La nueva luz de la Biblioteca Piloto de Medellín

Renovada, así está la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, que cerró el 2018 abriendo sus puertas, tras dos años con cierres parciales en sus instalaciones, por un proceso de modernización que aún no termina. Su directora contó qué quiere proponerle a la ciudad este espacio. 

Shirley Zuluaga, directora de la Biblioteca Piloto de Medellín, que reabrió sus puertas el pasado 20 de diciembre. Cortesía

Para la generación que nació en 1990, no se llama Biblioteca Pública Piloto de Medellín para América Latina, como fue bautizada en su nacimiento, en 1952, gracias a esfuerzos mancomunados entre la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y el gobierno de Colombia. Los jóvenes la llaman simplemente “La Piloto”, así la nombraron de manera masiva, siendo la población más presente en su reapertura, el pasado 20 diciembre de 2018, cuando, de los 9.500 asistentes, un 80% fue juventud, demostrando que este espacio es ese “tercer lugar” del que habla su actual directora Shirley Zuluaga, quien desde 2016 relevó en el cargo a Gloria Palomino. 

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Zuluaga es una mujer de la gestión cultural. Antes de llegar a La Piloto trabajó como subsecretaria de Lectura y Bibliotecas de la Alcaldía de Medellín, de la mano de María del Rosario Escobar. Además, proyectó el crecimiento de la Red de Escuelas de Música de la ciudad. Ahora, desde este espacio ubicado en el sector Suramericana de la urbe, en el barrio Carlos E. Restrepo, sueña con un centro cultural que congregue dos mundos: el pasado, el patrimonio que es ser la Biblioteca Piloto para América Latina, su colección misma; y el presente, lo que hoy sucede en una Medellín que, según la reciente Encuesta nacional de lectura, es la más lectora de las ciudades del país. 

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Además de revivir su Sala de Arte, la nueva Piloto tiene un café y una librería del Fondo de Cultura en su planta baja, con el mismo corazón que es su sala llena de tesoros de papel y estanterías, que en el segundo piso tiene una sala lectora para quienes requieren del silencio. Además, inaugurará pronto una terraza, un museo para los sentidos y prepara sorpresas en programación.

Directora, para quienes aman este lugar la obra pareció demorarse demasiado, algunos decían extrañarla mucho, ¿salió sin contratiempos la renovación de La Piloto?

Sí, todo salió sin mayores contratiempos. La renovación de la Biblioteca tuvo dos etapas, y la comunidad, de alguna manera, asumió que la primera etapa era la construcción completa. Sin embargo, la biblioteca tuvo una primera etapa que fue la repotenciación del edificio, esa fue la que se hizo todo el 2016 y el inicio del 2017. Esa repotenciación implicó dejar la biblioteca solamente con las dos placas y las columnas. 

Debemos hacer una claridad y es que en el 2016 el país tuvo un paro camionero que impactó de manera directa los proyectos de construcción en general en el país, y el nuestro fue uno de ellos, porque el consorcio que se había ganado la repotenciación del edificio tenía parte de sus proveedores de Bogotá. Por tanto, la llegada de algunos materiales tuvo retrasos. 

Entonces, esa primera etapa terminó en el 2017, ese mismo año, inmediatamente, adjudicamos el segundo consorcio que fue el que se ganó las obras complementarias del edificio, es decir, la construcción de todo lo que tenía que ver con ventanas, muros, techos y demás; así como la implementación de todas las redes, las cuales tenían que dar cumplimiento a la actualización de la norma en todos los sentidos: la red contra incendios, los espacios de circulación para personas con algún tipo de discapacidad, la red de voz y datos que queríamos que fuera una biblioteca contemporánea y es que toda la biblioteca tuviera una red Wi-Fi; y todo esto se hizo entre lo corrido del año 2017  y el 2018. 

¿Por qué esta es una Biblioteca que propone “aprendizajes para la vida” y cómo eso se refleja en el cambio físico?

Simultáneamente a la construcción de las obras, hicimos un ejercicio de planeación estratégica con una empresa externa, para que la Biblioteca cumpliera su fin último: ser un espacio de aprendizajes para la vida. La Piloto fue pensada para una población con unas características y unos contenidos; eso se hizo de manera simultánea entre el año 2017 y 2018, con el acompañamiento de profesionales en distintas áreas y el equipo nuestro.

Finalizando 2016, hicimos un diagnóstico del plan estratégico de la Biblioteca y construimos un nuevo plan estratégico 2018-2021, que plantea que la Piloto es una biblioteca entre tiempos, que conecta su vocación patrimonial, todas sus colecciones, con su vocación pública, su vocación escolar, su vocación especializada. Es el papel que cumplen las bibliotecas en una sociedad: son el lugar donde siempre está un proceso de aprendizaje. 

En una biblioteca estás toda la vida, todo tu ciclo vital aprendiendo, entonces es un lugar siempre de aprendizaje para la vida: estás en una biblioteca cuando estás chico, porque vas y resuelves las tareas; estás en una biblioteca cuando estás joven, porque en este momento las bibliotecas contemporáneas te ofrecen cine, música, un espacio para el encuentro, un espacio para la conversación y exposiciones; y luego estás en una biblioteca en tu edad adulta, porque te gusta leer el periódico, encontrarte con los egresados que también tienen clubes alrededor de la filosofía, alrededor de la ciencia, o vas a la biblioteca con tu familia, vas a una biblioteca con tus amigos. Cada uno de esos espacios de encuentro son espacios de aprendizaje de distintas maneras: aprendes en la conversación, aprendes en la búsqueda de un libro, aprendes en un club de lectura, aprendes cuando vas y recorres una exposición. Aprendes para la vida.

Entonces, ¿además de actualizar espacios quisieron actualizar el alma de la Biblioteca?

Sí, es que el encuentro generacional se ha dado durante décadas, pero lo que teníamos que actualizar eran los lenguajes, los lugares, los mobiliarios, sin perder obviamente su misión fundacional que era una biblioteca para la alfabetización, una biblioteca para el acceso al conocimiento y la información, que era una biblioteca para las memorias, sin olvidar que esta es una biblioteca de una Medellín y un país del siglo XXI. 

¿Cómo el ciudadano de a pie, el que no es experto en bibliotecas, puede entender estos cambios?

La Piloto de hoy es una biblioteca abierta de lado a lado, es una biblioteca con colecciones flexibles, dentro de las colecciones encuentras una curaduría, no solo libros entre los corredores, sino también exposiciones de objetos patrimoniales, no encuentras muros, sino que encuentras estanterías de servicio y eso también delimita una forma de entender el espacio. 

Visitar la Piloto hoy es encontrarse con una biblioteca para el encuentro en un primer piso, con una biblioteca para aquellos que les gusta leer, investigar, la biblioteca en su forma más tradicional. Hay un espacio de silencio en el segundo piso, encuentras una biblioteca con espacios para la experimentación, encuentras una biblioteca con una sala audiovisual, con una sala que en este momento se abre en más o menos en un mes, entregándole a la ciudad un espacio que se llama “El Museo Cámara de Maravillas”, es decir, dentro de una Piloto vamos a tener un museo de nuestro archivo patrimonial que es el más importante en el país y en América Latina en lo que tiene que ver con fotografía, con archivos documentales, ahora con los archivos del Centro de Documentación de Planeación Municipal.

¿Cómo está pensada la programación de la nueva Piloto?

Los contenidos para la nueva ciudad y para las nuevas generaciones han venido entregándose durante hace un año, porque la Biblioteca nunca cerró sus servicios, tenía un espacio cerrado, pero con todos los servicios activos. 

Entonces, en esta comprensión de descentralizar los servicios, nos habíamos dado a la tarea de buscar aliados y formatos para llegar a estas nuevas generaciones, incluso caminamos la ciudad con exposiciones que se hicieron con nuestros fondos bibliográficos, fotográficos y documentales en Sala a Cielo Abierto en el Museo de Arte Moderno; transitamos la ciudad de norte a sur y de sur a norte a través de los vagones de cultura del Metro con una alianza en la que este año que pasó llevábamos una segunda exposición, la primera fueron tres fondos fotográficos y la segunda fue sobre el nadaísmo. Transitamos la ciudad de los visitantes o de los turistas con el museo de Ciudad en dos exposiciones. Eso entre muchas alianzas más.

Ahora, lo que programaremos a partir de esta reapertura, tiene que ver con seguirnos conectando con lo que la ciudad necesita, poniendo nuestros contenidos en lugares no convencionales, en otros centros culturales donde retroalimentamos nuestros contenidos. 

Todo esto se vio materializado el día de la apertura de la biblioteca porque cuando seguramente muchos de los que vinieron aquí sintieron: 1. Que volvían y abrían su biblioteca de todas estas décadas, y 2. Que abrían una biblioteca donde también tenían cabida las nuevas generaciones, porque cada espacio estaba dispuesto con una programación que es la que nosotros vamos a seguir ofreciendo, y que da cuenta de esta puesta de contenidos renovados. 

Hablemos de los talleres, como el de poesía del maestro Jaime Jaramillo Escobar, ¿van a continuar o van a venir nuevos?

Sí, los talleres  tradicionales van a seguir, es decir, seguimos teniendo cabida con el taller de poseía, el de escritura, y demás. Jaime sigue estando aquí, Jairo también, pero igual, estaremos dándole continuidad al nuevo taller que abrimos que es un taller de escrituras creativas con el escritor Juan Diego Mejía, el cual continuará consolidándose, pero ya no descentralizado, sino aquí en la Piloto.

Cabe destacar que tenemos un club de lectores jóvenes regresará a la Biblioteca e iremos por la línea de buscar los caminos a darle contenido a nuestra sala de cómic, a nuestro espacio juvenil. También, tendremos algunas activaciones y talleres en la Sala Audiovisual, con los temas de discografía que la Piloto tiene; vamos a tener unos talleres con la Cinemateca de Medellín, con todo lo que tiene que ver con dirección de cine y demás. Entonces, cada uno de los espacios esperamos hacer una ruta cuando entreguemos la terraza de la posibilidad de algún tipo de puerta urbana en la terraza.

¿Cuál es el reto de ser la directora de la nueva Piloto?

El reto central es respetar la vocación fundacional que ella tiene en la ciudad como una piloto, la idea y lo que simboliza ser una biblioteca piloto para América Latina. 

En este momento, el reto es estrechar los lazos que la Biblioteca ha conseguido durante estas seis décadas con la ciudad y el país en su vocación de ser una biblioteca patrimonial y al mismo tiempo una biblioteca pública, con una responsabilidad importante de dar acompañamiento en algunos momentos, incluso, asumir liderazgos en todo lo que tiene que ver con los retos de lo que es un espacio hoy como una biblioteca contemporánea que se acerca de manera muy decidida a ser un espacio de encuentro o de centro cultural, donde tiene un lugar importante y central los libros, o las colecciones en algunos formatos, pero donde también suceden otras cosas alrededor de las distintas lecturas que hoy estamos teniendo.

Nos dimos cuenta de que han estado muy visitados en la Piloto después de la reapertura, para cerrar, por favor, cuénteles a los lectores sobre las cifras de visitas...

Desde la apertura de la BPP, el pasado jueves 20 de diciembre de 2018, hemos afiliado a 344 nuevos usuarios a nuestra biblioteca, y en total hemos prestado más de 4.300 materiales a nuestros usuarios. Solamente en el mes de enero hemos prestado 2.994 materiales.

En la sección en préstamos, devoluciones, renovaciones, reservaciones, actualización de datos y consultas generales hemos atendido a más de 3500. Desde la atención directa al público, hemos recibido a más de 2.400 personas; los diversos actos de leer, la escritura, la escucha y la oralidad se plasman en actividades que promueven la experiencia estética que a través de los libros nos invita a crear y desarrollar las habilidades para el acceso a la información y la interacción con la cultura desde la Biblioteca Pública Piloto para Latinoamérica.

En la Sala Antioquia y en el Archivo Fotográfico se recibieron más de 250 usuarios para consultas especializadas en los materiales que tenemos en estas salas. Más de 4600 usuarios fueron atendidos por nuestros referencistas en la orientación, búsqueda y localización de materiales bibliográficos y documentales.

Durante este periodo, la BPP ha recibido aproximadamente, más de 900 visitas diarias a la Sede Centra y hemos recibido 1.300 materiales Bibliográficos en todas las áreas del conocimiento para el servicio de los usuarios. 

Es que, sin temor a equivocarnos, la Piloto es ese tercer lugar, que no es la casa, que no es el trabajo o la escuela, donde la ciudad se encuentra.

 

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