Lectura y escritura en cuarentena

En un año legendario, sé también tú una leyenda

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Reuní algunas de las seis regiones de nuestro país en “Leyendas curiosas colombianas: viaje por un país legendario”. Les inventé finales y cambié detalles. Así funcionan las leyendas: cada uno le agrega una parte propia.

¡Sin lugar a dudas estamos viviendo un año legendario! Tuvimos un día extra en febrero y en el cuaderno escribimos un número capicúa, 2020. Los chinos nos dijeron, al final de enero, que empezaba el Año de la Rata y que nuestro trabajo personal era mantenernos muy fuertes y optimistas.

Curiosamente, al mismo tiempo empezaba una pandemia en su territorio que rápidamente se propagaba por otros países, haciendo que los gobiernos cerraran sus fronteras. A los ciudadanos del mundo nos pidieron que nos quedáramos quietos en casa cuidándonos y protegiendo de posibles contagios a los demás.

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Hace rato no pasábamos tanto tiempo en casa y esto ya ha sido una gran aventura. Nos estamos conociendo más con las personas con las que compartimos el encierro; a veces peleamos, otras reímos, hacemos juegos de todo tipo y cuando no tenemos nada más que hacer, vemos una película.

Los adultos recomiendan a los más jóvenes dejar un rato del día para leer y tienen razón. Cuando uno empieza un buen libro, se “encarreta”, y entonces es muy difícil separarse del libro. En tiempos de cuarentena resulta interesante darse cuenta de cómo unas páginas llenas de palabras poderosas logran abrir portales inmensos y hacernos volar. Nos hacen infinitos. Leer nos libera porque, con ayuda de la imaginación, nos lleva a lugares fantásticos donde jamás pensamos que íbamos a ir... ¡y quién sabe si regresaremos, por eso hay que disfrutarlos a plenitud!

Hay libros de todo tipo, basta que uno encuentre el género que lo haga vibrar y soñar con mundos imposibles. La mitología universal, por ejemplo, siempre ha sido un género apasionante. ¿Sucedieron o son pura invención de un soñador? Y la pregunta del millón: ¿por qué, si ciertos personajes nunca existieron —como los dragones y las sirenas— muchas culturas del mundo que no tenían contacto entre ellas tenían una leyenda que los nombraba y describía de manera muy similar? ¿Por qué unos dioses nos recuerdan a otros? ¿Cuánta proporción de verdad hay en cada una de ellas?

Leer leyendas sienta bien en días de confinamiento. Yo reuní algunas de las seis regiones de nuestr país en Leyendas curiosas colombianas: viaje por un país legendario. A las que no tenían final les inventé uno y a algunas otras les cambié uno que otro detallito. Porque así funcionan las leyendas: cada uno le agrega una parte propia. ¿Te has dado cuenta de que al contar una leyenda siempre salen diferentes versiones? Es porque, como nosotros, ellas van cambiando con el tiempo y, también como nosotros, al final conservan su esencia.

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¿Quién no viene de una familia legendaria? ¿Quién no tiene un antepasado tacaño, pícaro, uno aventurero y otro que jamás quiso moverse de su mecedora? Aprovecha estos días para entrevistar a tu familia y enterarte de cuentos y aventuras que antes no conocías. Encontrarás historias de todo tipo, así que mantén tu mente y corazón abiertos. Hacen parte de ti y tu fortaleza procede de las hazañas, decisiones —algunas acertadas y otras no— de los sueños y del coraje de muchos de tus antepasados que hoy te hacen respirar vida. Colecciona leyendas. Tú puedes encargarte de alimentar ese libro mágico que les servirá a las generaciones futuras para entender de dónde vienen. Esa es una manera para no morir jamás y conservar vivo el espíritu de una gran familia: la tuya.

Además de las leyendas familiares están las regionales: esas que las personas de varias familias, que ni siquiera se conocen entre sí, comparten desde que son pequeños: las han oído una gran cantidad de veces. Hacen parte de todo ese universo que habita dentro de ellos, como la música o la gastronomía. Es como si por una fracción de segundo todos hubiesen sido un hombre que se convirtió en caimán o hubiesen golpeado la tierra con ese gran bastón para que se formara el Salto del Tequendama.

Aprovecha estos días para viajar a través del tiempo. ¿Cuáles son tus leyendas favoritas? ¿Tienes algún héroe o heroína mitológica que admires? ¿A quién te gustaría dibujar y a cuál relato legendario le cambiarías el final? En un año legendario, también tú sé una leyenda: vive estos días con mucha tranquilidad confiado en que todo irá muy bien. La alegría siempre resulta ser el mejor remedio para los días difíciles. Cuando tengas que escoger, decídete siempre por el camino del bien, comprométete con el medio ambiente y sé empático con los demás, no importa cuán diferentes te parezcan a primera vista. Siempre hay una segunda vista.

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Nutre tu espíritu curioso: él te llevará a inolvidables momentos de felicidad. Sácales el jugo a tus talentos: es a través de ellos que podrás hacer de este mundo un lugar mejor. Cuando algo te cueste trabajo, no tires la toalla, practica hasta que te hagas experto. Observa, pregunta, investiga, siente, ama.

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