TEMPORADA 2019 DEL NATIONAL THEATRE LIVE
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La vida eterna de un arte efímero

Las generaciones que consideraron, hasta hace 10 años, que el teatro era un arte que solo podía experimentarse mientras se estaba enfrente de los actores, ahora deben revisar dicha afirmación.

Una escena de “Ricardo II”.Marc Brenner

Una cámara que registra y un proyector que reproduce las imágenes es la gran diferencia entre el teatro y los medios audiovisuales. Ni el cine ni la televisión habían alcanzado un acercamiento aceptable a la experiencia irrepetible de las artes de la representación en vivo. Hasta que el registro digital ha permitido que la ópera, la danza, los museos y, por supuesto, el teatro, formen parte de la experiencia inmediata de los espectadores, así no se encuentren de cuerpo presente en los escenarios originales.

El programa denominado National Theatre Live (NTL) ha cumplido 10 años proyectando los mejores títulos de las tablas inglesas en las pantallas de todo el mundo. Pero ¿cuál es la diferencia entre una película y una obra de teatro grabada? No existen términos de comparación. La literatura teatral puede reinventarse de tres maneras distintas: registrando el montaje en las tablas, con sus convenciones hechas de telones y butacas, o adaptándolas a formatos “realistas”, o tomando las fábulas como pretexto para inventarse metáforas que les hablen, con nuevos lenguajes, a los espectadores contemporáneos.

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Es posible que la experiencia del National Theatre Live se acerque a la primera de las tres modalidades. Pero la diferencia entre la “filmación” con una sola cámara de una puesta en escena y lo que se logra con la infraestructura técnica del programa del teatro inglés no tiene comparación. Quienes realizan, para la gran pantalla, un montaje concebido para un escenario mantienen la convención de los ejes de la mirada del público, pero al mismo tiempo consiguen multiplicar la angulación de manera simultánea, de tal suerte que el espectador de una sala de cine bogotana pueda aceptar la invitación a un viaje, como si se encontrase en cualquiera de las mejores salas del West End londinense y, al mismo tiempo, saber que ha vivido una experiencia única, con un precio asequible y emulando la emoción de aquellos que poblaron las salas inglesas, después de meses de espera, reservando con dificultad o pagando boletas de precios considerables.

El National Theatre Live comenzó en junio de 2009 en 70 salas del Reino Unido y 200 salas internacionales. En 2019, la aventura continúa en 700 salas inglesas y 2.500 salas alrededor del mundo. Un verdadero triunfo del acercamiento de la cultura a todos los espectadores que ya pueden vivir el mundo del teatro sin tener que limitarse a las lecturas de los textos emblemáticos.

Las generaciones que consideraron, hasta hace 10 años, que el teatro era un arte que solo podía experimentarse mientras se estaba enfrente de los actores, ahora deben revisar dicha afirmación. En Colombia, la tradición teatral se estimuló, en primera instancia, por una pasión bibliófila. En los años 50 se consolidaron los primeros grupos que pusieron en escena tanto a los grandes clásicos como a los mejores representantes de las vanguardias del siglo XX. De igual forma, a través de la radio y de la televisión se obtuvieron memorables resultados creativos, tanto en los radioteatros como en la puesta en escena de clásicos frente a las pantallas en blanco y negro. El cine, en distintos momentos, ayudó a la multiplicación de la experiencia del teatro griego y de Shakespeare, de Lorca y de Tennessee Williams, con adaptaciones especialmente concebidas para la gran proyección, primero en blanco y negro, luego en color.

Hoy por hoy, la experiencia es múltiple: este año, para no ir más lejos, el NTL cuenta con el apoteósico Rey Lear, protagonizado por Ian McKellen, un verdadero triunfo del reciente teatro inglés. Las pantallas colombianas se sienten orgullosas de compartir este tesoro de la recreación shakesperiana. Asimismo, se cuenta con dos obras más del genio de Stratford: Antonio y Cleopatra y Ricardo II, obras que no han sido vistas antes en el país.

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Por otra parte, de la dramaturgia estadounidense, se proyectarán sendas versiones de Todos eran mis hijos, de Arthur Miller; una adaptación del clásico cinematográfico Todo sobre Eva, de Joseph Mankiewicz y, por fin, la polémica Trilogía Lehman, de Stefano Massini, dirigida por Sam Mendes (American Beauty), una saga que combina los escándalos de la actualidad con una estilización poética de inmensa aceptación internacional.

La consolidación del National Theatre Live en las pantallas de Cine Colombia confirma el interés del público por otro tipo de alternativas audiovisuales y sirve como complemento al regreso a los clásicos del cine, a los documentales sobre las artes plásticas o a los viajes inolvidables a través de la ópera o la danza. No todo está perdido. El mundo del audiovisual se reinventa todos los días.