Las nuevas definiciones de la RAE: de infarto

El Diccionario de la lengua española (rae.es) fue actualizado.

Feministas reaccionan frente a las modificaciones de la RAE. Tomado del blog: El sol argento.

El libro impreso tiene dos ventajas: la nostalgia que produce y la más alta probabilidad de soportar catástrofes naturales y humanas (si un objeto del universo cayera y nos arrasara, quizá los libros, quizá algunas páginas, queden por ahí, sucios, sucias, pero indemnes. Los aparatos quedarán destrozados, inútiles, y los seres del otro tiempo los tendrán por basura de una sociedad extinta).

El diccionario que llamamos “la RAE” (“mire en la RAE a ver si está esa palabra”) es la versión digital del Diccionario de la lengua española (DLE), cuya última edición, la 23.a (esto se lee vigesimotercera, no “veintitresava”), fue publicada y firmada por la RAE y las demás academias de la lengua en 2014. Pues ya no habrá más versión impresa y la 24.a  edición será digital.

Hecho el panorama. El miércoles pasado (diciembre 20 en el calendario), las academias actualizaron la versión digital del DLE. Los diccionarios siempre han nacido viejos, pero sus versiones digitales, sin duda, les han permitido correr más cerca de sus hablantes, ya no tan atrás. Gracias a ello, “posverdad”, palabra de poco rodaje, se ganó su espacio y no tuvo que esperar cinco años. Búsquenla. 

Hubo varios actos de justicia: porro ya no solo aparece como el cigarrillo de mariguana (o marihuana, como prefieran), sino también como nuestro baile y canto. Vallenato, con uve, porque con be ya estaba, fue incluida, y esta demora (debió ser incluida hace muchos años) demuestra que los académicos no siempre saben qué están cantando los cantantes.

También hubo limpieza de manos, una “pilatonada” (ojalá algún día la incluyan): sexo débil aparece con la definición (feministas infartadas a continuación) “conjunto de las mujeres”. La definición sigue viva y coleando, pero le agregaron una aclaración: “usado con intención despectiva o discriminatoria”. Y a “sexo fuerte” (“conjunto de los varones”, otro infarto) le agregaron “usado en sentido irónico” (si alguien entiende el sentido irónico de “sexo fuerte”, me escribe y me lo explica, por favor). Buenas nuevas para feministas y políticos buscando votos: es el fin del mundo machista y puerco.

Cambio de tema. En “acoso” agregaron “acoso escolar”, sin duda para decirnos que no usemos bullying, porque los académicos tienen una relación de yerno-suegra con los anglicismos: los soportan, pero no se los tragan del todo. A pesar de esto, agregaron uno más innecesario que cualquiera: fair play, en cursiva por ser extranjerismo. ¿Definición?: juego limpio. Y otro más: container.  También aprovecharon para agregarle una acepción a hacker: ya no solo es el pirata informático, sino el experto en seguridad informática (de villano a héroe).

Un remate. Incluyeron audiolibro, que no es ningún aparato nuevo, bioenergía, chakra (sí, con k, aunque también aparece “chacra”), así como dos verbos para “dar clic”: clicar y cliquear, acompañados del sustantivo cliqueo. Y, de esta misma familia, a clic le agregaron una definición más precisa: pulsar el ratón del computador (la vieja definición reza “onomatopeya para reproducir ciertos sonidos, como el que se produce al apretar el gatillo de un arma…”)

 

últimas noticias

Hablemos de Improvisación: Hay Algo

Carlos Acosta: Estrella del ballet, a su pesar

XVII Festival de Cine Francés