Acrobacia y teatro

“Las Tías” regresan al ruedo

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Se abre la ventana para la tercera temporada de “Las Tías”, dirigida por Erika Ortega, con la dramaturgia de Víctor Quesada.

Cada espectador que visite por estos días La Ventana Circo podrá identificar con el tinte de comedia dramática al menos una o varias características de las tradicionales tías colombianas. Esas que con los años se han puesto más intensas, más amargadas, un poco locas o las que han encontrado en las cirugías la excusa perfecta para no admitir la soledad. Cuatro actrices, un artista profesional de circo y una acróbata se unen en un espacio de doble altura. Acrobacias, cuerdas, arneses y mosquetones acompañan una tradicional historia en la que teatro y circo construyen una mezcla que es todo un espectáculo.

Erika Ortega habla de su papel con el entusiasmo de poder reunir sus dos pasiones en una misma puesta en escena. “Vengo de una familia santandereana donde las mujeres no han sido muy afortunadas en el amor. Además de ser la directora, interpreto a la sobrina, quien viene a romper esa mala racha y esa fobia hacia los hombres que han desarrollado las tías”. Hace 13 años, Ortega se enamoró del circo y adoptó ese lenguaje como propio. El circo se convirtió en una búsqueda constante, una que le permite combinar formas de contar historias. “El circo abre el texto de una forma distinta. Permite encontrar diferentes significados desde el cuerpo. Ofrece un espacio al público para perderse con lo que está viendo. Es un reto grandísimo porque circo y teatro no son los mismo, pero juntos son una explosión”.

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La actriz Martha Leal interpreta a la única de las tres hermanas que es madre, lo que convirtió a sus hermanas en tías. Es esa tía sin filtro que no mide sus comentarios, una mujer amargada que debido a su pasado hizo que no disfrutara de la maternidad. Describe su trabajo como un espacio generoso donde hay camaradería. Mónica Giraldo es la tía Berenice, la mayor de las hermanas, una mujer que ha sufrido maltrato por parte del único hombre de quien estuvo enamorada. Su vida gira principalmente en torno al cuidado de su madre enferma y de vez en cuando a sus propias alucinaciones.

Chichila Navia y Andrea Quejuán alternan en la interpretación del personaje de la tía Beatriz. Esa tía de genio parejo que usa las cirugías para mantenerse en forma, la mal llamada “cuchibarbie”. Para Navia, trabajar con este equipo ha sido muy especial: “Hay un poder femenino muy fuerte. Hay muchas hormonas: así como nos amamos demostramos mucha pasión. Somos mujeres, y cuando hay muchas mujeres juntas hay un hermoso cultivo de cosas lindas”. Para Quejuán el reto estuvo en adaptarse en tan poco tiempo a los ritmos de la obra, destaca que el trabajo y apoyo del equipo fue fundamental para lograrlo. El trabajo previo que ha tenido a lo largo de su carrera con su cuerpo le permitió aprender y llevar a cabo las acrobacias con un menor grado de dificultad.

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Este gran elenco matriarcal demuestra un compromiso y un esfuerzo físico que se ven representados durante la obra. El trabajo de acrobacia estuvo guiado por Jonathan Hernández ,“Tatan”, artista profesional y maestro de circo, quien lleva más de quince años en el medio circense. “Las tres temporadas de Las Tías han sido de aprendizaje continuo. De ellas he aprendido a actuar y yo les enseño a hacer las acrobacias. Es una obra linda por eso precisamente hay un aprendizaje mutuo. Ellas me enseñaron con toda la paciencia y el amor del mundo”.

Sin duda la exploración de nuevos lenguajes permite la construcción de los personajes desde la verdad. “Contar con dos actrices alternando en un mismo papel permite una creación constante, porque ellas son diferentes en su forma de actuar. Las acrobacias las descolocan de su espacio tradicional y permiten un desfogue de adrenalina con cada movimiento”. Esos cambios o eventos esporádicos que suceden en las temporadas tradicionales parecen multiplicarse en esta obra, y es lo que la directora describe como un caramelo para disfrutar.

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