Diarios de Feria

La poesía no sirve para nada

Leer poesía podría hacer de nuestras vidas algo peor: una bestia inmunda, adolorida y nostálgica, consciente del dolor de existir.

¿Es necesario leer poesía?, me pregunto a veces, cuando estoy debajo de los días, hundida por el peso de existir. No. Leer poesía no es necesario. Para nadie.  Realmente, leer poesía podría hacer de nuestras vidas algo peor: una bestia inmunda, adolorida y nostálgica, consiente del dolor de existir. Leer poesía nos podría convertir en un monstruo  despierto y álgido consciente de la amargura y, de una forma perversa y masoquista, con deseos de saber más de la tristeza, de los abismos, de la caída. Leí el poema de Kavafis: “No hallarás otra tierra ni otro mar. / La ciudad irá en ti siempre (...) Otra no busques —no la hay (...) / La vida que aquí perdiste / la has destruido en toda la tierra”. ¿Qué es eso sino daño intencional, deliberado? Desde que lo leí no he dejado de vivir bajo el horrible influjo de esa lucidez espantosa: no hay escape, allí donde vayamos nos persigue todo lo que somos.

 Una vez traté: me fui lejos para exorcizar ese demonio. Y no hubo alivio: no hubo otra ciudad más que la maldita ciudad interior por la que me arrastraba. Leer poesía no es necesario. Si uno puede vivir sin preguntarse “¿todo esto para qué?”, mejor seguir así, confortablemente adormecido.  Cuando me pregunto para qué leo  poesía, trato de mentirme como con la mayoría de cosas que sé que me hacen daño. Si yo fuera menos mentirosa diría que leo poesía para que me haga daño: para que me despierte.

En esta Feria del Libro se presentan varios poetas. Mañana es la presentación de cuatro mujeres que escriben poesía hace años pero que apenas se atreven a leer en público porque a veces, ese género que llaman literario no puede salir: se queda atascado entre la boca y el corazón como una enfermedad silenciosa.  

Acá un decálogo de Camila Melo, una de esas poetas que mañana leerán en voz altas esas líneas que se hacen dentro de una habitación oscura y que a veces intenta responder ¿para qué sirve la poesía?

 

1.Para que los viejos recuerdos no duelan.

2.Para que la melancolía florezca donde todo está en descomposición.

3.No para escapar, no para buscar, no para encontrarse. No para lanzarse, ni rebotar, ni llegar.  La poesía es la caída.

4.Para habitar la liviandad en un mundo en que los pasos son yunques.

5.Para creer que la siguiente palabra nos hará libres. Así cada signo de puntuación nos convierta en esclavos.

6.Para que la piel no sea la única que guarde las huellas del amor, el dolor y la guerra. Para que el papel sea testigo de todo lo que parece efímero.

7.Para que el aquí y el ahora no sea la única estación de este tren de paso.

8.Para poder volver al ayer estando en el mañana.

9.Para que el silencio no nos quite la paz. Para que todas las voces pululen algo más que utopía.

10.Para encontrar el lugar que no existe. Para no estar exiliados en la tierra de nadie.  

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