Letras y dibujos en una Matera

Manuel Kalmanovitz ha creado una revista para hablar desde la literatura y el arte más desprevenidos de temas como el pelo, los pantalones, el futuro y los amigos.

“¿Quién hace esto de hacer revistas? Si las revistas quiebran, si se ha dicho ya tanto, si queremos es ver televisión y no más. Sí, todo eso es cierto. Y aún así, nace Matera”.

Hace dos años nació esta publicación, que cabe en un bolsillo, que es semestral y monográfica con una intención hilvanada con letras y trazos en todas sus páginas: la de no ser una publicación para un público especializado. Retaría más bien esa gran segmentarización de las revistas de literatura para los que saben escribir, de arte para los que entienden del arte. Manuel Kalmanovitz, su creador, pasaba con la misma avidez de un cuento a un dibujo, de una fotografía a un poema e intuía que muchos como él eran unos infieles. Quería hacer material una sensibilidad que sabía de eso, de sensibilidad, y no de encasillamientos. Vio que nadie lo estaba haciendo, que los grandes medios habían perdido la fe en el lector. Él quería creer que el lector seguía vivo, vagabundeando por las letras que se manchan en el papel.

Se aventuró entonces a crear una publicación, una matera, un recipiente en donde cupieran muchas cosas, en donde pudiera convocar a artistas que se aproximan a la escritura con la desprevención del que no tiene que escribir grandes cuestiones, artistas que dibujan y vuelven el arte algo accesible, portable, y se fue a buscar a esos otros escritores cuya grandeza está en querer crear, o simplemente escribir “literatura de baño”.

“Matera puede hablar de lo que sea, porque de todo puede decirse algo. Empezamos, por ejemplo, en el primer número diciendo cosas sobre los pantalones, porque nos encontramos con ese texto de Robert Walser de 1911 que mostraba eso, que se puede decir algo de cualquier cosa. Encontrar el sentido en donde esté, porque está por todos lados. Sólo hay que saber verlo. Como poder ver el aire”, asegura Kalmanovitz, quien está convencido de que la materialidad sigue guardando su encanto frente a las cosas digitales. “El circuito que tienen las cosas materiales es muy distinto al circuito que tienen las cosas virtuales, una cosa así, como Matera, alguien se la puede encontrar sin estar buscándola, que es algo que en internet no sucede tanto. Uno en internet encuentra lo que está buscando. Uno a veces no se da cuenta de que tiene una estrechez de mira, porque uno no sabe qué hay más allá de lo que uno sabe. Pero en cambio, con los objetos es diferente, tú vas caminando por la calle y ves algo y dices ‘¡me encontré con esto que no estaba esperando, que no estaba buscando!’”.

Después de los pantalones vino el futuro como tema, y artistas como María Isabel Rueda, dibujantes como Paola Gaviria y escritores de otros siglos como Robert Musil se dieron cita para darle más forma al proyecto. Apareció también un número sobre el pelo, en donde el enredo y la calvicie se volvieron inspiración para Lucas Ospina, Carolina Sanín, Catalina Holguín, Juan Mejía entre otros. “No hay vaqueros calvos en las películas. Simplemente no los hay. Hay gente calva, claro. De vez en cuando se los ve por ahí. Pero no son vaqueros”, escribía en una de las páginas uno de los convocados. “El pelo era parte de su sexapil. Un pelo sexapiloso entrampado de cera, igual que los bigotes”. El fin de semana pasado se lanzó el más reciente número de la revista con la intención, esta vez, de dejarle un espacio a la amistad. ‘Tenemos amigos’ se bautizó el librito de 95 páginas con un $7.000 en letras bajas puesto en la portada.

“Matera es sólo uno más de esos proyectos editoriales que nacen en el margen y buscan desesperadamente llegar a ese público que lo está soñando, porque lo hay, el problema es siempre cómo llegar a ellos, cómo alcanzarlos. Matera es hermana de proyectos como los de la editorial Jardín, los de Taller 18, los de Guillotina, La Silueta y El Señor, que están intentando darles otro lugar a las publicaciones. Es una apuesta por el optimismo, porque uno cree que el mundo necesita algo así”.