PERSONAJES DEL AÑO 2019 EL ESPECTADOR

La mirada universal de Alejandro Landes

El director de “Monos”, la película colombiana más vista del año en el país, aún no despierta del torbellino de emociones que le dejó el éxito de su filme: un reflejo de la relación entre la guerra y la condición humana.

Antes de "Monos", Alejandro Landes dirigió las películas "Cocalero" y "Porfirio". Cortesía

Monos llegó al Festival de Sundance sin distribuciones confirmadas. Estaban emocionados y ansiosos. Había incertidumbre: “Más de ocho países pusieron plata para la película porque realmente pasamos el sombrero para producirla, pero hubo siempre un espacio difícil de suplir: Monos no correspondía a una producción de Hollywood, pero tampoco era una típica película de cine europeo latinoamericano. No era una película de autor”, dijo Alejandro Landes, director del filme, que aún no ha asimilado cómo fue que después de todos los riesgos, su filme haya ganado más de 18 premios internacionales, esté nominado a los Premios Goya y tenga abierta la posibilidad de participar en los Premios Óscar. Él aún no ha entendido cómo fue que después de lanzarse al vacío con tal valentía (o desfachatez, eso tampoco lo ha decidido), las cosas pudieron resultar tan bien.

¿Y qué es lo que más le emociona?

Aún no podría decirlo con claridad porque la película sigue volando, pero sí podría nombrar partes que me llenaron de alegría: en Sundance, que fue donde todo comenzó, nos pusieron el primer fin de semana. Viví cada segundo de esa función: se me hizo eterna pero también fue eléctrica. Veinte minutos después de la proyección comenzaron a entrar ofertas para Estados Unidos: la película se vendió a las cuatro de la mañana, algo que fue rarísimo. Eso casi no sucede. Pocas semanas después fuimos a Berlín y ahí se vendió a Inglaterra, Australia, Italia, España, y comenzó a ser una bola de nieve, tanto que hoy en día ya está vendida a más de 40 países.

Con Porfirio, película estrenada en 2012, Landes conocía las impresiones e implicaciones de presentar una obra en un festival como Cannes, pero lo que no había vivido era la sensación de saber que su obra se estaba vendiendo, y se estaba vendiendo muy bien. No calculó que su construcción se vería en muchos países, más de los que conocía o podía imaginar. Monos, filme que en algún momento concibió como una idea personal que además le dio muchos momentos de soledad, se vendió para pantallas de lugares que ni siquiera tenía en el radar. El mundo lo comenzó a llamar y no lo dejó regresar al cuarto oscuro. No después de encontrarse con esos monos que desafiaron el orden.

¿Considera que esas son las plataformas más importantes para mostrar las películas?

No, la gran prueba de fuego es la casa: una cosa es que funcione afuera y otra es que llegue a Colombia, sobre todo porque hay que tener en cuenta que la temática es delicada. Es una alegoría política que toca unas fibras muy sensibles, aunque yo sabía que no hablaba solamente de Colombia sino de la condición humana. El trabajo no termina de ser bueno si no lo compartes con tu gente.

Landes, que ya tenía buenas señales de lo que podría pasar en Colombia por el recibimiento de su película en el exterior, le dio una atención extra al comportamiento de Monos en el Festival Internacional de Cine de Cartagena, en el que ganó el Premio del Público.

¿Y qué piensa ahora al ver que, además de que los críticos y cinéfilos la recibieron bien, fue la película más vista del año en el país?

Es muy grato. Mi película Porfirio llegó a Cine Colombia, pero muy poca gente fue a verla. Estoy seguro de que ni mi familia fue a verla (risas). Por mucho creo que fueron como diez mil o doce mil personas, en cambio, con Monos estamos hablando de 270 mil o algo así, y eso es para mí un motivo más para agradecer

Landes, que firmó un acuerdo para un nuevo proyecto con la misma productora que hizo la nueva película de Scorsese, dice que la única razón, o por lo menos la más importante de hacer cine, es conectarse con la gente. Dice que aún lo maravilla hacer  parte de la magia de reunir a personas que no se conocen enfrente de una pantalla de luz. Lo conmueve que además de que se queden en silencio, lo hagan para ver lo que él trabajó.

¿Y qué opina de los críticos? De los que dijeron que su película no era buena ni merecía tanto éxito…

Si a todo el mundo le hubiese gustado lo que hice, me habría preocupado mucho. Eso hubiese significado que  no busqué lo suficiente, que no empujé, ni indagué. Yo quería provocar cosas que tenía claro que no siempre iban a ser cómodas para mí, y eso me agradó. Creo que es miope y narcisista ver que en la película se quiso mostrar específicamente a un ejército de adolescentes que hacían parte de alguna guerrilla de aquí. La guerra, desafortunadamente, está regada por el mundo.

Landes celebra las críticas, los debates, las discusiones.

“¿Será por eso que la película ganó en países como Eslovenia, Rumania, Eslovaquia, Ungría?”, se pregunta. Y sí, se responde que sí, se arriesga a decir que Monos ha ganado en todos los festivales de Europa del este porque también han sido países que conocieron lo que es una guerra desde las sombras, una tensa calma, unas fronteras porosas. “Monos no es un comentario de una realidad colombiana, sino más bien de una realidad global”.

Landes vive en New York y no, aún no entiende muy bien qué fue lo que pasó. No da respuestas concretas sobre sus sensaciones porque no las entiende. Concluye que está agradecido, que trabajó duro y que gracias al equipo del que se rodeó, Alejandro Gonzáles Iñarritu y Guillermo del Toro le dieron un par de palmadas en la espalda, o le escribieron una carta celebrando su película. Sobre todo, concluye que la película ya no es de él, ni de los que trabajaron en ella: “Ahora la película es del mundo”.

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Laura Camila Arévalo Domínguez - Twitter: @lauracamilaad

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