La Paz Perpetua colombiana

Manifiesto a una conducta social interpretada a través de canes ideológicos y personificados, una puesta en escena basada en la Paz Perpetua de Kant que no se limita a pensar la manera correcta de llegar a una paz duradera.

"La Paz Perpetua" es una historia que desata tres ideologías a través de tres canes que aparecen en escena.Cortesía

Actos puramente humanos. La racionalización ha llegado al extremo hasta convertirse en una bestia que sale con el más leve ruido del entorno. Jugando con el tiempo, el ser humano se pasea en la calle del desconcierto y de la competencia constante para mantenerse firme como la cabeza de una cadena alimenticia. Suena absurdo pensar que la sociedad se teje dentro de una cantidad de depredadores humanos, los mismos que acaban consigo mismos por no detenerse a fijar la mirada a las acciones que van construyéndolo y creándolo. Es así como la paz se convierte en el único resplandor imposible, como si se fijara en una meta que conllevaría a alcanzar toda la vida ¿es entonces la paz una construcción vista desde lo colectivo? Actualmente la situación en Colombia ha comprobado que no basta gritar para ser escuchados, es necesario crear conciencia de que el cambio radica en la individualidad.

El conflicto armado que marcó el territorio colombiano de rojo hace el intento por desdibujarse poco a poco, y sin pensarlo dos veces, se va aclarando el panorama para resolver problemas que han causado la desdicha. Desde el 2012 los Diálogos de Paz fueron fundamentales, no solamente por poner sobre la mesa los problemas y tratar de resolverlos, sino que los mismos colombianos a partir de vivencias y memorias se percataron de llevar una vida pacífica sin dañar a su entorno y quienes lo rodean. Este último proceso camina lentamente, quitándole la venda a millones de habitantes que se enceguecen con un acuerdo de paz que radica en los actos de su cotidianidad.

Si se contemplaran dichas situaciones vistas desde un ojo animal, puramente guiado por el instinto en un entorno contemporáneo y hecho para héroes de guerra, la conciencia despertaría como un rayo de luz que alumbra la oscuridad para poder pisar con cautela. La Paz Perpetua es una obra teatral creada por el dramaturgo español Juan Mayorga, pero traída a Colombia desde la mirada de su director Iván Olivares, un mexicano que confía la obra a la Compañía La Quinta Picota, de la ciudad de Bogotá, para que interpretara esta pieza inspirada en el texto original del filósofo alemán Immanuel Kant.

“La obra tiene un mensaje todo el tiempo: ‘Sapere Aude’ que significa piensa por sí mismo. Es muy difícil hacerlo porque siempre estamos diciendo y pensando lo que dicen las noticias, la televisión o el resto del mundo, pero cada uno no está en su posición frente a las cosas y eso va desembocando a una de las grandes metáforas de la obra y es que la paz que se debe conseguir es la que cada uno tiene en sus corazones”, dice Alex Rojas, actor de la obra que se presenta hasta el 26 de agosto en la Sala Ágora de la Academia de Artes Guerrero, moraleja que logra empoderarse en la voz de cuatro perros y un ser humano que representa toda la humanidad.

Una historia que desata tres ideologías propuestas por estos tres canes en escena: un perro callejero y escéptico; uno entrenado, correcto y sumamente fuerte; el tercero quien razona, es reflexivo y cuestiona, y un cuarto perro que interpreta la sabiduría de años en medio de la guerra y el ser humano que complace a los animales. Todos envueltos en una situación de conflicto, en la que compiten por ingresar en un cuerpo de élite antiterrorista, en el que al final una decisión los puede hacer merecedores de una paz perpetua.

“Esto pasó a finales del 2015, ya estábamos en todos los procesos de los acuerdos de paz. En ese momento teníamos que preguntarnos cómo vemos nosotros esta situación y cómo ve la obra, porque la esta no trata de la víctima sino del otro lado de la guerra. Entonces quisimos hacer ver que la guerra viene de otro lado”, explica Natalia Ramírez, productora de esta puesta en escena. Quien también asegura que fue en el 2015, en medio de los acuerdos de paz, que se planteó esta obra, teniendo en cuenta todos los cambios sociales que hasta ese momento ocurrían en nuestro país.

Esta es una visión desde quienes se encuentran en combate, relacionando de igual manera el campo de batalla mundial y que los actos no pueden estar siempre ligados a la violencia, factor supremo que le inyecta cierta realidad a esta obra interpretada por perros y como explica Rojas: “Alguien nos hace caer en cuenta que nuestro montaje es muy fuerte y muy violento no porque nosotros los actores seamos violentos, sino que es por el reflejo de una sociedad que es muy violenta”.

¿Es entonces la paz en Colombia un montón de recuerdos dolorosos y de violencia? Al parecer tras un acuerdo de paz, los rastros que deja involucra el miedo y el dolor, pero ‘la paz’, esa palabra mágica que busca curar puede ser posible; no desde una manera utópica pintada en el cielo azul como una salvación que sale de la nada, sino más bien desde el acontecer y el aporte a una construcción sana de una sociedad formada desde el individuo.

De este modo las artes pueden ser el reflejo de un despertar reflexivo,  obras como La paz perpetua permiten actuar y hacer posible una transformación social; es así que Ramírez afirma: “Las artes en general son como una ruptura, un huequito que puede unir ambas partes (…) Es un vehículo importantísimo para un escenario de paz”.

La paz perpetua estará participando en el Festival Internacional de Teatro de Mont – Laurier en Quebec del 6 al 13 de septiembre y el 16 de septiembre, estará presentándose en el Festival Brújula al Sur en Cali.

 

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