Nuevo circo contemporáneo

“Las raíces flojas”

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La compañía La Gata Cirko reflexiona sobre la migración y nos presenta una obra en la que telas aéreas, acrobacias y otras técnicas de circo se convierten en metáforas de situaciones y emociones.

¿Qué nos une a ese lugar que llamamos hogar? ¿De qué están hechas nuestras raíces? ¿Pertenecemos al lugar que habitamos o a aquel donde fuimos felices? ¿Cómo abandonar aquello que conocemos y amamos? Él gira en medio del escenario sin parar, mientras ella, desesperada por la inminente pérdida, trata de sujetarlo. Una escena aparentemente simple, pero poética y conmovedora que nos narra cómo una familia debe desatar sus vínculos y permitir que uno de sus miembros se marche a otro lugar, quizá para no verlo nunca más, todo esto a partir de la rueda Cyr, un aparato acrobático que consiste en un anillo grande de aluminio, donde el artista, en este caso el actor y acróbata Alberto Córdoba, gira mientras hace movimientos acrobáticos dentro.

La Gata Cirko, primera compañía formal del nuevo circo en Colombia, parte de una reflexión sobre los motivos por los cuales las personas se mueven de su lugar de origen para crear Las raíces flojas, un montaje que fusiona técnicas de circo, coreografías y teatro, que estará en temporada hasta el 2 de noviembre en la sala La Factoría. “Tuvimos la oportunidad de estar en Francia; allí conocimos a unos inmigrantes sirios que nos contaron toda su historia, cómo habían nadado a través del Mediterráneo. Al regresar a Colombia hicimos una fuerte investigación sobre migración y nos encontramos con las historias de nuestros campesinos que han sido víctimas del desplazamiento. Nosotros queríamos contar esas historias y usamos el circo como lenguaje”, cuenta Felipe Ortiz.

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Convertir las técnicas circenses en herramientas narrativas es la búsqueda de la compañía dirigida por Ortiz, quien también comparte escenario con Luisa Montoya, René Sánchez, Lorena Briceño y Fabián López, un grupo de artistas multidisciplinario que busca que algunos elementos de la danza y el teatro les permitan llegar más allá de lo espectacular de la ejecución y potenciar la narración. Su estilo se basa en conservar las acrobacias del circo tradicional, actividades aéreas, de manipulación y equilibrios, con personajes emotivos y en constante evolución, además del clásico personaje clown, interpretado por Ortiz, que es el encargado de romper la cuarta pared e involucrar al espectador en el viaje que se está viviendo en el escenario.

“Nos inspiramos en la obra de Jesús Abad Colorado; trabajamos mucho desde la imagen. La obra no tiene texto, pero el público logra involucrarse y entender lo que estamos narrando”, comenta el director.

Y es que este tipo de espectáculos ha cobrado mayor relevancia en los últimos años, gracias al trabajo de reconocidas compañías como el Circo del Sol, uno de los referentes de La Gata, al que en sus inicios solo podían acercarse a través de vídeos grabados en VHS que llegaban al país por amigos; otros referentes de gran importancia han sido el Circo Plume, de Francia, y la compañía canadiense Los Siete Dedos de la Mano, las cuales han llevado a cabo una intensa búsqueda narrativa.

El circo ha experimentado un amplio movimiento de renovación y ruptura con lo clásico o tradicional. El nuevo circo contemporáneo, donde se han instalado las producciones de la Gata Cirko, mantiene aquellos elementos en los que el artista o acróbata es el protagonista. Su escenario se ha trasladado fuera de la carpa a teatros y otros espacios. Manejan múltiples estéticas, añaden a sus puestas en escena la danza y el teatro, y comienzan a pensar y trabajar en una dramaturgia para circo, desde la que narran historias como Las raíces flojas, que reflexiona sobre nuestra realidad, sin perder los encantos del circo, la comedia, la risa y lo espectacular de las habilidades humanas.

Una pieza con una estética muy cuidada y un mensaje transformador.

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