muchachos que integran Abrakadabra decidimos mostrarle a la sociedad nuestro valor. La magia del teatro nos permite entrar como presos y salir como artistas”, le dijo el líder del grupo a El Espectador.

El grupo de teatro se ha caracterizado por hacer apuestas teatrales versátiles que dialogan con públicos diversos, desde estudiantes de colegio, transeúntes de la Plaza de Bolívar, empresas nacionales, hasta jueces de la república. De forma unánime los miembros del grupo de teatro manifiestan preferir la denominación de “presos” o “reclusos”, ya que “población privada de la libertad” no refleja la crítica y el menosprecio que sienten constantemente por parte la sociedad.

Largas jornadas de ensayo y tiempo de lectura han sido necesarias para que este grupo se consolide y logre generar la empatía con los personajes que encarnan. “Detrás de cada puesta en escena hay una gran preparación. Nosotros estudiamos los personajes, los ensayamos una y otra vez, pero sobre todo tratamos de pensar como ellos para lograr que en el escenario se vea lo más real posible. En las cárceles hay mucho talento y capacidades que para los reclusos deben ser impulsadas con empeño”, nos cuenta Alexander Pescador, un licenciado en Literatura de la Universidad Distrital que integra el grupo.

Lucas Ospina es crítico de arte y profesor la Universidad de los Andes. Forma parte del grupo interdisciplinario La 40, conformado por profesores y estudiantes de Arte y Derecho de la Universidad de los Andes, así como por otro grupo de profesionales de diversas disciplinas. Él afirma que ayudar a consolidar estas iniciativas debe ser una política sostenida en el tiempo como parte de un esfuerzo colectivo por construir una mejor sociedad. “No existe otra mejor vía de resocialización que la del teatro en las cárceles, -refiriéndome al plano artístico- y es que, al ponerse en escena, los internos adquieren libertad porque pueden salirse de su rol, de su cuerpo, de su celda, para ser otros”.

En el año 2010 el Grupo de Prisiones, una clínica jurídica de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes integrada por profesores y estudiantes de Derecho, liderado por los profesores Libardo José Ariza y Manuel Iturralde, comenzó a prestar asistencia jurídica y a trabajar por la protección de los derechos de la población carcelaria. En 2015 el Grupo de Prisiones, Lucas Ospina, Juana Schlenker, documentalista y profesora de la Escuela de Cine y Televisión de la Universidad Nacional de Colombia, junto a profesionales de diversas disciplinas empezaron a trabajar con el grupo Abrakadabra en la realización de diversos proyectos, que incluyen la realización de fotonovelas y radionovelas, presentaciones del grupo de teatro, creación de una página web y realización de un documental sobre el grupo.

Esta iniciativa ganó una beca del Banco Interamericano de Desarrollo y ha contado con el apoyo del INPEC, el Ministerio de Justicia, el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Universidad de los Andes. “Los conocimientos que se producen en la academia deben tener un impacto real en la vida de los ciudadanos. El derecho es una herramienta fundamental para cambiar la realidad. Estoy convencido en la necesidad de darle una segunda oportunidad a quienes han infringido la ley”, anota Iturralde.

El documental tiene el propósito de evidenciar la historia de este grupo de teatro, y pretende sensibilizar la voluntad humana de superar las dificultades y encontrar sentido a la vida. “Filmar en una cárcel es una apuesta estética importante porque son espacios en que pocos se atreven a ver felicidad. Son comunes los documentales sobre la violencia, el horror, el encierro, nosotros queremos narrar la esperanza, la lucha de estos hombres que han sido recluidos aquí y en muchos casos olvidados, queremos mostrar la búsqueda de sentido”, anota Juana Schlenker.

Las fotonovelas son una iniciativa que busca informar a la población carcelaria sobre temas y asuntos coyunturales, la Fotonovela #1: Libertad a Domicilio, trata sobre los subrogados penales y los beneficios administrativos; la Fotonovela #2: Los Derechos de Adriana busca sensibilizar sobre los derechos de la población LGBTI en la cárcel y los mecanismos legales y prácticos para garantizarlos. En la actualidad se

trabaja en la Fotonovela #3: Los Clasificados sobre las vicisitudes y oportunidades de los pospenados luego de su paso por la cárcel. Si desea tener acceso a las fotonovelas, así como conocer el proyecto, puede consultar el siguiente link: http://la40.com.co/

A pesar de la baja sensible que sufrió el grupo de teatro con el traslado de uno de sus miembros, el pasado jueves 23 de noviembre Abrakadabra deslumbró a la población reclusa de la Policía Nacional en la Cárcel de Facatativá. Según Cardona, la intención colectiva es sembrar una semilla de esperanza que se expanda por todo el país, “no podemos ser egoístas con el arte, buscamos mover fibras sensibles a donde sea que vayamos”, finaliza.

 

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